{"id":5947,"date":"2018-03-09T00:01:01","date_gmt":"2018-03-08T23:01:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.monasteriosantacruz.com\/blog\/?p=5947"},"modified":"2018-03-09T00:01:01","modified_gmt":"2018-03-08T23:01:01","slug":"san-juan-de-dios-8-de-marzo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/?p=5947","title":{"rendered":"SAN JUAN DE DIOS -8 de Marzo"},"content":{"rendered":"<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"http:\/\/www.hospitalarias.org\/wp-content\/uploads\/453456.jpg\" alt=\"Resultado de imagen de imagen de san juan de dios\" width=\"360\" height=\"256\" \/>\u00a0\u00abLa locura de amor divino hizo de este santo fundador de la Orden Hospitalaria un manantial de inagotable ternura para los pobres y los enfermos. Le\u00f3n XIII lo declar\u00f3 patrono de los hospitales y de los enfermos\u00bb<\/strong><em><strong>\u00a0<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Juan Ciudad Duarte naci\u00f3 en 1495 en Montemor-o-Novo, \u00c9vora, Portugal. Pero Granada fue la cruz de este imponente hombre de Dios, tal como le advirti\u00f3 el Ni\u00f1o Jes\u00fas que ocurrir\u00eda, mostr\u00e1ndole una granada entreabierta con una cruz en el centro. All\u00ed es amado y venerado desde hace siglos por su admirable caridad y misericordia con los pobres y los enfermos. Es conocido como\u00a0<em>\u00abel santo\u00bb.<\/em>\u00a0Como le sucedi\u00f3 a otros fundadores, no se le hubiera ocurrido imaginar que ser\u00eda el art\u00edfice de una Orden religiosa. El arduo camino hacia ese momento estuvo sembrado de episodios diversos, a veces casi rocambolescos, ya que fue precoz aventurero. Se fue de casa a los 8 a\u00f1os y se hizo pastor en Oropesa, Toledo. Luch\u00f3 en la compa\u00f1\u00eda del conde de esta villa al servicio del emperador Carlos V, defendiendo la plaza de Fuenterrab\u00eda atacada por el rey Francisco I de Francia. Y ganada la batalla, al no poder custodiar un dep\u00f3sito militar no fue ahorcado de milagro.<\/p>\n<p>Vuelto a Oropesa se libr\u00f3 de un matrimonio deseado por su amo para su hija, pero no por \u00e9l. Parti\u00f3 a proteger la ciudad de Viena amenazada por los turcos, y luego comenz\u00f3 un periplo como viajero incansable. Pas\u00f3 por Flandes y regres\u00f3 a Espa\u00f1a por mar. Penetr\u00f3 por La Coru\u00f1a, visit\u00f3 Santiago de Compostela y despu\u00e9s se dirigi\u00f3 a la casa paterna. Al llegar supo que sus padres hab\u00edan muerto. Viaj\u00f3 a Sevilla, viviendo un tiempo en Ceuta y Gibraltar. En estos lugares trabaj\u00f3 como le\u00f1ador, pe\u00f3n de alba\u00f1il y librero. En 1538 yendo a Gauc\u00edn, M\u00e1laga, se le apareci\u00f3 el Ni\u00f1o Jes\u00fas. Entonces le vaticin\u00f3:\u00a0<em>\u00abGranada ser\u00e1 tu cruz\u00bb<\/em>. De inmediato se afinc\u00f3 en la ciudad de la Alhambra y mantuvo el oficio de librero. Distribu\u00eda textos y estampas religiosas en la tienda que regentaba al lado de la conocida Puerta Elvira. En medio de tantos vaivenes, se sent\u00eda movido por la piedad y la caridad con intensidad creciente.<\/p>\n<p>El 20 de enero de 1539 vivi\u00f3 su conversi\u00f3n. San Juan de \u00c1vila pronunciaba un serm\u00f3n en la ermita de los m\u00e1rtires. Hizo tal retrato de la virtud frente a la fealdad del pecado que dej\u00f3 a Juan Ciudad conmocionado. Con gran aflicci\u00f3n y ansias de penitencia suplicaba postrado en el suelo:\u00a0<em>\u00abMisericordia, Se\u00f1or, misericordia\u00bb.<\/em>\u00a0Dio sus libros a las llamas, se desprendi\u00f3 de sus escasos bienes, y se lanz\u00f3 a las calles, descalzo, para confesar p\u00fablicamente sus pecados sin prestar atenci\u00f3n a las voces de la gente que le insultaba clamando:\u00a0<em>\u00ab\u00a1Al loco, al loco\u2026!\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>El Maestro \u00c1vila le ayud\u00f3 a contener esa divina locura conduci\u00e9ndole a una efectiva labor de caridad. Pero antes, pas\u00f3 por un infierno. Dos personas de buena fe, creyendo hacerle un bien, le condujeron al manicomio, sito en un espacio del Hospital Real de Granada. Este hecho, que por fuerza deb\u00eda haber sido traum\u00e1tico, a \u00e9l le abri\u00f3 las puertas de la misi\u00f3n para la que fue elegido. Por experiencia supo del casi inhumano tratamiento que se aplicaba en la \u00e9poca a esta clase de enfermos, y sali\u00f3 de all\u00ed dispuesto a remediar tanto sufrimiento. \u00ab<em>Jesucristo me traiga a tiempo y me d\u00e9 gracia para que yo tenga un hospital, donde pueda recoger a los pobres desamparados y faltos de juicio, y servirles como yo deseo\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Peregrin\u00f3 a Guadalupe para pedir la ayuda de la Virgen, de acuerdo con Juan de \u00c1vila, con el que previamente se entrevist\u00f3 en Montilla y luego en Baeza. En Guadalupe se le apareci\u00f3 la Virgen y puso en sus brazos al Ni\u00f1o Jes\u00fas. Entreg\u00e1ndole unos pa\u00f1ales, le encomend\u00f3:\u00a0<em>\u00ab<\/em><em>Juan, v\u00edsteme al Ni\u00f1o para que aprendas a vestir a los pobres\u00bb<\/em>. Conmovido por la visi\u00f3n, se form\u00f3 en lo preciso para afrontar su obra y comenz\u00f3 su acci\u00f3n en Granada, por indicaci\u00f3n del padre \u00c1vila que le alent\u00f3 en su quehacer. A finales de 1539 un peque\u00f1o hospital abierto en la calle de Lucena pronto se llen\u00f3 con pobres desamparados cuyo \u00fanico patrimonio era el sufrimiento que llevaban tatuado en sus frentes: hu\u00e9rfanos, vagabundos, prostitutas, ancianos, viudas, locos, enfermos diversos, etc. Los curaba, consolaba, aseaba y proporcionaba comida. Sin arredrarse, ped\u00eda para ellos por las calles con una espuerta y dos marmitas pendidas de su cuello:\u00a0<em>\u00abHermanos, haced bien para vosotros mismos\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Las noches eran testigos de su mendicidad:\u00a0<em>\u00ab\u00bfqui\u00e9n se hace bien a s\u00ed mismo dando a los pobres de Cristo?<\/em>\u00bb, dec\u00eda. Le abrieron las puertas y le proporcionaron la ayuda requerida, porque las gentes se conmov\u00edan ante la potente presencia de aquel hombre menudo del que brotaba la aureola del amor divino. A orillas del r\u00edo Darro, en el cautivador entorno de la Alhambra, iba cargado con sus fatigas y tambi\u00e9n con sus a\u00f1oranzas por lo divino. El arzobispo Ram\u00edrez de Fuenleal le impuso el h\u00e1bito y le dio el nombre de Juan de Dios. Espiritualmente sufri\u00f3 las asechanzas del maligno.<\/p>\n<p>En 1549 se declar\u00f3 un pavoroso incendio en el hospital, y no dud\u00f3 en salvar a sus enfermos penetrando en el recinto, aunque le aconsejaron que no expusiera su vida. Sus hombros fueron la tabla de salvaci\u00f3n de todos ellos. Milagrosamente, porque lo vieron moverse envuelto en llamas, no sufri\u00f3 da\u00f1o alguno. Numerosas mujeres descarriadas a quienes le\u00eda la Pasi\u00f3n de Cristo se convirtieron y cambiaron de vida. Uno de sus \u00e9xitos apost\u00f3licos fue haber logrado reconciliar a Ant\u00f3n Mart\u00edn con Pedro de Velasco, asesino de su hermano. Y es que la caridad de Juan era desbordante. A primeros de febrero de 1550 supo que el r\u00edo Genil arrastraba madera en gran cantidad y la precisaba para sus enfermos. Estando en la rivera, vio a una persona que se ahogaba. Se hallaba muy d\u00e9bil, pero se lanz\u00f3 al r\u00edo y la rescat\u00f3. No obstante, tama\u00f1o esfuerzo le cost\u00f3 la vida debido a un agotamiento del que no pudo reponerse.<\/p>\n<p>Este excelso samaritano, penitente y caritativo, muri\u00f3 con fama de santidad el 8 de marzo de 1550 en la casa de los Pisa donde, a petici\u00f3n del arzobispo, le hab\u00edan acogido esperando que se recuperase. Se hab\u00eda hincado de rodillas abrazado a su crucifijo. Urbano VIII lo beatific\u00f3 el 21 de septiembre de 1630. Inocencio XII lo canoniz\u00f3 el 15 de agosto de 1691. Y Le\u00f3n XIII lo declar\u00f3 patrono de los hospitales y de los enfermos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00abLa locura de amor divino hizo de este santo fundador de la Orden Hospitalaria un manantial de inagotable ternura para los pobres y los enfermos. 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