{"id":648,"date":"2010-02-18T10:35:37","date_gmt":"2010-02-18T09:35:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.monasteriosantacruz.com\/blog\/?p=648"},"modified":"2010-02-17T12:46:20","modified_gmt":"2010-02-17T11:46:20","slug":"figura-de-san-benito-presentada-por-benedicto-xvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/?p=648","title":{"rendered":"Figura de San Benito presentada por Benedicto XVI"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.aciprensa.com\/imagespp\/270505.JPG\" alt=\"\" width=\"294\" height=\"224\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><i>Intervenci\u00f3n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 9 de abril de 2008, dedicada a presentar la figura de San Bentio de Nursia)<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hoy voy a hablar de san Benito, fundador del monacato occidental y tambi\u00e9n patrono de mi pontificado. Comienzo citando una frase de san Gregorio Magno que, refiri\u00e9ndose a san Benito, dice: \u00abEste hombre de Dios, que brill\u00f3 sobre esta tierra con tantos milagros, no resplandeci\u00f3 menos por la elocuencia con la que supo exponer su doctrina\u00bb (Dial. II, 36). El gran Papa escribi\u00f3 estas palabras en el a\u00f1o 592; el santo monje hab\u00eda muerto cincuenta a\u00f1os antes y todav\u00eda segu\u00eda vivo en la memoria de la gente y sobre todo en la floreciente Orden religiosa que fund\u00f3. San Benito de Nursia, con su vida y su obra, ejerci\u00f3 una influencia fundamental en el desarrollo de la civilizaci\u00f3n y de la cultura europea. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La fuente m\u00e1s importante sobre su vida es el segundo libro de los <em>Di\u00e1logos <\/em>de <strong>San Gregorio Magno<\/strong>. No es una biograf\u00eda en el sentido cl\u00e1sico. Seg\u00fan las ideas de su \u00e9poca, san Gregorio quiso ilustrar mediante el ejemplo de un hombre concreto \u2014precisamente San Benito\u2014 la ascensi\u00f3n a las cumbres de la contemplaci\u00f3n, que puede realizar quien se abandona en manos de Dios. Por tanto, nos presenta un modelo de vida humana como ascensi\u00f3n hacia la cumbre de la perfecci\u00f3n. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el libro de los <em>Di\u00e1logos<\/em>, San Gregorio Magno narra tambi\u00e9n muchos milagros realizados por el santo. Tambi\u00e9n en este caso no quiere simplemente contar algo extra\u00f1o, sino demostrar c\u00f3mo Dios, advirtiendo, ayudando e incluso castigando, interviene en las situaciones concretas de la vida del hombre. Quiere mostrar que Dios no es una hip\u00f3tesis lejana, situada en el origen del mundo, sino que est\u00e1 presente en la vida del hombre, de cada hombre. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta perspectiva del \u00abbi\u00f3grafo\u00bb se explica tambi\u00e9n a la luz del contexto general de su tiempo: entre los siglos V y VI, el mundo sufr\u00eda una tremenda crisis de valores y de instituciones, provocada por el derrumbamiento del Imperio Romano, por la invasi\u00f3n de los nuevos pueblos y por la decadencia de las costumbres. Al presentar a san Benito como \u00abastro luminoso\u00bb, san Gregorio quer\u00eda indicar en esta tremenda situaci\u00f3n, precisamente aqu\u00ed, en esta ciudad de Roma, el camino de salida de la \u00abnoche oscura de la historia\u00bb (cf. Juan Pablo II, <em><a href=\"http:\/\/www.rodin.org.mx\/john_paul_ii\/speeches\/1979\/may\/documents\/hf_jp-ii_spe_19790517_montecassino-abbazia_sp.html\">Discurso en la abad\u00eda de Montecassino <\/a>, <\/em>18 de mayo de 1979, n. 2: <em>L&#8217;Osservatore Romano, <\/em> edici\u00f3n en lengua espa\u00f1ola, 27 de mayo de 1979, p. 11). <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De hecho, la obra del santo, y en especial su <em>Regla,<\/em> fueron una aut\u00e9ntica levadura espiritual, que cambi\u00f3, con el paso de los siglos, mucho m\u00e1s all\u00e1 de los confines de su patria y de su \u00e9poca, el rostro de Europa, suscitando tras la ca\u00edda de la unidad pol\u00edtica creada por el Imperio Romano una nueva unidad espiritual y cultural, la de la fe cristiana compartida por los pueblos del continente. De este modo naci\u00f3 la realidad que llamamos \u00abEuropa\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La fecha del nacimiento de san Benito se sit\u00faa alrededor del a\u00f1o 480. Proced\u00eda, seg\u00fan dice san Gregorio de la regi\u00f3n de Nursia, <em>ex provincia Nursiae<\/em>. Sus padres, de clase acomodada, lo enviaron a estudiar a Roma. \u00c9l, sin embargo, no se qued\u00f3 mucho tiempo en la ciudad eterna. Como explicaci\u00f3n totalmente cre\u00edble, san Gregorio alude al hecho de que al joven Benito le disgustaba el estilo de vida de muchos de sus compa\u00f1eros de estudios, que viv\u00edan de manera disoluta, y no quer\u00eda caer en los mismos errores. S\u00f3lo quer\u00eda agradar a Dios: \u00ab<em>soli Deo placere desiderans<\/em>\u00bb (<em>Dial <\/em>. II, Prol. 1). <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed, antes de concluir sus estudios, san Benito dej\u00f3 Roma y se retir\u00f3 a la soledad de los montes que se encuentran al este de la ciudad eterna. Despu\u00e9s de una primera estancia en el pueblo de Effide (hoy Affile), donde se uni\u00f3 durante alg\u00fan tiempo a una \u00abcomunidad religiosa\u00bb de monjes, se hizo eremita en la cercana Subiaco. All\u00ed vivi\u00f3 durante tres a\u00f1os, completamente solo, en una gruta que, desde la alta Edad Media, constituye el \u00abcoraz\u00f3n\u00bb de un monasterio benedictino llamado \u00abSacro Speco\u00bb (Gruta sagrada). <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El per\u00edodo que pas\u00f3 en Subiaco, un tiempo de soledad con Dios, fue para san Benito un momento de maduraci\u00f3n. All\u00ed tuvo que soportar y superar las tres tentaciones fundamentales de todo ser humano: la tentaci\u00f3n de autoafirmarse y el deseo de ponerse a s\u00ed mismo en el centro; la tentaci\u00f3n de la sensualidad; y, por \u00faltimo, la tentaci\u00f3n de la ira y de la venganza. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">San Benito estaba convencido de que s\u00f3lo despu\u00e9s de haber vencido estas tentaciones pod\u00eda dirigir a los dem\u00e1s palabras \u00fatiles para sus situaciones de necesidad. De este modo, tras pacificar su alma, pod\u00eda controlar plenamente los impulsos de su yo, para ser art\u00edfice de paz a su alrededor. S\u00f3lo entonces decidi\u00f3 fundar sus primeros monasterios en el valle del Anio, cerca de Subiaco. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el a\u00f1o 529, san Benito dej\u00f3 Subiaco para asentarse en Montecassino. Algunos han explicado que este cambio fue una manera de huir de las intrigas de un eclesi\u00e1stico local envidioso. Pero esta explicaci\u00f3n resulta poco convincente, pues su muerte repentina no impuls\u00f3 a san Benito a regresar (<em>Dial. <\/em>II, 8). En realidad, tom\u00f3 esta decisi\u00f3n porque hab\u00eda entrado en una nueva fase de su maduraci\u00f3n interior y de su experiencia mon\u00e1stica. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Seg\u00fan san Gregorio Magno, su salida del remoto valle del Anio hacia el monte Cassio \u2014una altura que, dominando la llanura circunstante, es visible desde lejos\u2014, tiene un car\u00e1cter simb\u00f3lico: la vida mon\u00e1stica en el ocultamiento tiene una raz\u00f3n de ser, pero un monasterio tambi\u00e9n tiene una finalidad p\u00fablica en la vida de la Iglesia y de la sociedad: debe dar visibilidad a la fe como fuerza de vida. De hecho, cuando el 21 de marzo del a\u00f1o 547 san Benito concluy\u00f3 su vida terrena, dej\u00f3 con su <em>Regla <\/em>y con la familia benedictina que fund\u00f3, un patrimonio que ha dado frutos a trav\u00e9s de los siglos y que los sigue dando en el mundo entero. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En todo el segundo libro de los <em>Di\u00e1logos, <\/em>san Gregorio nos muestra c\u00f3mo la vida de san Benito estaba inmersa en un clima de oraci\u00f3n, fundamento de su existencia. Sin oraci\u00f3n no hay experiencia de Dios. Pero la espiritualidad de san Benito no era una interioridad alejada de la realidad. En la inquietud y en el caos de su \u00e9poca, viv\u00eda bajo la mirada de Dios y precisamente as\u00ed nunca perdi\u00f3 de vista los deberes de la vida cotidiana ni al hombre con sus necesidades concretas. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al contemplar a Dios comprendi\u00f3 la realidad del hombre y su misi\u00f3n. En su <em>Regla <\/em>se refiere a la vida mon\u00e1stica como \u00abescuela del servicio del Se\u00f1or\u00bb (<em>Prol. <\/em>45) y pide a sus monjes que \u00abnada se anteponga a la Obra de Dios\u00bb (43, 3), es decir, al Oficio divino o Liturgia de las Horas. Sin embargo, subraya que la oraci\u00f3n es, en primer lugar, un acto de escucha ( <em>Prol. <\/em>9-11), que despu\u00e9s debe traducirse en la acci\u00f3n concreta. \u00abEl Se\u00f1or espera que respondamos diariamente con obras a sus santos consejos\u00bb, afirma (<em>Prol. <\/em>35). <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed, la vida del monje se convierte en una simbiosis fecunda entre acci\u00f3n y contemplaci\u00f3n \u00abpara que en todo sea glorificado Dios\u00bb (57, 9). En contraste con una autorrealizaci\u00f3n f\u00e1cil y egoc\u00e9ntrica, que hoy con frecuencia se exalta, el compromiso primero e irrenunciable del disc\u00edpulo de san Benito es la sincera b\u00fasqueda de Dios (58, 7) en el camino trazado por Cristo, humilde y obediente (5, 13), a cuyo amor no debe anteponer nada (4, 21; 72, 11), y precisamente as\u00ed, sirviendo a los dem\u00e1s, se convierte en hombre de servicio y de paz. En el ejercicio de la obediencia vivida con una fe animada por el amor (5, 2), el monje conquista la humildad (5, 1), a la que dedica todo un cap\u00edtulo de su <em>Regla <\/em>(7). De este modo, el hombre se configura cada vez m\u00e1s con Cristo y alcanza la aut\u00e9ntica autorrealizaci\u00f3n como criatura a imagen y semejanza de Dios. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A la obediencia del disc\u00edpulo debe corresponder la sabidur\u00eda del abad, que en el monasterio \u00abhace las veces de Cristo\u00bb (2, 2; 63, 13). Su figura, descrita sobre todo en el segundo cap\u00edtulo de la <em>Regla, <\/em>con un perfil de belleza espiritual y de compromiso exigente, puede considerarse un autorretrato de san Benito, pues \u2014como escribe san Gregorio Magno\u2014 \u00abel santo de ninguna manera pod\u00eda ense\u00f1ar algo diferente de lo que viv\u00eda\u00bb (<em>Dial. <\/em>II, 36). El abad debe ser un padre tierno y al mismo tiempo un maestro severo (2, 24), un verdadero educador. Aun siendo inflexible contra los vicios, sobre todo est\u00e1 llamado a imitar la ternura del buen Pastor (27, 8), a \u00abservir m\u00e1s que a mandar\u00bb (64, 8), y a \u00abense\u00f1ar todo lo bueno y lo santo m\u00e1s con obras que con palabras\u00bb (2, 12). Para poder decidir con responsabilidad, el abad tambi\u00e9n debe escuchar \u00abel consejo de los hermanos\u00bb (3, 2), porque \u00abmuchas veces el Se\u00f1or revela al m\u00e1s joven lo que es mejor\u00bb (3, 3). Esta disposici\u00f3n hace sorprendentemente moderna una <em>Regla <\/em>escrita hace casi quince siglos. Un hombre de responsabilidad p\u00fablica, incluso en \u00e1mbitos privados, siempre debe saber escuchar y aprender de lo que escucha. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">San Benito califica la <em>Regla <\/em>como \u00abm\u00ednima, escrita s\u00f3lo para el inicio\u00bb (73, 8); pero, en realidad, ofrece indicaciones \u00fatiles no s\u00f3lo para los monjes, sino tambi\u00e9n para todos los que buscan orientaci\u00f3n en su camino hacia Dios. Por su moderaci\u00f3n, su humanidad y su sobrio discernimiento entre lo esencial y lo secundario en la vida espiritual, ha mantenido su fuerza iluminadora hasta hoy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pablo VI, al proclamar el 24 de octubre de 1964 a san Benito patrono de Europa, pretend\u00eda reconocer la admirable obra llevada a cabo por el santo a trav\u00e9s de la <em>Regla <\/em>para la formaci\u00f3n de la civilizaci\u00f3n y de la cultura europea. Hoy Europa, reci\u00e9n salida de un siglo herido profundamente por dos guerras mundiales y despu\u00e9s del derrumbe de las grandes ideolog\u00edas que se han revelado tr\u00e1gicas utop\u00edas, se encuentra en b\u00fasqueda de su propia identidad. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para crear una unidad nueva y duradera, ciertamente son importantes los instrumentos pol\u00edticos, econ\u00f3micos y jur\u00eddicos, pero es necesario tambi\u00e9n suscitar una renovaci\u00f3n \u00e9tica y espiritual que se inspire en las ra\u00edces cristianas del continente. De lo contrario no se puede reconstruir Europa. Sin esta savia vital, el hombre queda expuesto al peligro de sucumbir a la antigua tentaci\u00f3n de querer redimirse por s\u00ed mismo, utop\u00eda que de diferentes maneras, en la Europa del siglo XX, como puso de relieve el Papa Juan Pablo II, provoc\u00f3 \u00abuna regresi\u00f3n sin precedentes en la atormentada historia de la humanidad\u00bb (<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/speeches\/1990\/january\/documents\/hf_jp-ii_spe_19900112_pont-cons-cultura_sp.html\">Discurso a la asamblea plenaria del Consejo pontificio para la cultura<\/a>, <\/em>12 de enero de 1990, n. 1: <em>L&#8217;Osservatore Romano, <\/em>edici\u00f3n en lengua espa\u00f1ola, 28 de enero de 1990, p. 6). Al buscar el verdadero progreso, escuchemos tambi\u00e9n hoy la <em>Regla <\/em>de san Benito como una luz para nuestro camino. El gran monje sigue siendo un verdadero maestro que ense\u00f1a el arte de vivir el verdadero humanismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Intervenci\u00f3n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 9 de abril de 2008, dedicada a presentar la figura de San Bentio de Nursia) Queridos hermanos y hermanas: Hoy voy a hablar de san Benito, fundador del monacato occidental &hellip; <a href=\"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/?p=648\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[33],"tags":[32,237,36,28],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/648"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=648"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/648\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=648"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=648"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=648"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}