{"id":4819,"date":"2015-11-06T01:02:44","date_gmt":"2015-11-06T00:02:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.monasteriosantacruz.com\/blog\/?p=4819"},"modified":"2015-11-06T01:02:44","modified_gmt":"2015-11-06T00:02:44","slug":"despues-de-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/?p=4819","title":{"rendered":"DESPU\u00c9S DE LA MUERTE"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: center\"><em><strong>\u00bfY despu\u00e9s de la muerte, qu\u00e9?<\/strong><\/em><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Las respuestas pueden ser muchas. Si las intentamos reducir a lo esencial, nos encontramos con tres respuestas fundamentales.<\/p>\n<p><em><strong>La primera:<\/strong><\/em> <em><strong>despu\u00e9s de la muerte no hay nada. <\/strong><\/em>T\u00fa, yo, todos, nos vamos a desintegrar, desaparecemos. Nuestras part\u00edculas, olvidadas de lo que fueron, ir\u00e1n a parar a mil lugares distintos. Algunos ser\u00e1n recordados, pero la fama de los grandes hombres no les permite disfrutar un minuto de alegr\u00eda despu\u00e9s de atravesar la frontera del \u201cno retorno\u201d. Tampoco habr\u00e1 justicia: el criminal, el ladr\u00f3n, el traidor, se habr\u00e1n ido, quiz\u00e1 sin haber sido castigados por la justicia humana. Una vez muertos, nadie podr\u00e1 pedirles cuentas de sus fechor\u00edas&#8230;<\/p>\n<p><em><strong>La segunda:<\/strong><\/em> <strong><em>despu\u00e9s de la muerte empieza una nueva vida terrena, o incluso sigue una serie de vida<\/em><\/strong>s (dos, tres, cinco, \u00bfmil?). Es decir, quiz\u00e1 nos reencarnemos. Nuestra alma volar\u00e1 y tomar\u00e1 otro cuerpo, tendr\u00e1 una nueva existencia. Quiz\u00e1 seremos una mariposa, o un cangrejo, o un perro que persigue conejos en praderas interminables. Se inicia as\u00ed una \u201csegunda oportunidad\u201d. Y esto nos llena de un cierto alivio: si lo hicimos todo mal en la vida anterior, quiz\u00e1 en la nueva podremos portarnos bien y merecer, en la siguiente reencarnaci\u00f3n, un cuerpo un poco mejor del que nos haya tocado ahora.<\/p>\n<p>La teor\u00eda de la reencarnaci\u00f3n presenta muchas variantes seg\u00fan la respuesta que se d\u00e9 a estas preguntas. \u00bfCada uno escoge su nuevo tipo de vida? \u00bfCu\u00e1ntas veces uno se puede reencarnar? \u00bfY despu\u00e9s? \u00bfHay alg\u00fan Dios que juzga y que decide el cuerpo que nos va a tocar? Lo extra\u00f1o es que ninguno (al menos, de los que yo conozco) recuerda que tuvo una vida anterior a la que ahora tiene. Ni hemos visto a un perro o a un gato contarnos lo que hicieron cuando estaban al lado de Napole\u00f3n en la batalla de Waterloo&#8230; Pero la idea de una segunda oportunidad nos tienta de un modo extra\u00f1o, y, tal vez, nos hace valorar poco la existencia que ahora tenemos. Y eso puede ser muy peligroso.<\/p>\n<p><em><strong>La tercera respuesta:<\/strong><\/em> <em><strong>despu\u00e9s de la muerte, hay un juicio, y unos van al cielo y otros van al infierno. <\/strong><\/em>Sin m\u00e1s: no existe una \u201csegunda oportunidad\u201d en una eventual futura reencarnaci\u00f3n&#8230; Cristianos, musulmanes y bastantes autores del juda\u00edsmo aceptan esta respuesta, si bien difieren en lo que sea el cielo o el infierno, o en el modo en el cual proceder\u00e1 el juicio.<\/p>\n<p>Desde este \u00faltimo punto de vista, la vida actual, esta \u00fanica vida antes del juicio, adquiere un valor enorme. Lo que yo hago ahora no se perder\u00e1 en el universo (como se piensa en la primera respuesta), ni tendr\u00e9 una nueva ocasi\u00f3n de actuar mejor gracias a una reencarnaci\u00f3n (segunda respuesta). Ahora determino y decido lo que va a ser, eternamente, mi existencia en la otra vida. Decido mi cielo o mi infierno.<\/p>\n<p>Delante de la frontera de la muerte, la ciencia se detiene. Nos dice cu\u00e1ndo uno ya dej\u00f3 de vivir la existencia que tuvo entre nosotros. Nos explica la descomposici\u00f3n del cuerpo, la destrucci\u00f3n total del cerebro, pero no lo que pasa al esp\u00edritu. Lo que hay al otro lado escapa al microscopio m\u00e1s perfecto. El mundo del esp\u00edritu es invisible, y la ciencia, menos mal, no puede tocarlo. Lo triste es vivir con un coraz\u00f3n eterno como si fu\u00e9semos un pedazo de materia org\u00e1nica obtenida por la casualidad evolutiva, sin esperanza ni amor.<\/p>\n<p>Nos entusiasma poder amar y vivir en esta tierra. Nos llena de alegr\u00eda acariciar a un ni\u00f1o o contemplar una estrella. Nos conmueve la ternura de un anciano y la mirada serena y tranquila de algunos \u201clocos\u201d que nos penetran con sus ojos entre compasivos y alegres. Pero, lo creemos de verdad, no somos capaces de intuir lo que nos espera m\u00e1s all\u00e1 de la muerte.<\/p>\n<p>Esta vida vale tanto que Dios quiso vivirla con nosotros. Cristo, el Hijo de Dios, dej\u00f3 abierto el camino hacia el cielo. Nos revel\u00f3 que hay un juicio, que el amor es todo, que el peligro del infierno acecha tras la muerte. Vale mucho nuestra vida, valen mucho nuestros actos. Pero no estamos solos. Desde una Cruz Jes\u00fas, el Resucitado, nos acompa\u00f1a en nuestros dolores y fatigas. Y nos espera, para siempre, en la casa del Padre.<br \/>\n<em>Padre. F. Pascual\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfY despu\u00e9s de la muerte, qu\u00e9? Las respuestas pueden ser muchas. Si las intentamos reducir a lo esencial, nos encontramos con tres respuestas fundamentales. La primera: despu\u00e9s de la muerte no hay nada. 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