{"id":5880,"date":"2018-01-07T01:16:09","date_gmt":"2018-01-07T00:16:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.monasteriosantacruz.com\/blog\/?p=5880"},"modified":"2018-01-07T01:16:09","modified_gmt":"2018-01-07T00:16:09","slug":"epifania-homilia-del-papa-francisco-6-de-enero-2018","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/?p=5880","title":{"rendered":"EPIFAN\u00cdA &#8211; HOMIL\u00cdA DEL PAPA FRANCISCO -6 de Enero 2018"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center\"><img decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"http:\/\/3.bp.blogspot.com\/-Quu7nmMfykA\/UsLeadVsYzI\/AAAAAAAAFoU\/fXq_tfZy5to\/s320\/Im%C3%A1genes-de-los-reyes-magos-1.jpg\" alt=\"Imagen relacionada\" \/><strong>Son tres los gestos de los Magos que gu\u00edan nuestro viaje al encuentro del Se\u00f1or, que hoy se nos manifiesta como luz y salvaci\u00f3n para todos los pueblos. Los Reyes Magos ven la estrella, caminan y ofrecen presentes.<\/strong><\/p>\n<p>Ver la estrella. Es el punto de partida. Pero podr\u00edamos preguntarnos, \u00bfpor qu\u00e9 s\u00f3lo vieron la estrella los Magos? Tal vez porque eran pocas las personas que alzaron la vista al cielo. Con frecuencia en la vida nos contentamos con mirar al suelo: nos basta la salud, algo de dinero y un poco de diversi\u00f3n. Y me pregunto: \u00bfSabemos todav\u00eda levantar la vista al cielo? \u00bfSabemos so\u00f1ar, desear a Dios, esperar su novedad, o nos dejamos llevar por la vida como una rama seca al viento? Los Reyes Magos no se conformaron con ir tirando, con vivir al d\u00eda. Entendieron que, para vivir realmente, se necesita una meta alta y por eso hay que mirar hacia arriba.<\/p>\n<p>Y podr\u00edamos preguntarnos todav\u00eda, \u00bfpor qu\u00e9, de entre los que miraban al cielo, muchos no siguieron esa estrella, \u00absu estrella\u00bb (Mt 2, 2)? Quiz\u00e1s porque no era una estrella llamativa, que brillaba m\u00e1s que otras. El Evangelio dice que era una estrella que los Magos vieron \u00absalir\u00bb (vv. 2.9). La estrella de Jes\u00fas no ciega, no aturde, sino que invita suavemente. Podemos preguntarnos qu\u00e9 estrella seguimos en la vida. Hay estrellas deslumbrantes, que despiertan emociones fuertes, pero que no orientan en el camino. Esto es lo que sucede con el \u00e9xito, el dinero, la carrera, los honores, los placeres buscados como finalidad en la vida. Son meteoritos: brillan un momento, pero pronto se estrellan y su brillo se desvanece. Son estrellas fugaces que, en vez de orientar, despistan. En cambio, la estrella del Se\u00f1or no siempre es deslumbrante, pero est\u00e1 siempre presente: te lleva de la mano en la vida, te acompa\u00f1a. No promete recompensas materiales, pero garantiza la paz y da, como a los Magos, una \u00abinmensa alegr\u00eda\u00bb (Mt 2,10). Nos pide, sin embargo, que caminemos.<\/p>\n<p>Caminar, la segunda acci\u00f3n de los Magos, es esencial para encontrar a Jes\u00fas. Su estrella, de hecho, requiere la decisi\u00f3n de ponerse en camino, el esfuerzo diario de la marcha; pide que nos liberemos del peso in\u00fatil y de la fastuosidad gravosa, que son un estorbo, y que aceptemos los imprevistos que no aparecen en el mapa de una vida tranquila. Jes\u00fas se deja encontrar por quien lo busca, pero para buscarlo hay que moverse, salir. No esperar; arriesgar. No quedarse quieto; avanzar. Jes\u00fas es exigente: a quien lo busca, le propone que deje el sill\u00f3n de las comodidades mundanas y el calor agradable de sus estufas. Seguir a Jes\u00fas no es como un protocolo de cortes\u00eda que hay que respetar, sino un \u00e9xodo que hay que vivir. Dios, que liber\u00f3 a su pueblo a trav\u00e9s de la traves\u00eda del \u00e9xodo y llam\u00f3 a nuevos pueblos para que siguieran su estrella, da la libertad y distribuye la alegr\u00eda siempre y s\u00f3lo en el camino. En otras palabras, para encontrar a Jes\u00fas debemos dejar el miedo a involucrarnos, la satisfacci\u00f3n de sentirse ya al final, la pereza de no pedir ya nada a la vida. Tenemos que arriesgarnos, para encontrarnos sencillamente con un Ni\u00f1o. Pero vale inmensamente la pena, porque encontrando a ese Ni\u00f1o, descubriendo su ternura y su amor, nos encontramos a nosotros mismos.<\/p>\n<p>Ponerse en camino no es f\u00e1cil. El Evangelio nos lo muestra a trav\u00e9s de diversos personajes. Est\u00e1 Herodes, turbado por el temor de que el nacimiento de un rey amenace su poder. Por eso organiza reuniones y env\u00eda a otros a que se informen; pero \u00e9l no se mueve, est\u00e1 encerrado en su palacio. Incluso \u00abtoda Jerusal\u00e9n\u00bb (v. 3) tiene miedo: miedo a la novedad de Dios. Prefiere que todo permanezca como antes y nadie tiene el valor de ir. La tentaci\u00f3n de los sacerdotes y de los escribas es m\u00e1s sutil. Ellos conocen el lugar exacto y se lo indican a Herodes, citando tambi\u00e9n la antigua profec\u00eda. Lo saben, pero no dan un paso hacia Bel\u00e9n. Puede ser la tentaci\u00f3n de los que creen desde hace mucho tiempo: se discute de la fe, como de algo que ya se sabe, pero no se arriesga personalmente por el Se\u00f1or. Se habla, pero no se reza; hay queja, pero no se hace el bien. Los Magos, sin embargo, hablan poco y caminan mucho. Aunque desconocen las verdades de la fe, est\u00e1n ansiosos y en camino, como lo demuestran los verbos del Evangelio: \u00abVenimos a adorarlo\u00bb (v. 2), \u00abse pusieron en camino; entrando, cayeron de rodillas; volvieron\u00bb (cf. vv. 9.11.12): siempre en movimiento.<\/p>\n<p>Ofrecer. Cuando los Magos llegan al lugar donde est\u00e1 Jes\u00fas, despu\u00e9s del largo viaje, hacen como \u00e9l: dan. Jes\u00fas est\u00e1 all\u00ed para ofrecer la vida, ellos ofrecen sus valiosos bienes: oro, incienso y mirra. El Evangelio se realiza cuando el camino de la vida se convierte en don. Dar gratuitamente, por el Se\u00f1or, sin esperar nada a cambio: esta es la se\u00f1al segura de que se ha encontrado a Jes\u00fas, que dice: \u00abGratis hab\u00e9is recibido, dad gratis\u00bb (Mt 10,8). Hacer el bien sin c\u00e1lculos, incluso cuando nadie nos lo pide, incluso cuando no ganamos nada con ello, incluso cuando no nos gusta. Dios quiere esto. \u00c9l, que se ha hecho peque\u00f1o por nosotros, nos pide que ofrezcamos algo para sus hermanos m\u00e1s peque\u00f1os. \u00bfQui\u00e9nes son? Son precisamente aquellos que no tienen nada para dar a cambio, como el necesitado, el que pasa hambre, el forastero, el que est\u00e1 en la c\u00e1rcel, el pobre (cf. Mt 25,31-46). Ofrecer un don grato a Jes\u00fas es cuidar a un enfermo, dedicarle tiempo a una persona dif\u00edcil, ayudar a alguien que no nos resulta interesante, ofrecer el perd\u00f3n a quien nos ha ofendido. Son dones gratuitos, no pueden faltar en la vida cristiana. De lo contrario, nos recuerda Jes\u00fas, si amamos a los que nos aman, hacemos como los paganos (cf. Mt 5,46-47). Miremos nuestras manos, a menudo vac\u00edas de amor, y tratemos de pensar hoy en un don gratuito, sin nada a cambio, que podamos ofrecer. Ser\u00e1 agradable al Se\u00f1or. Y pid\u00e1mosle a \u00e9l: \u00abSe\u00f1or, haz que descubra de nuevo la alegr\u00eda de dar\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><em><strong>Queridos hermanos y hermanas, hagamos como los Magos, miremos hacia arriba; caminemos; ofrezcamos dones gratuitos<\/strong><\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Son tres los gestos de los Magos que gu\u00edan nuestro viaje al encuentro del Se\u00f1or, que hoy se nos manifiesta como luz y salvaci\u00f3n para todos los pueblos. Los Reyes Magos ven la estrella, caminan y ofrecen presentes. 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