{"id":4646,"date":"2015-07-01T01:07:34","date_gmt":"2015-07-01T00:07:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.monasteriosantacruz.com\/blog\/?p=4646"},"modified":"2015-07-01T01:07:34","modified_gmt":"2015-07-01T00:07:34","slug":"al-pie-de-la-tapia-cartas-de-lolo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/?p=4646","title":{"rendered":"AL PIE DE LA TAPIA- CARTAS DE LOLO"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00a0Ese Gran \u00c1rbol llamado Pobreza<\/strong><\/p>\n<p>Hermanas:<\/p>\n<p>Ayer tuve carta de Madre Asunci\u00f3n de la Eucarist\u00eda. La hubiera distinguido a media legua, porque no hay muchas personas que utilicen en el correo, volvi\u00e9ndolos, unos sobres comerciales ya servidos.<\/p>\n<p>En el aluvi\u00f3n de cartas de colores y tarjetas con dibujos que el cartero prodiga en la Navidad, el mensaje de Madre Asunci\u00f3n, con su solemne envoltura de pobreza, chirr\u00eda como la amapola en el haz de trigo. Como Carmelita, ha venido a profesar hoy en el sentido extremo de la pobreza, y su credencial la airea en todas las palabras y hechos con que ha de relacionarse.<\/p>\n<p>Naturalmente que esta cabeza inclinada que significa la carta que viene de un Carmelo hay que tomarla con prisa para que se ice sobre el candelero de una lectura de preferencia.<\/p>\n<p>Darse as\u00ed, con una profesi\u00f3n tan sin dibujos de la pobreza, es un tr\u00e9bol de cuatro hojas.<\/p>\n<p>Los que so\u00f1amos con darle a la pluma un matiz de servicio total a Dios, hemos de esforzarnos por el reparto de un pan de verdades de corteza sin aristas y hasta envuelto en un papel de celof\u00e1n de las palabras con freno y az\u00facar. Sin embargo, y por suerte, hemos de confesar nuestro fracaso. Con la fortuna y la pobreza pasa como con los hilos de la luz: se juntan y \u00a1paf!, el fogonazo. Son tan contrarios como la noche y el d\u00eda, el dolor y la carcajada. Las dos alardean de un positivismo para el que no cabe otro remedio que pensar en la hipocres\u00eda de alguien. Pero, amigas, \u00bfqui\u00e9n miente y donde est\u00e1 la verdad?<\/p>\n<p>Fij\u00e9monos, por ejemplo, en la vida de ciertos hombres que llevan un misalito bajo el brazo. Cuando llegan a casa sueltan el devocionario sobre la bandeja de plata del \u00abhall\u00bb para arrellanarse en un butac\u00f3n de gomaespuma, beber ginebra, ver la televisi\u00f3n y tirar de talonario. Para el \u00abMercedes\u00bb y las langostas, ellos se cuidan de manipular sobre la cuerda floja de eso de la \u00abpobreza de esp\u00edritu\u00bb. Tener suerte parece ser que a uno le toquen las quinielas o que cebe la cuenta de su banco.<\/p>\n<p>Sucede que las monedas, las joyas, se van amontonando en la cabeza y como pesan, de all\u00ed bajan f\u00e1cilmente al coraz\u00f3n. No vale que eso que late dentro del pecho, proteste que ha de trabajar hacia fuera para vivir; que tiene que ser generoso e ir repartiendo por los \u00f3rganos para la vitalidad que recibe. Los labios que devoran el caviar, los ojos y la nariz que prosiguen el banquete, nuestra media naranja de materia que busca su almuerzo, apelmazan las paredes del coraz\u00f3n para convertirlo en alacena de gustos. Metidos en lo del almacenaje, el coraz\u00f3n apenas si admite de materia lo que una caja de membrillo. Prensaremos los cheques, y como en los nidos de ratones, a lo que m\u00e1s llegamos es al atasco y al olor de carro\u00f1a.<\/p>\n<p>Lo peor del dinero es su esterilidad. Agregando una a una las monedas, lo que se consigue es hacer una monta\u00f1a, pero ni una perra gorda lograr\u00e1 nunca lo que un denario de amor, que es como un hueso de melocot\u00f3n que se mete en la tierra y a los tres a\u00f1os lo vemos como un \u00e1rbol frondoso. Las criaturas hemos nacido, no para llenar huecos, como los muebles, sino para ensanchar en el mundo la tibieza y dar esp\u00edritu mucho m\u00e1s all\u00e1 de la muerte.<\/p>\n<p>El gran valor de lo nuestro est\u00e1 en un algo que siempre viaja y nunca muere. Santa Teresa lo dir\u00eda mejor con aquello de que: \u00abla vida es una mala noche en una mala posada\u00bb. Aunque la carne grite, lo bueno es traspasar la frontera lo m\u00e1s enteramente posible.<\/p>\n<p>El \u00abconfort\u00bb ser\u00e1 siempre una instalaci\u00f3n y nadie ha visto nunca que se pueda avanzar arrellanado sobre una butaca.<\/p>\n<p>Dios ha puesto a la felicidad en vilo, sobre las cumbres, para que no se enfangue, y los monta\u00f1eros nunca emprenden el ascenso con una mochila pesada e in\u00fatil. El \u00abcadillac\u00bb o las buenas raciones de solomillo, podr\u00e1n llevarse por la m\u00e1xima llanura de los sesenta y cinco a\u00f1os de un hombre, pero a la felicidad, que no tiene calendarios ni sentidos que se atascan, s\u00f3lo se llega por la cuesta arriba. No hay otra verdad aunque se la cubra con la seda de un gusto moment\u00e1neo. A la riqueza, nadie le quita su sabor final de tarta sin az\u00facar. Y si no, a ver c\u00f3mo explican los millonarios su escape de filantrop\u00eda.<\/p>\n<p>Fijaos en los que lo pasan \u00abbien\u00bb en la vida. Si se despiertan a media noche, se llevan la mano al coraz\u00f3n por si le juega la mala faena de cansarse. Todos buscan la relajaci\u00f3n de las almohadas, pero despu\u00e9s de asegurar el sudor a destajo del coraz\u00f3n. Y es que las entra\u00f1as necesitan desenvolverse con holgura. Dentro de ellas estorban los cacharros. Les sobra con la sangre, en la que va la vida, y su fuerza para distribuirla.<\/p>\n<p>El alma de cada ser participa tambi\u00e9n de ese destino de recibir, transmitir, y agigantar la vida; una vida sin peso ni limitaci\u00f3n de tiempo o calidad. Las gotas de la sangre del alma son como las semillas, que tienen la gracia espacial\u00edsima del crecimiento y de la fecundidad, pero el aut\u00e9ntico milagro de la multiplicaci\u00f3n se lo da a los hombres el r\u00edo de la circulaci\u00f3n de la gracia de Dios que se le canaliza por las entra\u00f1as. Para que Dios se haga fuente en nosotros, s\u00f3lo pide que le demos capacidad en los sentimientos. Si nos \u00absalimos\u00bb del propio coraz\u00f3n, si hacemos \u00ablimpia\u00bb de ansias avarientas y desarraigamos el ego\u00edsmo, Dios \u00abentra\u00bb como succionado en nuestra interioridad y lo que arraiga es su simiente y su fruto cierto de vida. El coraz\u00f3n es un reservado para Dios, en el que ni a\u00fan nosotros tenemos concedida la vivienda. Lo que de bueno hay en cada hombre est\u00e1 pensado para la transfusi\u00f3n y el ancho campo de los dem\u00e1s corazones. Dios es como el esqueje del rosal, que se hinca en la maceta. Luego, por dentro de nuestras ramas van la savia y al fin nos hacemos por El rosas de primavera sobre la vida de los otros.<\/p>\n<p>-\u00bfQue ves?\u2026, le dec\u00eda un padre a su hijo.<\/p>\n<p>-\u00abVeo a las personas que van por la calle\u00bb.<\/p>\n<p>-\u00bfY ahora\u2026?, le insist\u00eda colocando algo de metal tras los cristales.<\/p>\n<p>-\u00abAhora s\u00f3lo me veo a mi mismo\u00bb.<\/p>\n<p>Dec\u00eda Pascal que \u00abno conocemos a Dios sino por Jesucristo\u00bb; y Salvaneschi redondea la frase, afirmando que, \u00abla pobreza es santa porque nos refleja la verdadera imagen de Jes\u00fas\u00bb. El Dios que se acerca a todos y a cada uno, ten\u00eda que hacerlo con este radicalismo de la pobreza que son los pasos de Cristo. De sus treinta y tres a\u00f1os de renuncia le viene a la pobreza todo su car\u00e1cter positivo. El no poseer es como las alas de su santidad. La cazuela y el pan de Nazaret se financiaron \u00fanicamente con el sudor de los humildes carpinteros. Cristo tuvo sabidur\u00eda e inteligencia como para haberse apa\u00f1ado una fortunita, pero en la gran hora de la redenci\u00f3n estuvo sin camisa ni sandalias. Se empe\u00f1\u00f3 en conservar las costillas limpias para soplar con fuerza el viento del amor. Si nosotros tenemos sobre la frente una marca y una cita de cristianos, es porque \u00c9l se neg\u00f3 a \u00abinstalarse\u00bb en la buena vida de su tiempo y se hizo grano de virtudes que pudren bajo el surco. Al hedor del establo de Bel\u00e9n, a la simplicidad de la carpinter\u00eda de Nazaret y a la Resurrecci\u00f3n sin corona de laureles, le debemos esa riqueza de bondad, de alegr\u00eda, de ternura, de pureza o de mansedumbre que cada hombre, por Cristo, tiene reservado en el banco de la santidad. Hoy no hay aldea ni caser\u00edo que no disponga de una sucursal de virtudes. As\u00ed fue Jes\u00fas de fabulosamente rico en su pobreza.<\/p>\n<p>Pero el mundo es tambi\u00e9n rico de fortuna material. Lo que hacen los poderosamente afortunados es pescar en el r\u00edo revuelto de los bienes; tirar del copo para empobrecer a los compa\u00f1eros de viaje. Conforme aumenta el n\u00famero de los coleccionistas de acciones, se agrava tambi\u00e9n el porcentaje de los miserables. Por eso la salvaci\u00f3n de la humanidad est\u00e1 en la limitaci\u00f3n de las ambiciones. Los azucarillos, disueltos, endulzan y dan su noble sabor a todo el caf\u00e9. De aqu\u00ed que la pobreza venga a ser como una cartilla de abastos que raciona por igual el tesoro de los hombres. Por cierto que vuestro caso es, bien elocuente. Cada una os vais al convento, renunciando a todo por el bien com\u00fan. Al formular el voto, vuestras manos quedan ocasionalmente vac\u00edas, pero \u00bfno os not\u00e1is despu\u00e9s la eficacia y el positivismo de los bienes que lleg\u00e1is a poseer en colectividad?<\/p>\n<p>Cuando Bernanos hablaba de que \u00ablos pobres salvar\u00e1n el mundo\u00bb, lo que ve\u00eda era el triunfo de la limitaci\u00f3n de las ambiciones, la tabla rasa a las desigualdades, la posesi\u00f3n discreta y justa de todos los bienes y por todos los hombres.<\/p>\n<p>Circunscritas por las cuatro paredes de cal, trajinando en las horas sin brillo, recortando cualquier deseo con las tijeras de la renuncia, os garantizo que jam\u00e1s enriquecer\u00e9is y misionar\u00e9is tanto al mundo como cuando os entreg\u00e1is al hondo giro de la pobreza. La falta de comodidad, el plato \u00fanico o los h\u00e1bitos que se remiendan os han de herir, como duele la perforaci\u00f3n de las ra\u00edces; pero Cristo da testimonio de que por toda la geograf\u00eda de los corazones empieza ya a latir el santo fruto de la pobreza que se encarna.<\/p>\n<p><strong>Vuestro siempre,\u00a0<\/strong><strong>Manuel Lozano Garrido<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Ese Gran \u00c1rbol llamado Pobreza Hermanas: Ayer tuve carta de Madre Asunci\u00f3n de la Eucarist\u00eda. La hubiera distinguido a media legua, porque no hay muchas personas que utilicen en el correo, volvi\u00e9ndolos, unos sobres comerciales ya servidos. 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