{"id":5277,"date":"2016-10-19T22:01:18","date_gmt":"2016-10-19T21:01:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.monasteriosantacruz.com\/blog\/?p=5277"},"modified":"2016-10-19T22:01:18","modified_gmt":"2016-10-19T21:01:18","slug":"santa-maria-bertilla-boscardin-20-de-octubre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/?p=5277","title":{"rendered":"SANTA MAR\u00cdA BERTILLA BOSCARD\u00cdN -20 de octubre"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: center\"><em><strong>\u00abYo no s\u00e9 hacer nada. \u00a0 \u00a0Soy una in\u00fatil, una \u2018tontita\u2019. \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/strong><\/em><em><strong>Ens\u00e9\u00f1eme a ser santa\u00bb<\/strong><\/em><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"https:\/\/ci5.googleusercontent.com\/proxy\/tF_NNK7ISKdY4PX8eMmrIEhjGSgtzh1aMYrx3ANHxCUdvAMUkcMfDERUjauJ77QZgUQ8h2tzxsRicC7pOi2fLNVf_ggdn3N1KJWKAhAgD77INDe0soZpLnzriMPzp-IRxf7hCsFUYJi_ap3PzMRdc793DAI=s0-d-e1-ft#https:\/\/es.zenit.org\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/Schermata_2015-10-19_alle_16-58-00-600x384.jpg\" alt=\"Santa Bertilla\" width=\"272\" height=\"174\" \/>Por fortuna, la eficacia ni es requisito ni influye en la santidad; tampoco el juicio humano tiene que ver con el divino, algo que se ha recordado ya en este santoral en otras ocasiones. La vida de esta joven italiana, Anna Francesca, fue esa luz fulgurante que brill\u00f3 en medio de quienes se apresuraron a negarle la gloria, tild\u00e1ndola de \u00abtontita\u00bb dentro y fuera de la Iglesia. Relevando misteriosamente al fundador de la Orden en la que se santificar\u00eda, Giovanni Antoni Farina, naci\u00f3 el 6 de octubre de 1888, justamente el a\u00f1o en el que este virtuoso prelado entr\u00f3 en el cielo. Anna vio la luz en Br\u00e9ndola, Italia. Y tal vez si hubiese venido al mundo en un hogar amable y atento, hubiera tenido una infancia y juventud distintas, aunque qui\u00e9n sabe si de ese modo habr\u00eda conquistado la gloria de los altares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lo de menos fue la pobreza de su familia campesina. Pero a su fr\u00e1gil salud y cortedad de miras, se unieron los malos modales de un padre ebrio, apresado por los celos y violento, car\u00e1cter seguramente agriado por las carencias econ\u00f3micas, que la maltrat\u00f3 cotidianamente. No es de extra\u00f1ar que a sus 16 a\u00f1os, con este panorama y un desajuste que afectaba tambi\u00e9n a sus estudios, so\u00f1ara con otra clase de vida y dejara atr\u00e1s su empleo dom\u00e9stico en casa de unos vecinos. Se comprende que mirase con esperanza un futuro mejor junto a las Hermanas Maestras de Santa Dorotea Hijas de los Sagrados Corazones, m\u00e1xime cuando ya a sus 12 a\u00f1os hab\u00eda consagrado a Dios su virginidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero le preced\u00eda la apreciaci\u00f3n de quienes la rodeaban o la conoc\u00edan someramente, no tanto por su talante trabajador y su fuerza de voluntad, velada para la mayor\u00eda, como por el juicio que les merec\u00eda su escasa inteligencia. Y hasta el arcipreste Gresele tom\u00f3 con cierta chanza la vocaci\u00f3n de Anna cuando se la notific\u00f3 el p\u00e1rroco Capovilla que la hab\u00eda acogido como integrante de las Hijas de Mar\u00eda. \u00c9l tambi\u00e9n dud\u00f3 inicialmente de su val\u00eda, pero se asegur\u00f3 de que al menos servir\u00eda para realizar tareas dom\u00e9sticas. As\u00ed lo transmiti\u00f3 al arcipreste que habl\u00f3 con otras religiosas; ellas se negaron a admitirla. El caso es que Anna ingres\u00f3 en el Instituto al que aspiraba, en la ciudad de Vicenza, y en 1905 tom\u00f3 el h\u00e1bito y nombre de Mar\u00eda Bertilla en honor de la abadesa de Chelles, de origen franc\u00e9s, santa Bertilla. A fuerza de ser descalificada en su entorno, ella misma se cre\u00eda incapaz; se minusvaloraba. Pero su virtud era una potente luminaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con admirable humildad, teniendo claro que no eleg\u00eda el convento como refugio para sus males sino como un trampol\u00edn para su perfecta consagraci\u00f3n, fue directa al grano y dijo a la maestra de novicias: \u00abYo no s\u00e9 hacer nada. Soy una in\u00fatil, una \u2018tontita\u2019. Ens\u00e9\u00f1eme a ser santa\u00bb. Quiz\u00e1 no impresionara demasiado a la formadora con esta ins\u00f3lita y edificante presentaci\u00f3n que hizo de s\u00ed misma, aunque era para conmoverse, pero la cuesti\u00f3n es que la destinaron a la cocina, a la panader\u00eda y a la lavander\u00eda, oficios que desempe\u00f1\u00f3 durante un a\u00f1o. Solamente quer\u00eda cumplir la voluntad de Dios. Mostraba su gratitud cuando era reconvenida por algo. D\u00f3cil, con gran inocencia evang\u00e9lica, estaba a merced de su maestra: \u00abme corrija siempre; me har\u00e1 un gran favor\u00bb. Ya estaba trazado su camino, que fue calificado por P\u00edo XII como \u00ab\u2018Camino de los coches\u2019, el m\u00e1s com\u00fan. Nada de \u00e9xtasis, nada de milagros en vida, sino una uni\u00f3n con Dios cada vez m\u00e1s profunda en el silencio, en el trabajo, en la oraci\u00f3n, en la obediencia. De esa uni\u00f3n ven\u00eda la exquisita caridad que ella demostraba a los pobres, a los enfermos, a los m\u00e9dicos, a los superiores, a todos\u00bb. Y as\u00ed fue. Las palabras de su fundador: \u00abv\u00edvase en la obediencia y en la obediencia se muera\u00bb cincelaron tambi\u00e9n su vida consagrada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Alguien se percatar\u00eda de que pod\u00eda tener cualidades para la asistencia a los enfermos, y la enviaron a estudiar enfermer\u00eda en el hospital regentado por las religiosas en Treviso. Pero la superiora general la devolvi\u00f3 a la cocina hasta que profes\u00f3 en 1907. Entonces se revel\u00f3 como un \u00e1ngel de bondad para los ni\u00f1os afectados de difteria y del resto de enfermos de las diversas salas por las que pas\u00f3, algunos con lesiones nauseabundas. En 1909, no sin dificultad, mientras convalec\u00eda de una operaci\u00f3n se prepar\u00f3 y obtuvo el t\u00edtulo de enfermera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">En 1915 asisti\u00f3 a los heridos de guerra en Viggi\u00f9, zona cercana a Como. Era m\u00e1s que evidente que pose\u00eda unas excepcionales cualidades para ello. La superiora no apreciaba su labor \u2013que, sin embargo, conmov\u00eda a los oficiales y al capell\u00e1n\u2013, y la correg\u00eda severamente por su atenci\u00f3n a los enfermos y su celo en el trabajo, envi\u00e1ndola a la lavander\u00eda. Del interior de la santa brotaba esta ardiente s\u00faplica: \u00abJes\u00fas m\u00edo, os pido por vuestras santas llagas, hacedme morir mil veces, antes que yo haga alguna acci\u00f3n solo para que me alaben\u00bb. As\u00ed que las disposiciones que se tomaban en relaci\u00f3n a ella, como \u00e9sta, las acog\u00eda con inmensa gratitud; era expl\u00edcita a la hora de mostrarla. De hecho, cuando le notificaron su misi\u00f3n en el lavadero, manifest\u00f3 gozosa: \u00abmuchas gracias, madre\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una nueva superiora general la destin\u00f3 al hospital de Treviso poni\u00e9ndola al frente del pabell\u00f3n infantil de infecciosos. Asumi\u00f3 la tarea con obediencia, en silencio, llena de caridad, haciendo vida su lema: \u00abA Dios toda la gloria, para el pr\u00f3jimo toda la alegr\u00eda y para m\u00ed todo el sacrificio\u00bb. Al final fue hospitalizada. A\u00f1os atr\u00e1s hab\u00eda contra\u00eddo una enfermedad de la que fue operada sin \u00e9xito. Un m\u00e9dico que la asist\u00eda, y que se declaraba no creyente, coment\u00f3 despu\u00e9s de hacerle una visita: \u00aball\u00e1 arriba est\u00e1 muriendo una santa\u00bb. Su tr\u00e1nsito se produjo el 20 de octubre de 1922. Ten\u00eda 34 a\u00f1os. Antes de expirar dej\u00f3 este mensaje a la superiora general: \u00abDiga a las hermanas que trabajen solamente por el Se\u00f1or, que todo es nada, todo es nada\u00bb. Le acompa\u00f1aron fama de santidad y prodigios. P\u00edo XII la beatific\u00f3 el 8 de junio de 1952. Juan XXIII la canoniz\u00f3 el 11 de mayo de 1961.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abYo no s\u00e9 hacer nada. \u00a0 \u00a0Soy una in\u00fatil, una \u2018tontita\u2019. \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Ens\u00e9\u00f1eme a ser santa\u00bb Por fortuna, la eficacia ni es requisito ni influye en la santidad; tampoco el juicio humano tiene que ver con el divino, &hellip; <a href=\"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/?p=5277\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[33,31,10],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5277"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5277"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5277\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5277"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5277"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5277"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}