SOR LOURDES VOLÓ AL CIELO

El Mesías el Señor al que esperamos en este Domingo IV de Adviento y que vendrá junto a nosotros en la Nochebuena, ha deseado llamar a Sor Lourdes a su lado para que goce en persona junto a Él de este momento inefable para el mundo entero. Ella deja tras de sí su ejemplo de vida obediente a la Regla Benedictina «Ora et Labora» de ser un ángel para todos y la alegría personificada, mujer de fe recia, de entrega total y de oración perseverante.

Su vida de entrega al Monasterio de Santa Cruz, se percibe en cada rincón donde ha dejado su huella personal e inconfundible toda una larga vida de obediencia fiel. Los que tuvimos la suerte de conocerla y tratarla lamentamos su gran pérdida, más sabemos que ella junto al Padre, Ntra. Madre y Señora, San José, San Benito, Santa Escolástica y todos los santos, velará por todos y será intercesora de lo que le confiemos. Descanse en la Paz del Señor y brille para ella la luz perpetua. Su vida de entrega al Monasterio de Santa Cruz, se percibe en cada rincón donde ha dejado su huella personal e inconfundible toda una larga vida de obediencia fiel. Los que tuvimos la suerte de conocerla y tratarla lamentamos su gran pérdida, más sabemos que ella junto al Padre, Ntra. Madre y Señora, San José, San Benito, Santa Escolástica y todos los santos, velará por todos y será intercesora de lo que le confiemos. Descanse en la Paz del Señor y brille para ella la luz perpetua.

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