{"id":5819,"date":"2017-11-23T02:07:02","date_gmt":"2017-11-23T01:07:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.monasteriosantacruz.com\/blog\/?p=5819"},"modified":"2017-11-23T02:07:02","modified_gmt":"2017-11-23T01:07:02","slug":"beata-enrichetta-alfieri-23-de-noviembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/?p=5819","title":{"rendered":"BEATA ENRICHETTA ALFIERI &#8211; 23 de Noviembre"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"https:\/\/es.zenit.org\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/Captura_de_pantalla_2015-11-22_a_la_s__10-38-50-740x493.png\" alt=\"Blessed Enrichetta Alfieri\" width=\"237\" height=\"158\" \/><\/p>\n<p><strong>\u00abSanada milagrosamente por la Virgen de Lourdes de una grave enfermedad cuando ya le acechaba la muerte, se convirti\u00f3 en un rayo de luz para los reclusos de San Vittore. Ellos la denominaron su \u2018mamma\u2019 y su \u00e1ngel\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>La vida de Enrichetta fue apasionante. Coraje, misericordia y piedad, virtudes, entre otras, de esta brava mujer, tocaron las fibras m\u00e1s sensibles de los prisioneros de la c\u00e1rcel milanesa de San Vittore. Est\u00e1 claro que Dios otorga a cada uno la fortaleza para llevar a cabo su misi\u00f3n. Cuando se contempla retrospectivamente la vida santa, se aprecia la inmensidad del amor divino que se manifiesta por medio de personas que en su fragilidad f\u00edsica y espiritual realizan gestas de alcance imprevisible, sorprendentes, conmovedoras. Enrichetta pose\u00eda la madurez humana y espiritual requerida para afrontar las desdichas de los l\u00f3bregos corredores de la prisi\u00f3n donde habita la desesperanza y el llanto desgarrador. Supo proporcionar a los reclusos el consuelo que precisaban, acoger sus miedos y temblores, dar un vuelo inusitado a estas vidas, algunas de las cuales, llevadas de su mano, recibieron la gracia de encontrarse con Cristo. Hay que amar mucho, haber encarnado en s\u00ed mismo a Cristo fielmente para poderlo transmitir a los dem\u00e1s como hizo ella.<\/p>\n<p>Naci\u00f3 el 23 de febrero de 1891 en Borgo Vercelli, Italia. Era la primog\u00e9nita de los cuatro hijos de Giovanni y Rosa Compagnone. Y aunque le impusieron en el bautismo tres nombres: Mar\u00eda \u00c1ngela Domenica, sus allegados la llamaban Mar\u00eda. Parec\u00eda un vaticinio de la protecci\u00f3n que iba a recibir de la Virgen. Encantadora durante su infancia, sensible a las ense\u00f1anzas de fe que recib\u00eda en su hogar y en la parroquia, al cumplir 17 a\u00f1os, una edad en la que muchos j\u00f3venes de todos los tiempos han sentido la llamada de Dios, ella tambi\u00e9n se sinti\u00f3 elegida por Cristo para seguirle. Aunque no sufri\u00f3 oposici\u00f3n paterna, tuvo que aguardar un tiempo para ingresar en la vida religiosa, como su familia aconsej\u00f3 que hiciera. Muchas veces los padres no comprenden que la decisi\u00f3n de consagrarse a Cristo ya est\u00e1 tomada, y que dilatar el tiempo para iniciar el camino solo conlleva sufrimiento para sus hijos, aunque en esa prueba \u00e9stos comiencen a mostrar a Dios el grado de su amor.<\/p>\n<p>La determinaci\u00f3n de la beata era irreversible y lo \u00fanico que hizo fue madurarla. A finales de 1911 ingres\u00f3 en el convento de Santa Margarita de Vercelli con las Hermanas de la Caridad, fundadas por la madre Thouret, donde le hab\u00edan precedido varios familiares. Al profesar tom\u00f3 el nombre de Enrichetta. Apta para la docencia, estudi\u00f3 magisterio en Novara, como le indicaron, y despu\u00e9s imparti\u00f3 clases en Vercelli. Pero solo pudo ejercer la profesi\u00f3n durante unos meses puesto que una espondilitis tuberculosa le impidi\u00f3 hacer vida normal. La p\u00e9sima evoluci\u00f3n de la enfermedad fue vertiginosa. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde ni siquiera pod\u00eda desempe\u00f1ar trabajos de apoyo en tareas administrativas.<\/p>\n<p>En 1920 los m\u00e9dicos que la trataron en Mil\u00e1n no ocultaron el mal pron\u00f3stico. Regres\u00f3 a Vercelli y contin\u00fao empeorando. Su d\u00eda a d\u00eda comenz\u00f3 a ser el lecho. Aprisionada en \u00e9l por intens\u00edsimo dolor, agradec\u00eda a Dios la posibilidad de unir sus padecimientos a Cristo Redentor. Comprendi\u00f3 que as\u00ed como la vocaci\u00f3n nos sit\u00faa en el calvario, por la enfermedad estamos en la cruz con Cristo. De modo que el lecho debe considerarse como un altar en el que la persona que sufre se inmola y se deja sacrificar llevada de su amor, siempre y cuando cumpla el requisito de \u00absufrir santamente\u00bb, haci\u00e9ndolo adem\u00e1s con \u00abdignidad, amor, dulzura y fortaleza\u00bb.<\/p>\n<p>Buscando salida para su penoso estado, la llevaron a Lourdes en 1922 y un a\u00f1o m\u00e1s tarde le administraron el sacramento de la Unci\u00f3n. El 25 de febrero de 1923, celebraci\u00f3n de la novena aparici\u00f3n de la Virgen de Lourdes, al tomar un sorbo de agua de la gruta con gran esfuerzo y dolor, se sinti\u00f3 instada a levantarse en medio de una locuci\u00f3n divina que proven\u00eda de Mar\u00eda:\u00a0<em>\u00ab\u00a1Lev\u00e1ntate!\u00bb<\/em>. En ese momento recobr\u00f3 la salud. No es dif\u00edcil imaginar el impacto del hecho en toda la comunidad ante un episodio milagroso que atribuy\u00f3 a Mar\u00eda. Estaba presta a morir, pero la voluntad de Dios hab\u00eda sido otra.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s fue trasladada a la prisi\u00f3n de San Vittore.\u00a0<em>\u00abLa vocaci\u00f3n no me hace santa, se dec\u00eda, pero me impone el deber de trabajar para conseguirlo\u00bb<\/em>. Pose\u00eda un esp\u00edritu luminoso, as\u00ed como la suficiente madurez y fortaleza para vivir en aquel lugar. Su escuela hab\u00eda sido el sufrimiento. Por eso comprendi\u00f3 y supo acoger a tanto deshecho humano como hall\u00f3 en el penal. Sufrir, orar (tambi\u00e9n junto a las reclusas), trabajar ejercitando la caridad por amor a Cristo sin descanso, fue el d\u00eda a d\u00eda de este ap\u00f3stol que se gan\u00f3 el respeto, confianza y cari\u00f1o de los presos. Ellos la denominaron el \u00ab\u00e1ngel\u00bb y la \u00abmamma\u00bb de San Vittore. En 1939 fue nombrada superiora de la comunidad. Durante la Guerra Mundial la c\u00e1rcel fue tomada por los nazis, y se jug\u00f3 la vida defendiendo y rescatando de la muerte a los jud\u00edos y presos pol\u00edticos que iban a ser gaseados en los campos de exterminio.<\/p>\n<p>En 1944 las SS interceptaron un mensaje de una reclusa. Enrichetta fue acusada y apresada. Gravitando sobre ella la condena a muerte, oraba en su celda en acto de gratitud. Con la intervenci\u00f3n del arzobispo de Mil\u00e1n, monse\u00f1or Schuster, a trav\u00e9s de Mussolini se condon\u00f3 su pena, pero fue enviada a B\u00e9rgamo a un centro de enfermos mentales. De all\u00ed parti\u00f3 a Brescia, y escribi\u00f3 sus memorias por obediencia. En 1945 regres\u00f3 a San Vittore conduciendo al camino de la conversi\u00f3n a muchos, como a la peligrosa convicta de m\u00faltiple asesinato Rina (Caterina) Fort. En septiembre de 1950 sufri\u00f3 una funesta ca\u00edda en la calle, y no se recuper\u00f3. Muri\u00f3 el 23 de noviembre de 1951. Fue beatificada por Benedicto XVI el 26 de junio de 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abSanada milagrosamente por la Virgen de Lourdes de una grave enfermedad cuando ya le acechaba la muerte, se convirti\u00f3 en un rayo de luz para los reclusos de San Vittore. 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