{"id":5941,"date":"2018-02-20T14:44:35","date_gmt":"2018-02-20T13:44:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.monasteriosantacruz.com\/blog\/?p=5941"},"modified":"2018-02-20T14:44:35","modified_gmt":"2018-02-20T13:44:35","slug":"santos-francisco-y-jacinta-20-febrero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/?p=5941","title":{"rendered":"SANTOS FRANCISCO Y JACINTA &#8211; 20 FEBRERO"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/es.zenit.org\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Lucia-Francisco-y-Jacinta-740x493.png\" alt=\"Lucia, Francisco y Jacinta\" width=\"578\" height=\"385\" \/><\/p>\n<p><strong>\u00abMundialmente conocidos por ofrendar su vida pensando en los pecadores, bajo el influjo de Mar\u00eda, estos pastorcitos portugueses, humildes y sencillos son un ejemplo de abnegaci\u00f3n y sacrificio en defensa de la fe.<\/strong><\/p>\n<p><strong>SANTOS JACINTA Y FRANCISCO MARTO<\/strong><\/p>\n<p>Junto con su hermano, el peque\u00f1o Francisco, y su prima Luc\u00eda, Jacinta compone la tr\u00edada de pastorcitos a los que se les apareci\u00f3 la Virgen Mar\u00eda en F\u00e1tima. Francisco naci\u00f3 en Ajustrel el 11 de junio de 1908, y Jacinta vino al mundo en esa misma localidad el 11 de marzo de 1910. Luc\u00eda era la mayor, naci\u00f3 el 22 de marzo de 1907. Fue la superviviente de los tres. Falleci\u00f3 el 13 de febrero de 2005. Ella y los dos hermanos compart\u00edan confidencias, jugaban y rezaban unidos mientras cuidaban del reba\u00f1o. Luc\u00eda les hablaba de Cristo. El prodigio que aconteci\u00f3 con los ni\u00f1os se produjo entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917. El lugar elegido por la Virgen para hacerse presente ante ellos fue Cova da Ir\u00eda. Como les sucedi\u00f3 a otros videntes, los pastorcitos tambi\u00e9n sintieron su coraz\u00f3n henchido de amor por Dios y por la humanidad, disponi\u00e9ndose a ofrecer sus sufrimientos para rescate de los pecadores.<\/p>\n<p>Sus desdichas aparecieron desde el primer instante en el que hicieron part\u00edcipes a otros de la celeste visi\u00f3n. Fueron objeto de malas interpretaciones y calumnias, perseguidos y encarcelados. Pero todo lo soportaron con paciencia y humildad dando pruebas de heroica fortaleza, pese a su corta edad. En particular Francisco actu\u00f3 con hombr\u00eda cuando fueron amenazados de muerte, a menos que declararan falsas las apariciones. \u00c9l infundi\u00f3 valor a Jacinta y a Luc\u00eda. Los tres se mantuvieron firmes:\u00a0<em>\u00abSi nos matan no importa; vamos al cielo\u00bb<\/em>. De forma espec\u00edfica se hizo patente su esp\u00edritu martirial cuando le enga\u00f1aron llev\u00e1ndose a su hermana, a la que supuestamente iban a sacrificar:\u00a0<em>\u00abNo se preocupen, no les dir\u00e9 nada; prefiero morir antes que eso\u00bb.<\/em>\u00a0Tambi\u00e9n fue palpable su inocencia evang\u00e9lica y candor en el transcurso de su enfermedad. Siempre dese\u00f3 consolar a Dios y a la Virgen en los que le pareci\u00f3 entrever su tristeza:\u00a0<em>\u00ab\u00bfNuestro Se\u00f1or a\u00fan estar\u00e1 triste? Tengo tanta pena de que \u00c9l este as\u00ed. Le ofrezco cuanto sacrificio yo puedo\u00bb,<\/em>\u00a0confi\u00f3 a su prima. El Padre se llev\u00f3 tempranamente junto a \u00c9l a este peque\u00f1o santo el 4 de abril de 1919.<\/p>\n<p>Su hermana Jacinta, impresionada tambi\u00e9n por la pavorosa visi\u00f3n del infierno, oraba por la conversi\u00f3n de los pecadores:\u00a0<em>\u00ab\u00a1Qu\u00e9 pena tengo de los pecadores! \u00a1Si yo pudiera mostrarles el infierno!\u00bb<\/em>. Ella, como su hermano y su prima, no ahorr\u00f3 mortificaciones ni sacrificios. Las apariciones pusieron al descubierto su esp\u00edritu misionero. As\u00ed como Francisco experimentaba inclinaci\u00f3n a consolar a Dios y a Mar\u00eda, Jacinta quer\u00eda convertir a las almas rescat\u00e1ndolas del infierno. El amor a Dios la devoraba:\u00a0<em>\u00ab\u00a1Cu\u00e1nto amo a nuestro Se\u00f1or! A veces siento que tengo fuego en el coraz\u00f3n pero que no me quema\u00bb<\/em>. Obtuvo la gracia de ver los sufrimientos del Santo Padre, que narr\u00f3 a su hermano y a su prima. Entonces unieron sus oraciones y elevaron insistentes plegarias por \u00e9l, a la par que ofrec\u00edan sacrificios.<\/p>\n<p>Los dos hermanos fueron testigos de hechos prodigiosos realizados por mediaci\u00f3n de Mar\u00eda, que se hizo eco de sus s\u00faplicas. Cuando ve\u00edan que la atenci\u00f3n reca\u00eda en ellos por haber sido agraciados con las visiones, actuaban con la misma sencillez y humildad de siempre, huyendo de la notoriedad. En concreto Jacinta fue bendecida con apariciones de la Virgen de la que no fueron testigos ni Francisco ni Luc\u00eda. \u00c9sta admiraba a su prima; la vio madurar despu\u00e9s de haberse comprometido con Mar\u00eda a ofrecer su vida y aficiones \u2013como el baile que le agradaba sobremanera\u2013 por los pecadores. Antes se hab\u00eda dejado llevar por un car\u00e1cter voluble y oscilante que seg\u00fan fuesen las circunstancias se tornaba en gozo o en llanto.<\/p>\n<p>Cuando al paso de los a\u00f1os Luc\u00eda hizo memoria de su acontecer, manifest\u00f3:\u00a0<em>\u00abJacinta fue, seg\u00fan me parece, aquella a quien la Sant\u00edsima Virgen comunic\u00f3 mayor abundancia de gracia, conocimiento de Dios y de la virtud. Ten\u00eda un porte siempre serio, modesto y amable, que parecer\u00eda traslucir en todos sus actos una presencia de Dios propia de personas avanzadas ya en edad y de gran virtud. Ella era una ni\u00f1a solo en a\u00f1os [\u2026]. Es admirable c\u00f3mo capt\u00f3 el esp\u00edritu de oraci\u00f3n y sacrificio que la Virgen nos recomend\u00f3. Conservo de ella una gran estima de santidad\u00bb.<\/em><em>\u00a0Otra de las caracter\u00edsticas de Jacinta fue su devoci\u00f3n por el Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, unida a la que sent\u00eda por Mar\u00eda, y una especial dilecci\u00f3n por el Santo Padre al que ten\u00eda presente en su ofrenda personal y en las oraciones compartidas con su hermano y con su prima.<\/em><\/p>\n<p>La Virgen hab\u00eda advertido a Francisco y a Jacinta que sus vidas ser\u00edan breves. \u00c9sta padeci\u00f3 mucho antes de morir por una llaga abierta en el pecho, producto de la pleures\u00eda que se infect\u00f3 por falta de higiene:\u00a0<em>\u00abSufro mucho; pero ofrezco todo por la conversi\u00f3n de los pecadores y para desagraviar al Coraz\u00f3n Inmaculado de Mar\u00eda\u00bb,<\/em>\u00a0confi\u00f3 a su prima Luc\u00eda. En una aparici\u00f3n, Mar\u00eda le asegur\u00f3 que vendr\u00eda a buscarla. Vol\u00f3 a los brazos del Padre en un centro hospitalario de Lisboa, donde la llevaron casi\u00a0<em>in extremis<\/em>\u00a0esperando que se recuperara, el 20 de febrero de 1920, a los 10 a\u00f1os de edad. Ambos hermanos fueron trasladados al santuario de F\u00e1tima. Al abrir el sepulcro de Francisco vieron que el rosario que colocaron sobre su pecho aparec\u00eda enredado en sus dedos. En cuanto a Jacinta, al trasladarla al santuario, 15 a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, constataron que su cuerpo estaba incorrupto. El 18 de abril de 1989 Juan Pablo II declar\u00f3 venerables a los dos hermanos. El 13 de mayo de 2000, en el transcurso de su visita a F\u00e1tima, los beatific\u00f3 en presencia de Luc\u00eda, la tercera vidente. El 13 de mayo de 2017 Francisco los canoniz\u00f3.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abMundialmente conocidos por ofrendar su vida pensando en los pecadores, bajo el influjo de Mar\u00eda, estos pastorcitos portugueses, humildes y sencillos son un ejemplo de abnegaci\u00f3n y sacrificio en defensa de la fe. 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