{"id":5321,"date":"2016-11-13T23:29:42","date_gmt":"2016-11-13T22:29:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.monasteriosantacruz.com\/blog\/?p=5321"},"modified":"2016-11-13T23:29:42","modified_gmt":"2016-11-13T22:29:42","slug":"beata-maria-teresa-de-jesus-maria-scrilli-13-de-noviembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/?p=5321","title":{"rendered":"BEATA MAR\u00cdA TERESA DE JES\u00daS &#8211; MAR\u00cdA SCRILLI &#8211; 13 de Noviembre"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: center\"><strong> <em>\u00abDonde no hay amor, pon amor, y recibir\u00e1s amor<\/em><em>\u00bb<\/em><\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"https:\/\/ci3.googleusercontent.com\/proxy\/5X4b_7XLNcgGY-NcFqB8Uk7fPxHYshUsm_vWSstIWdfiuvJO1hQn3vGEyLlnwlakTDmY9ZOcKg-jEozuHmy3tzleHNQcATc0rePoZfDD9o6yVSHk1mnEH4PwckNy11VORIjm70ddpMNXOXNtKfWDXK_s9mMV_YbFRmMzWBPtSnTt=s0-d-e1-ft#https:\/\/es.zenit.org\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/Captura_de_pantalla_2015-11-12_a_la_s__11-24-14-600x389.png\" alt=\"Bl. Maria Teresa Scrilli\" width=\"296\" height=\"192\" \/>En esta beata se cumple maravillosamente el dicho de san Juan de la Cruz. Vino al mundo el 15 de mayo de 1825 en Montevarchi, Toscana, Italia, siendo objeto de decepci\u00f3n para sus padres desde el mismo instante en el que vio la luz. Las consecuencias de su desencanto al ver que en lugar de un var\u00f3n ten\u00edan otra hija pod\u00edan haber sido devastadoras para Mar\u00eda, que creci\u00f3 desnuda de caricias y sin hallar eco maternal para su desdicha. Esa <em>\u00abespina que atravesaba su coraz\u00f3n<\/em><em>\u00bb<\/em>, como ella misma relat\u00f3 en su Autobiograf\u00eda, fue un compendio de dislates que estuvieron presentes ya en su bautismo y se mantuvieron vivos el resto de sus d\u00edas. Aprendi\u00f3 a huir para no afrentar a su madre con su presencia, pero el perd\u00f3n corr\u00eda ya por sus venas y las delicadas atenciones que recib\u00eda su hermana no envenenaron su esp\u00edritu con sentimientos de animadversi\u00f3n, rivalidad, celos y envidia hacia ella. Sufr\u00eda por la ausencia de amor, y \u00e9ste lo hall\u00f3 en la Virgen Mar\u00eda, a la que tom\u00f3 como aut\u00e9ntica Madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Casi dos a\u00f1os tuvo que permanecer postrada por una extra\u00f1a enfermedad, de la que san\u00f3 s\u00fabitamente en 1841 gracias a la intercesi\u00f3n de san Fiorenzo. Fue en esa \u00e9poca cuando se perfil\u00f3 en el horizonte de su vida la consagraci\u00f3n religiosa. Viv\u00eda sumida en profundas reflexiones: <em>\u00abMe comparaba a m\u00ed misma, entregada a Dios, con el oro en manos de un orfebre y con la cera en manos de quien la modela, dispuesta a tomar cualquier forma que le agradara a \u00e9l\u00bb<\/em>. Movida por estos sentimientos, en 1846 ingres\u00f3 en el monasterio de Santa Mar\u00eda Magdalena de Pazzi, en Florencia, pero s\u00f3lo permaneci\u00f3 en \u00e9l dos meses convencida de que Dios le ped\u00eda atender al pr\u00f3jimo. Como siempre, todo lo que acontec\u00eda estaba en manos de \u00c9l. Y sali\u00f3 pertrechada con hondas determinaciones que habr\u00eda de cumplir hasta el fin de sus d\u00edas: <em>\u00ab<\/em><em>Pureza, pureza de intenci\u00f3n. Buscar en todo complacer a Dios, hacer bien a los dem\u00e1s (esto tambi\u00e9n en Dios), y la abnegaci\u00f3n de uno mismo. Todo basta para hacer un santo<\/em><em>\u00bb.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La sociedad en la que se mov\u00eda daba la espalda a la religi\u00f3n, y estaba anegada de miserias y carencias que, como siempre sucede, son particularmente dolorosas e intensas para los menos pudientes. Ver a su alrededor tanta incultura y pobreza le movi\u00f3 a actuar. Y en 1849, despu\u00e9s de convertirse en terciaria carmelita, en su propio domicilio cre\u00f3 un ambiente propicio para formar a las ni\u00f1as que no ten\u00edan m\u00e1s morada que la calle. Las primeras privilegiadas fueron una docena de ascuas encendidas que alumbraban la esperanza de la futura fundadora, y tres idealistas y generosas profesoras que se unieron a su encomiable labor: Edvige Sacconi, Ersilia Betti y Teresa del Bigio. Las normas que estableci\u00f3 al principio eran comunicaciones verbales. Y as\u00ed, en 1854, con toda sencillez naci\u00f3 integrado por ellas el P\u00edo Instituto de Pobres Hermanitas del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, que fue aprobado por el prelado de Fiesole. Entonces Mar\u00eda llevaba ya dos a\u00f1os dirigiendo la Escuela Normal de Montevarchi. Las reglas que escribi\u00f3 para la Orden estaban impregnadas del carisma carmelita. Luego la obra cambiar\u00eda de nombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La devoci\u00f3n por la Eucarist\u00eda y por la Virgen caracterizaron a esta gran mujer, que sent\u00eda profundo anhelo de purificarse. Iba acompa\u00f1ado de un sentimiento purgante colmado de aflicci\u00f3n por los pecados del mundo y los alejados de la fe. Por ello no dud\u00f3 en ofrecer sus sacrificios, reclamando la cruz inducida por ferviente oraci\u00f3n. De hecho se la ha considerado una \u00abm\u00edstica de la Pasi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La fundadora tuvo un encuentro tangencial con el papa P\u00edo IX. Era el mes de agosto de 1857 cuando, en una visita a Florencia, el pont\u00edfice puso su mano sobre la cabeza de la beata, mientras ella permanec\u00eda arrodillada a sus pies. En su coraz\u00f3n tom\u00f3 ese instante como signo de su aprobaci\u00f3n. Poco antes hab\u00eda escrito en las reglas: <em>\u00abNo estamos en esta tierra m\u00e1s que para cumplir la voluntad de Dios y llevar almas a \u00e9l\u00bb.<\/em> Su lema fue un admirable \u00abfiat\u00bb que cumpli\u00f3 en todo momento. En junio de 1859 las tropas del Piamonte arrasaron el convento y en noviembre fue suprimida la fundaci\u00f3n. Las religiosas se dispersaron al ser secularizadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mar\u00eda no de desmoron\u00f3. Sab\u00eda que era obra de Dios y en 1878 nuevamente la puso en pie con el amparo del arzobispo de Florencia, monse\u00f1or Cecconi. Pero el futuro era oscuro como la noche. Se produjeron fallecimientos, abandonos y no florec\u00eda ni una sola vocaci\u00f3n. Por si fuera poco, su brazo derecho, Clementina Mosca, se fue a un convento de dominicas. Pero el amor que profesaba la beata a Dios y a Mar\u00eda no ten\u00eda medida, y abrazada a la cruz se ofreci\u00f3 como v\u00edctima propiciatoria por la fundaci\u00f3n. Dios le tom\u00f3 la palabra: enferm\u00f3 de gravedad y vol\u00f3 al cielo el 14 de noviembre de 1889.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Instituto qued\u00f3 en manos de tres religiosas en condiciones hartamente dif\u00edciles: una anciana, otra casi paral\u00edtica y una novicia. Parec\u00eda el fin. Y entonces regres\u00f3 Clementina, que tom\u00f3 el nombre de Mar\u00eda de Jes\u00fas, y fue considerada cofundadora de la Orden; con ella renaci\u00f3 la obra como el ave F\u00e9nix, alumbrada desde el cielo por su m\u00e1rtir fundadora. En 1929 el Instituto fue reconocido de derecho diocesano por el cardenal Mastrangelo, y acogido en la Orden carmelita por el prior general, El\u00edas Magennis, denomin\u00e1ndose la obra Instituto de Nuestra Se\u00f1ora del Monte Carmelo. Mar\u00eda fue beatificada el 8 de octubre de 2006 por el cardenal Saraiva, como Delegado de Benedicto XVI.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abDonde no hay amor, pon amor, y recibir\u00e1s amor\u00bb En esta beata se cumple maravillosamente el dicho de san Juan de la Cruz. 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