{"id":5584,"date":"2017-03-06T13:54:57","date_gmt":"2017-03-06T12:54:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.monasteriosantacruz.com\/blog\/?p=5584"},"modified":"2017-03-06T13:54:57","modified_gmt":"2017-03-06T12:54:57","slug":"santa-rosa-de-viterbo-6-de-marzo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/?p=5584","title":{"rendered":"SANTA ROSA DE VITERBO &#8211; 6 de Marzo"},"content":{"rendered":"<h2>\u00a1JES\u00daS Y MAR\u00cdA! \u00a0<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/b\/b2\/Santarosaviterbo.gif\" alt=\"Santarosaviterbo.gif\" width=\"215\" height=\"232\" \/><\/h2>\n<p>En el Martirologio romano actual aparece como beata, aunque un apunte insertado en \u00e9l recuerda que el papa Calixto III la introdujo en el cat\u00e1logo de los santos el a\u00f1o 1457. Y es que a la vista de sus numerosas virtudes y prodigios efectuados por su mediaci\u00f3n, en la voluntad de los pont\u00edfices estuvo llevar adelante su proceso de canonizaci\u00f3n. Lo abri\u00f3 Inocencio IV, pero al morir en 1254 aqu\u00e9l se paraliz\u00f3. Rosa se apareci\u00f3 al papa Alejandro IV en 1258 rog\u00e1ndole que tomase su cuerpo \u2013conservado incorrupto bajo las losas de la iglesia de Santa Mar\u00eda del Poggio sin otro envoltorio que \u00e9l mismo\u2013, y lo llevase al monasterio de Santa Mar\u00eda de las Rosas, un lugar en el que nunca la admitieron en vida. En 1357 se desat\u00f3 un pavoroso incendio que destruy\u00f3 la capilla donde se conservaban sus restos. La caja que los conten\u00eda sufri\u00f3 el efecto devastador de las llamas, pero el cuerpo de Rosa simplemente tom\u00f3 otro color.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hizo esta joven, en sus escasos 18 a\u00f1os de existencia, para ser acreedora de tantos honores y morir con fama de santidad? Sencillamente hacer de ella un canto de amor a la Sant\u00edsima Trinidad, socorrer a los pobres con ardiente caridad, y defender la fe de la Iglesia con una autoridad evang\u00e9lica admirable. Naci\u00f3 en Viterbo, Italia, en 1234. Era hija de humildes campesinos y, seg\u00fan cuentan las cr\u00f3nicas, su infancia estuvo plagada de signos virtuosos; creci\u00f3 rodeada de prodigios. Desde muy ni\u00f1a era frecuente verla ensimismada ante las im\u00e1genes de santos y de la Virgen, y mostraba una clara inclinaci\u00f3n por todo elemento religioso. Su falta de recursos econ\u00f3micos y escasa edad le impidieron ingresar en el convento de San Dami\u00e1n de Viterbo. El escenario de su entrega fue su modesto hogar paterno y las calles de las ciudades donde vivi\u00f3. El momento hist\u00f3rico que le toc\u00f3 vivir no fue f\u00e1cil. La poblaci\u00f3n estaba amedrentada por la violencia ejercida contra ella por el emperador Federico II, que hab\u00eda sido doblemente excomulgado por Gregorio IX, pero que respondi\u00f3 imponi\u00e9ndose por la fuerza en todos los estados que permanec\u00edan fieles al pont\u00edfice.<\/p>\n<p>Entretanto, esta penitente precoz ten\u00eda 7 u 8 a\u00f1os y llevaba ya una vida de intensa oraci\u00f3n. Sus sever\u00edsimas mortificaciones estuvieron a punto de enviarla al otro mundo. Sent\u00eda especial devoci\u00f3n por la Virgen y fue por su mediaci\u00f3n que san\u00f3 de las lesiones que afectaron a su organismo debidas a las disciplinas que se inflig\u00eda. Un d\u00eda Mar\u00eda se le apareci\u00f3 rodeada de un coro de v\u00edrgenes y le indic\u00f3 que recorriera las iglesias de San Francisco de Asis, la de San Juan Bautista y la de Santa Mar\u00eda del Poggio. Deb\u00eda vincularse a la Tercera Orden de San Francisco sin abandonar su domicilio. El h\u00e1bito le fue impuesto en la iglesia parroquial.<\/p>\n<p>Recuperada su salud, tal vez sin haber cumplido a\u00fan los 10 a\u00f1os de edad, se dedic\u00f3 a predicar por las calles vestida con tosco sayal. Y profundamente afligida, como si fuera un profeta, alertaba a las gentes. Les hac\u00eda ver la gravedad de los desmanes que comet\u00edan contra el Redentor, denunciando c\u00f3mo transitaban d\u00eda tras d\u00eda imbuidas en sus quehaceres, ajenas a la entrega de su vida ofrecida al Padre por ellas que formaban parte del g\u00e9nero humano. Rosa era una ni\u00f1a, pero sus encendidas palabras suscitaban grandes conversiones. Sin propon\u00e9rselo ejerc\u00eda una autoridad moral entre sus convecinos que, a pesar de estar acostumbrados a verla deambular con la fogosidad de un ap\u00f3stol de Cristo, con el rostro arrebolado y los cabellos sin orden alguno, no pod\u00edan evitar quedar impactados por su impecable conducta. Era notorio su amor por los pobres a los que socorr\u00eda con evang\u00e9lica prontitud. Sin dudarlo se privaba de la pieza de pan que le correspond\u00eda para ofrec\u00e9rsela a ellos. Y esa austeridad de la que hac\u00eda gala era de dominio p\u00fablico.<\/p>\n<p>Sin embargo, aunque los ciudadanos en general agradec\u00edan su entrega, hubo tambi\u00e9n incontables detractores. Molestos por las consecuencias que sus palabras y acciones ten\u00edan para los planes del emperador Federico, la convirtieron en objeto de mofa y se plantearon darle muerte. Su padre, inquieto ante el cariz que tomaban los acontecimientos, le prohibi\u00f3 evangelizar como hac\u00eda, so pena de infligirle alg\u00fan castigo si persist\u00eda en este empe\u00f1o apost\u00f3lico. Impert\u00e9rrita, Rosa respondi\u00f3: \u00abSi Jes\u00fas fue golpeado por mi causa, yo puedo ser golpeada por causa suya. Yo solo har\u00e9 lo que \u00c9l me dijo que hiciera. No puedo desobedecerle\u00bb. A\u00fan pudo seguir difundiendo la fe por las calles dos a\u00f1os m\u00e1s. Despu\u00e9s, instigada por este grupo de fan\u00e1ticos, la autoridad de Viterbo la apres\u00f3 y luego la desterr\u00f3. Sus padres la acompa\u00f1aron en su expulsi\u00f3n y se establecieron en Soriano, nuevo escenario de su predicaci\u00f3n que atrajo a los moradores de otras localidades circundantes.<\/p>\n<p>En diciembre de 1250 vaticin\u00f3 p\u00fablicamente la muerte del emperador, hecho que se produjo el 13 de ese mes y a\u00f1o. Entonces regres\u00f3 a su patria, donde fue acogida con gran entusiasmo. Pero, en realidad, ella siempre hab\u00eda querido gozar de la soledad y la paz del monasterio; por eso acudi\u00f3 a las religiosas de Santa Mar\u00eda de las Rosas deseando vestir el h\u00e1bito de las damianitas. Nuevamente su pobreza fue un veto para cumplir este deseo. Y cuando la madre abadesa rechaz\u00f3 su petici\u00f3n, ella asegur\u00f3 que ya que no la hab\u00edan recibido en vida, posiblemente tendr\u00edan que acogerla cuando estuviese muerta, como as\u00ed sucedi\u00f3.<\/p>\n<p>El p\u00e1rroco Pedro de Capotosti, su confesor, le sugiri\u00f3 que llevase en su hogar la vida de oraci\u00f3n y penitencia que anhelaba. Y eso hizo. Algunas j\u00f3venes que compart\u00edan su ideal se reun\u00edan junto a ella en una aleda\u00f1a capilla que el sacerdote mand\u00f3 erigir cerca del convento. Pero este nuevo foco religioso fue suprimido por Inocencio IV a instancias de las damianitas que no deseaban ver el fecundo crecimiento de otra comunidad nacida al lado de la suya. La santa regres\u00f3 con sus padres y su voz se apag\u00f3 discretamente, sin notoriedad alguna, el 6 de marzo de 1252. Sus \u00faltimas palabras fueron: Jes\u00fas y Mar\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a1JES\u00daS Y MAR\u00cdA! \u00a0 En el Martirologio romano actual aparece como beata, aunque un apunte insertado en \u00e9l recuerda que el papa Calixto III la introdujo en el cat\u00e1logo de los santos el a\u00f1o 1457. 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