{"id":5081,"date":"2016-04-14T00:33:17","date_gmt":"2016-04-13T23:33:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.monasteriosantacruz.com\/blog\/?p=5081"},"modified":"2016-04-14T00:33:17","modified_gmt":"2016-04-13T23:33:17","slug":"mensaje-del-santo-padre-francisco-para-la-53-jornada-mundial-de-oracion-por-las-vocaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/?p=5081","title":{"rendered":"MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA 53 JORNADA MUNDIAL DE ORACI\u00d3N POR LAS VOCACIONES"},"content":{"rendered":"<h2><strong>La Iglesia, madre de <\/strong><span style=\"color: #000000\"><b>vocaciones<\/b><\/span><\/h2>\n<p class=\"texto\" style=\"text-align: justify\">Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<p class=\"texto\" style=\"text-align: justify\">C\u00f3mo desear\u00eda que, a lo largo del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, todos los bautizados pudieran experimentar el gozo de pertenecer a la Iglesia. Ojal\u00e1 puedan redescubrir que la vocaci\u00f3n cristiana, as\u00ed como las vocaciones particulares, nacen en el seno del Pueblo de Dios y son dones de la divina misericordia. La Iglesia es la casa de la misericordia y la \u00abtierra\u00bb donde la vocaci\u00f3n germina, crece y da fruto.<\/p>\n<p class=\"texto\" style=\"text-align: justify\">Por eso, invito a todos los fieles, con ocasi\u00f3n de esta 53\u00aa Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por las Vocaciones, a contemplar la comunidad apost\u00f3lica y a agradecer la mediaci\u00f3n de la comunidad en su propio camino vocacional. En la Bula de convocatoria del Jubileo Extraordinario de la Misericordia recordaba las palabras de san Beda el Venerable referentes a la vocaci\u00f3n de san Mateo: misereando atque eligendo (Misericordiae vultus, 8). La acci\u00f3n misericordiosa del Se\u00f1or perdona nuestros pecados y nos abre a la vida nueva que se concreta en la llamada al seguimiento y a la misi\u00f3n. Toda vocaci\u00f3n en la Iglesia tiene su origen en la mirada compasiva de Jes\u00fas. Conversi\u00f3n y vocaci\u00f3n son como las dos caras de una sola moneda y se implican mutuamente a lo largo de la vida del disc\u00edpulo misionero.<\/p>\n<p class=\"texto\" style=\"text-align: justify\">El beato Pablo VI, en su exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangelii nuntiandi, describi\u00f3 los pasos del proceso evangelizador. Uno de ellos es la adhesi\u00f3n a la comunidad cristiana (cf. n. 23), esa comunidad de la cual el disc\u00edpulo del Se\u00f1or ha recibido el testimonio de la fe y el anuncio expl\u00edcito de la misericordia del Se\u00f1or. Esta incorporaci\u00f3n comunitaria incluye toda la riqueza de la vida eclesial, especialmente los Sacramentos. La Iglesia no es s\u00f3lo el lugar donde se cree, sino tambi\u00e9n verdadero objeto de nuestra fe; por eso decimos en el Credo: \u00abCreo en la Iglesia\u00bb.<\/p>\n<p class=\"texto\" style=\"text-align: justify\">La llamada de Dios se realiza por medio de la mediaci\u00f3n comunitaria. Dios nos llama a pertenecer a la Iglesia y, despu\u00e9s de madurar en su seno, nos concede una vocaci\u00f3n espec\u00edfica. El camino vocacional se hace al lado de otros hermanos y hermanas que el Se\u00f1or nos regala: es una con-vocaci\u00f3n. El dinamismo eclesial de la vocaci\u00f3n es un ant\u00eddoto contra el veneno de la indiferencia y el individualismo. Establece esa comuni\u00f3n en la cual la indiferencia ha sido vencida por el amor, porque nos exige salir de nosotros mismos, poniendo nuestra vida al servicio del designio de Dios y asumiendo la situaci\u00f3n hist\u00f3rica de su pueblo santo.<\/p>\n<p class=\"texto\" style=\"text-align: justify\">En esta jornada, dedicada a la oraci\u00f3n por las vocaciones, deseo invitar a todos los fieles a asumir su responsabilidad en el cuidado y el discernimiento vocacional. Cuando los ap\u00f3stoles buscaban uno que ocupase el puesto de Judas Iscariote, san Pedro convoc\u00f3 a ciento veinte hermanos (Hch. 1,15); para elegir a los Siete, convocaron el pleno de los disc\u00edpulos (Hch. 6,2). San Pablo da a Tito criterios espec\u00edficos para seleccionar a los presb\u00edteros (Tt 1,5-9). Tambi\u00e9n hoy la comunidad cristiana est\u00e1 siempre presente en el surgimiento, formaci\u00f3n y perseverancia de las vocaciones (cfr. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 107).<\/p>\n<p class=\"texto\" style=\"text-align: justify\">La vocaci\u00f3n nace en la Iglesia. Desde el nacimiento de una vocaci\u00f3n es necesario un adecuado \u00absentido\u00bb de Iglesia. Nadie es llamado exclusivamente para una regi\u00f3n, ni para un grupo o movimiento eclesial, sino al servicio de la Iglesia y del mundo. Un signo claro de la autenticidad de un carisma es su eclesialidad, su capacidad para integrarse arm\u00f3nicamente en la vida del santo Pueblo fiel de Dios para el bien de todos (ib\u00edd., 130). Respondiendo a la llamada de Dios, el joven ve c\u00f3mo se ampl\u00eda el horizonte eclesial, puede considerar los diferentes carismas y vocaciones y alcanzar as\u00ed un discernimiento m\u00e1s objetivo. La comunidad se convierte de este modo en el hogar y la familia en la que nace la vocaci\u00f3n. El candidato contempla agradecido esta mediaci\u00f3n comunitaria como un elemento irrenunciable para su futuro. Aprende a conocer y a amar a otros hermanos y hermanas que recorren diversos caminos; y estos v\u00ednculos fortalecen en todos la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"texto\" style=\"text-align: justify\">La vocaci\u00f3n crece en la Iglesia. Durante el proceso formativo, los candidatos a las distintas vocaciones necesitan conocer mejor la comunidad eclesial, superando las percepciones limitadas que todos tenemos al principio. Para ello, es oportuno realizar experiencias apost\u00f3licas junto a otros miembros de la comunidad, por ejemplo: comunicar el mensaje evang\u00e9lico junto a un buen catequista; experimentar la evangelizaci\u00f3n de las periferias con una comunidad religiosa; descubrir y apreciar el tesoro de la contemplaci\u00f3n compartiendo la vida de clausura; conocer mejor la misi\u00f3n ad gentes por el contacto con los misioneros; profundizar en la experiencia de la pastoral en la parroquia y en la di\u00f3cesis con los sacerdotes diocesanos. Para quienes ya est\u00e1n en formaci\u00f3n, la comunidad cristiana permanece siempre como el \u00e1mbito educativo fundamental, ante la cual experimentan gratitud.<\/p>\n<p class=\"texto\" style=\"text-align: justify\">La vocaci\u00f3n est\u00e1 sostenida por la Iglesia. Despu\u00e9s del compromiso definitivo, el camino vocacional en la Iglesia no termina, contin\u00faa en la disponibilidad para el servicio, en la perseverancia y en la formaci\u00f3n permanente. Quien ha consagrado su vida al Se\u00f1or est\u00e1 dispuesto a servir a la Iglesia donde esta le necesite. La misi\u00f3n de Pablo y Bernab\u00e9 es un ejemplo de esta disponibilidad eclesial. Enviados por el Esp\u00edritu Santo desde la comunidad de Antioqu\u00eda a una misi\u00f3n (Hch 13,1-4), volvieron a la comunidad y compartieron lo que el Se\u00f1or hab\u00eda realizado por medio de ellos (Hch 14,27). Los misioneros est\u00e1n acompa\u00f1ados y sostenidos por la comunidad cristiana, que contin\u00faa siendo para ellos un referente vital, como la patria visible que da seguridad a quienes peregrinan hacia la vida eterna.<\/p>\n<p class=\"texto\" style=\"text-align: justify\">Entre los agentes pastorales tienen una importancia especial los sacerdotes. A trav\u00e9s de su ministerio se hace presente la palabra de Jes\u00fas que ha declarado: Yo soy la puerta de las ovejas\u2026 Yo soy el buen pastor (Jn 10, 7.11). El cuidado pastoral de las vocaciones es una parte fundamental de su ministerio pastoral. Los sacerdotes acompa\u00f1an a quienes est\u00e1n en buscan de la propia vocaci\u00f3n y a los que ya han entregado su vida al servicio de Dios y de la comunidad.<\/p>\n<p class=\"texto\" style=\"text-align: justify\">Todos los fieles est\u00e1n llamados a tomar conciencia del dinamismo eclesial de la vocaci\u00f3n, para que las comunidades de fe lleguen a ser, a ejemplo de la Virgen Mar\u00eda, seno materno que acoge el don del Esp\u00edritu Santo (cf Lc 1,35-38). La maternidad de la Iglesia se expresa a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n perseverante por las vocaciones, de su acci\u00f3n educativa y del acompa\u00f1amiento que brinda a quienes perciben la llamada de Dios. Tambi\u00e9n lo hace a trav\u00e9s de una cuidadosa selecci\u00f3n de los candidatos al ministerio ordenado y a la vida consagrada. Finalmente es madre de las vocaciones al sostener continuamente a aquellos que han consagrado su vida al servicio de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p class=\"texto\" style=\"text-align: justify\">Pidamos al Se\u00f1or que conceda a quienes han emprendido un camino vocacional una profunda adhesi\u00f3n a la Iglesia; y que el Esp\u00edritu Santo refuerce en los Pastores y en todos los fieles la comuni\u00f3n eclesial, el discernimiento y la paternidad y maternidad espirituales:<\/p>\n<p class=\"texto\" style=\"text-align: justify\">Padre de misericordia, que has entregado a tu Hijo por nuestra salvaci\u00f3n y nos sostienes continuamente con los dones de tu Esp\u00edritu, conc\u00e9denos comunidades cristianas vivas, fervorosas y alegres, que sean fuentes de vida fraterna y que despierten entre los j\u00f3venes el deseo de consagrarse a Ti y a la evangelizaci\u00f3n. Sostenlas en el empe\u00f1o de proponer a los j\u00f3venes una adecuada catequesis vocacional y caminos de especial consagraci\u00f3n. Dales sabidur\u00eda para el necesario discernimiento de las vocaciones de modo que en todo brille la grandeza de tu amor misericordioso. Que Mar\u00eda, Madre y educadora de Jes\u00fas, interceda por cada una de las comunidades cristianas, para que, hechas fecundas por el Esp\u00edritu Santo, sean fuente de aut\u00e9nticas vocaciones al servicio del pueblo santo de Dios.<\/p>\n<p class=\"textosin\"><strong>Vaticano, 29 de noviembre de 2015<\/strong><\/p>\n<p class=\"textosin\"><strong>Primer Domingo de Adviento<\/strong><\/p>\n<p class=\"textosin\"><strong>Franciscus<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Iglesia, madre de vocaciones Queridos hermanos y hermanas: C\u00f3mo desear\u00eda que, a lo largo del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, todos los bautizados pudieran experimentar el gozo de pertenecer a la Iglesia. 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