{"id":4623,"date":"2015-06-13T16:04:14","date_gmt":"2015-06-13T15:04:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.monasteriosantacruz.com\/blog\/?p=4623"},"modified":"2015-06-13T16:04:14","modified_gmt":"2015-06-13T15:04:14","slug":"san-antonio-de-padua-13-junio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/?p=4623","title":{"rendered":"SAN ANTONIO DE PADUA &#8211; 13 Junio"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" class=\" alignleft\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/thumb\/b\/b4\/Antonio_de_Pereda_y_Salgado_-_St_Anthony_of_Padua_with_Christ_Child_%28detail%29_-_WGA17168.jpg\/200px-Antonio_de_Pereda_y_Salgado_-_St_Anthony_of_Padua_with_Christ_Child_%28detail%29_-_WGA17168.jpg\" alt=\"Antonio de Pereda y Salgado - St Anthony of Padua with Christ Child (detail) - WGA17168.jpg\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\" align=\"left\"><span style=\"color: #000000;font-family: 'Comic Sans MS';font-size: medium\">Los autores modernos fijan entre los a\u00f1os 1188 y 1191 el nacimiento de San Antonio de Padua. Seg\u00fan el m\u00e1s antiguo bi\u00f3grafo, naci\u00f3 en Lisboa (Portugal) en una casa que pose\u00edan sus padres cerca y al norte de la catedral, en cuyo baptisterio recibi\u00f3 las aguas bautismales a los ocho d\u00edas de su nacimiento, imponi\u00e9ndosele el nombre de Fernando.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"color: #000000\"><span style=\"font-family: 'Comic Sans MS';font-size: medium\">Sus a\u00f1os de juventud transcurrieron en el seno de la familia, convertido en el hechizo de sus padres, por ser el primog\u00e9nito y por aparecer dotado de \u00edndole buena, probidad e integridad de costumbres. Desde su m\u00e1s tierna edad profes\u00f3 una especial devoci\u00f3n hacia la Virgen Sant\u00edsima, a la cual se consagr\u00f3 y escogi\u00f3 por institutriz, gu\u00eda y sost\u00e9n de su vida y muerte. El historiador Surio dice de \u00e9l que visitaba a menudo las iglesias y monasterios de la ciudad y que era compasivo con los pobres, a quienes socorr\u00eda en sus necesidades.<\/p>\n<p>Juntamente con la educaci\u00f3n religiosa proveyeron sus padres a la educaci\u00f3n intelectual de su hijo, al confiarle a los desvelos del maestrescuela de la catedral, para que lo iniciara en los rudimentos de la gram\u00e1tica, ret\u00f3rica, m\u00fasica, aritm\u00e9tica, geograf\u00eda y astronom\u00eda, materias que constitu\u00edan el plan de estudios de las escuelas catedralicias de aquel tiempo.<\/p>\n<p>Dicen sus bi\u00f3grafos que el Santo fue acometido en su juventud por la violencia de las pasiones; pero a\u00f1aden que el \u00abcasto joven nunca, ni por un instante, se rindi\u00f3 a las exigencias de la pubertad y del placer\u00bb. Estas crisis pasionales que asaltan a la juventud, y que para muchos j\u00f3venes son el principio de una vida de pecado, fueron para el Santo la piedra de toque que le movi\u00f3 a encauzar su vida por otras sendas que estuvieran al abrigo del demonio de la impureza. De ah\u00ed su decisi\u00f3n de ingresar en el monasterio de San Vicente de Fora, situado en las afueras de Lisboa, sobre una peque\u00f1a colina, y habitado por hombres honorabil\u00edsimos por su piedad.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os mor\u00f3 el Santo en el monasterio de San Vicente, hasta que, a causa de las frecuentes visitas de familiares y amigos que le imped\u00edan la paz y recogimiento, decidi\u00f3 pedir su traslado a la casa madre de Coimbra, en donde ingres\u00f3 a los diecisiete a\u00f1os de edad. Aqu\u00ed llev\u00f3 una vida tan fervorosa que los antiguos bi\u00f3grafos aseguran que en este tiempo escal\u00f3 Fernando las cimas de la santidad. Al intenso trabajo espiritual acompa\u00f1aba siempre el estudio, que consideraba como complemento y perfecci\u00f3n de su vida de piedad. Aunque muy amplios, sus estudios tend\u00edan exclusivamente al conocimiento m\u00e1s perfecto de la Sagrada Escritura.<\/p>\n<p>Atendiendo el ambiente pol\u00edtico-religioso del monasterio de Santa Cruz durante los tiempos en que mor\u00f3 all\u00ed el Santo, sacamos la conclusi\u00f3n de que su santidad y ciencia fueron m\u00e1s bien producto de su esfuerzo personal y de la gracia que imposiciones del medio ambiente. En una atm\u00f3sfera de luchas, intrigas y defecciones dolorosas viv\u00eda el joven Fernando entregado a la oraci\u00f3n y al estudio. La virtud se robustece en la adversidad, y, lejos de escandalizarse por la conducta equ\u00edvoca de algunos prohombres del monasterio, se impuso una vida m\u00e1s intensa de espiritualidad. Sin embargo, m\u00e1s de una vez so\u00f1\u00f3 en la posibilidad de abrazar otro g\u00e9nero de vida m\u00e1s perfecto y m\u00e1s al abrigo del mundanal ruido.<\/p>\n<p>La vida simple de los pobrecillos hijos de San Francisco de As\u00eds del eremitorio de San Antonio de Olivares, de Coimbra, le atra\u00eda irresistiblemente. Tuvo Fernando su primer contacto con dichos frailes al hospedarse en el monasterio los protom\u00e1rtires franciscanos de Marruecos, a su paso por Coimbra en direcci\u00f3n a \u00c1frica. Adem\u00e1s, los frailes de Olivares acud\u00edan al monasterio en busca de limosna, a los que atend\u00eda el joven monje, que, seg\u00fan testimonio de Azevedo, ten\u00eda a su cargo la hospeder\u00eda. A este cenobio fueron despu\u00e9s tra\u00eddos los cuerpos de los protom\u00e1rtires de Marruecos. \u00bfQu\u00e9 impresi\u00f3n producir\u00edan en el \u00e1nimo de Fernando los despojos mortales de aquellos intr\u00e9pidos soldados de la fe? Despertaron en \u00e9l el deseo de consagrarse al apostolado entre infieles y morir m\u00e1rtir de Cristo. Era imposible realizar sus sue\u00f1os mientras permaneciera en Santa Cruz de Coimbra, porque el monasterio no ten\u00eda en su programa de vida las misiones entre infieles y s\u00f3lo pod\u00eda llevarlo a cabo en el supuesto de profesar en una Orden como la franciscana; pero para efectuar este tr\u00e1nsito deb\u00eda contar con la autorizaci\u00f3n de los superiores de ambas Ordenes.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, seg\u00fan costumbre, los frailes de San Antonio de Olivares acudieron al monasterio en busca de limosna y Fernando, en secreto, les confi\u00f3 su prop\u00f3sito, dici\u00e9ndoles: \u00abHermanos, recibir\u00eda con entusiasmo el h\u00e1bito de vuestra Orden si me prometi\u00e9rais enviarme, luego de haber entrado, a tierra de sarracenos para que sea part\u00edcipe de la corona de los santos m\u00e1rtires\u00bb. Los frailes le dieron palabra y fijaron para la ma\u00f1ana siguiente el ingreso en la Orden franciscana. Aquella noche, seg\u00fan el bi\u00f3grafo m\u00e1s autorizado, arranc\u00f3 Fernando a duras penas y a base de muchos ruegos el permiso del prior del monasterio. Con el fin de vencer dificultades de parte de sus familiares y de algunos monjes de Santa Cruz se convino en cambiar su nombre de Fernando por el de Antonio, que era el titular del eremitorio donde resid\u00edan los franciscanos, y en mandarle cuanto antes a tierra de infieles. La ceremonia de la imposici\u00f3n de h\u00e1bito al nuevo candidato fue r\u00e1pida y sencilla, por raz\u00f3n de que el prior, el monasterio, la di\u00f3cesis y todo el reino estaban en entredicho por el arzobispo de Braga, y, seg\u00fan el derecho, se prohib\u00eda la celebraci\u00f3n p\u00fablica de la santa misa y del oficio divino.<\/p>\n<p>En el verano de 1220 vest\u00eda Antonio la librea franciscana y a primeros de noviembre desembarcaba en Marruecos. Una terrible enfermedad le retuvo todo el invierno en cama y los superiores de la misi\u00f3n juzgaron conveniente repatriarlo para que atendiera a su convalecencia. Con este prop\u00f3sito h\u00edzose a la mar; pero un recio viento empuj\u00f3 la nave hacia Oriente, oblig\u00e1ndola a atracar en las costas de Sicilia. Antonio se refugi\u00f3 en el convento franciscano de las afueras de Mesina y de all\u00ed march\u00f3se al Cap\u00edtulo general, convocado en As\u00eds por el ser\u00e1fico fundador para el 20 de mayo de 1221. Antonio pas\u00f3 inadvertido en medio de aquella multitud, de tal manera que, terminado el Cap\u00edtulo, los frailes se reunieron en torno a sus provinciales y en su compa\u00f1\u00eda regresaban a sus respectivas provincias, mientras \u00e9l quedaba a disposici\u00f3n del ministro general. A ruegos del Santo el provincial de Roma\u00f1a se lo llev\u00f3 consigo y con su permiso retir\u00f3se al eremitorio de Monte Paolo para consagrarse a la soledad. De su vida en aquel eremitorio dice el primer bi\u00f3grafo:<\/p>\n<p>\u00abCierto fraile hab\u00edase arreglado una cueva que deb\u00eda servirle de celda para retirarse all\u00ed y dedicarse a la alt\u00edsima contemplaci\u00f3n. Cuando Antonio, que iba explorando el bosque, la vio, prend\u00f3se de ella y, con muchos ruegos, se la pidi\u00f3 al devoto fraile, que, vencido por las reiteradas s\u00faplicas del Santo, se la cedi\u00f3 fraternalmente. Desde entonces todas las ma\u00f1anas, despu\u00e9s de haber tomado parte en la plegaria com\u00fan, retir\u00e1base all\u00ed, llev\u00e1ndose consigo un poco de pan y un vaso de agua para todo el d\u00eda, obligando a la carne a servir al esp\u00edritu. Pero, fiel a las prescripciones de la regla, asist\u00eda por la tarde a la conferencia espiritual que se ten\u00eda en el convento. Suced\u00eda a menudo que, cuando al toque de la campana quer\u00eda reunirse con sus hermanos, hall\u00e1base su pobre cuerpo tan debilitado por las vigilias y tan extenuado por el ayuno que se tambaleaba y rehusaba sostenerse, teniendo necesidad de apoyarse en otro hermano para poder llegar al eremitorio\u00bb.<\/p>\n<p>Pero aquella alma privilegiada no deb\u00eda vivir s\u00f3lo para s\u00ed, sino ser \u00fatil y provechosa a los dem\u00e1s. No quiso Dios que aquella l\u00e1mpara de la ciencia y santidad permaneciese por m\u00e1s tiempo debajo del celem\u00edn. Y pronto present\u00f3se la oportunidad de revelarse al mundo con ocasi\u00f3n de un serm\u00f3n predicado en Forl\u00ed en las cuatro t\u00e9mporas de septiembre de 1221, ante los religiosos franciscanos y dominicos que fueron ordenados sacerdotes. A ruegos del superior habl\u00f3 de tal manera que todos quedaron maravillados del torrente de sabidur\u00eda que flu\u00eda de sus labios. Su ciencia hab\u00eda traicionado a su humildad y no era posible esconderla por m\u00e1s tiempo. Aquella intervenci\u00f3n de Antonio sorprendi\u00f3 gratamente al provincial, que pens\u00f3 en dedicarle inmediatamente al apostolado.<\/p>\n<p>Su primer campo de acci\u00f3n apost\u00f3lica fue la Roma\u00f1a, regi\u00f3n infectada por los herejes c\u00e1taros y patarinos. Antonio entr\u00f3 en liza con ellos, poniendo en juego todas las reservas espirituales acumuladas anteriormente en la soledad y sus extensos conocimientos teol\u00f3gicos y b\u00edblicos. En R\u00edmini encontr\u00f3 fuerte oposici\u00f3n de los herejes, que imped\u00edan al pueblo que asistiera a sus sermones. Entonces recurri\u00f3 el Santo a la eficacia del milagro. Ante la apat\u00eda del p\u00fablico por la palabra de Dios fuese a orillas del Adri\u00e1tico y empez\u00f3 a predicar a los peces, diciendo:<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" alignright\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/thumb\/d\/d8\/Josep_Benlliure_Gil54.jpg\/220px-Josep_Benlliure_Gil54.jpg\" alt=\"\" width=\"268\" height=\"211\" \/> \u00abOid la palabra de Dios, vosotros peces del mar y del r\u00edo, ya que no la quieren escuchar los infieles herejes\u00bb. A su palabra acudieron multitud de peces, que sacaban sus cabezas fuera del agua con grand\u00edsima quietud, mansedumbre y orden. Aquel milagro despert\u00f3 gran entusiasmo en la ciudad, quedando corridos los herejes. Fue tan eficaz su acci\u00f3n apost\u00f3lica contra los mismos, que los antiguos bi\u00f3grafos le llamaron incansable martillo de los herejes.<\/p>\n<p>Al cabo de unos a\u00f1os de apostolado eficaz fue nombrado Antonio profesor de teolog\u00eda. Cerciorado San Francisco de su sabidur\u00eda y santidad, convencido de la necesidad del estudio de sus frailes para el m\u00e1s completo desenvolvimiento de la Orden, envi\u00f3le la siguiente carta: \u00abA fray Antonio, mi obispo, fray Francisco, salud en Cristo: Me place que interpret\u00e9is a los dem\u00e1s frailes la sagrada teolog\u00eda, siempre que este estudio no apague en ellos el esp\u00edritu de la santa oraci\u00f3n y devoci\u00f3n, seg\u00fan los principios de la regla. Adi\u00f3s\u00bb. Con el benepl\u00e1cito del santo fundador fue San Antonio el primer Lector de teolog\u00eda que tuvo la Orden franciscana.<\/p>\n<p>Poco dur\u00f3 su magisterio en el estudio de los franciscanos de Bolonia, por cuanto las necesidades generales de la Iglesia reclamaron su presencia en Francia, para combatir all\u00ed la herej\u00eda albigense. Santo Domingo hab\u00eda trabajado incansablemente para reducir a los herejes; pero, a pesar de su acendrado celo y de su actividad incansable, la herej\u00eda mostr\u00e1base cada d\u00eda m\u00e1s pujante. Ante aquel peligro moviliz\u00f3 el Papa a todos los predicadores que por su celo, ciencia y santidad de vida fueran aptos para acometer una cruzada eficaz de apostolado, para persuadir a los herejes de la falsedad de su doctrina. Entre los escogidos figuraba San Antonio.<\/p>\n<p>El primer puesto de batalla fue Montpellier, en donde ense\u00f1\u00f3 Antonio sagrada teolog\u00eda a los religiosos de su Orden; de all\u00ed pas\u00f3 a Toulouse para ejercer el mismo ministerio, que alternaba con el apostolado entre el pueblo. \u00abD\u00eda y noche \u2013dice Assidua\u2013 ten\u00eda discusiones con los herejes; expon\u00edales con grande claridad el dogma cat\u00f3lico; refutaba victoriosamente sus prejuicios; revelando en todo una ciencia admirable y una fuerza suave de persuasi\u00f3n que penetraba en el \u00e1nimo de sus contrarios.\u00bb De Toulouse pas\u00f3 el Santo a Le Puy, Bourges, Limoges y Arl\u00e9s. Por raz\u00f3n de ocupar el cargo de custodio de Limoges vi\u00f3se obligado a asistir al Cap\u00edtulo general convocado por fray El\u00edas en As\u00eds para el 30 de mayo de 1227, y en el cual fue elegido Antonio ministro provincial de Roma\u00f1a, cargo que ejercit\u00f3 con \u00e9xito hasta el a\u00f1o 1230. \u00abA finales de 1229 mand\u00f3 Dios a Padua \u2013dice Rolandino\u2013 de los confines de la Hesperia y de los pa\u00edses de Occidente, esto es, de las tierras de Galicia, Sevilla y Lisboa, al hombre religioso y santo, c\u00e9lebre por sus virtudes y conocimientos literarios, arca del Antiguo Testamento y forma del Nuevo y, si me es l\u00edcito usar de esta expresi\u00f3n, poderoso en obras y palabras. \u00c9ste habit\u00f3 con sus hermanos de Padua; pero espiritualmente habitaba en el cielo.\u00bb Por indicaci\u00f3n del cardenal de Ostia se dedic\u00f3 all\u00ed Antonio a la composici\u00f3n de sermones para todas las festividades de los principales santos y dom\u00ednicas del a\u00f1o. La soledad y el retiro del convento de Arcella, cerca de Padua, invitaban al recogimiento y estudio, necesarios para llevar a t\u00e9rmino la composici\u00f3n de una obra de tan vastas proporciones. Tambi\u00e9n se le atribuye una Exposici\u00f3n del Salterio y algunas otras obras.<\/p>\n<p>Al llegar la Cuaresma suspendi\u00f3 Antonio el estudio para dedicarse de nuevo a la predicaci\u00f3n. Era tan vivo el celo que devoraba su coraz\u00f3n, que se propuso predicar durante cuarenta d\u00edas continuos, y lo llev\u00f3 a cabo, a pesar de la maligna hidropes\u00eda que le aquejaba. Era tanto el fervor del pueblo por su persona, que se abalanzaban sobre \u00e9l las gentes para recortar pedazos de su h\u00e1bito. Con el fin de impedir estas escenas se dispuso que, terminado el serm\u00f3n, desapareciera Antonio ocultamente o saliera escoltado por un piquete de hombres valientes que impidieran acerc\u00e1rsele.<\/p>\n<p>Consumido por el esfuerzo y la enfermedad retir\u00f3se San Antonio al eremitorio de Camposampiero. Junto al mismo hab\u00eda un espeso bosque y en \u00e9l un nogal gigantesco con un tupido ramaje en forma de corona. El Santo, movido por divina inspiraci\u00f3n, pidi\u00f3 por caridad que se le construyera una celdita entre la enramada del \u00e1rbol, como lugar apartado y apto para la meditaci\u00f3n. Aparte del sabor po\u00e9tico de la escena, \u00bfno encierra este hecho un poco de filosof\u00eda cristiana? Los monjes y los p\u00e1jaros son hermanos. Las alondras y las t\u00f3rtolas amaban a San Francisco, y es probable, aunque las Florecillas no lo cuenten, que los pajaritos no hu\u00edan del \u00e1rbol cuando Antonio sub\u00eda en \u00e9l. Los monjes y los p\u00e1jaros son pobres y conf\u00edan en la Providencia, que da a los unos las migajas de la caridad y a los otros los ligeros granos que levanta el viento; teje para los primeros un vestido glorioso con el oro de sus virtudes y prepara para los segundos un manto real con la variedad de su plumaje.<\/p>\n<p>Un d\u00eda la enfermedad que le aquejaba anunci\u00f3 un fatal desenlace. Recibidos los santos sacramentos, cant\u00f3 Antonio un c\u00e1ntico a la Virgen mientras fijaba su mirada hacia un punto luminoso, invisible para los all\u00ed presentes, con una sonrisa beat\u00edfica en sus labios. El religioso que le asist\u00eda le pregunt\u00f3 en la intimidad qu\u00e9 cosa ve\u00eda, a lo que respondi\u00f3 el Santo: \u00abVeo a mi Se\u00f1or\u00bb. Despu\u00e9s alarg\u00f3 los brazos, junt\u00f3 las palmas de las manos en actitud humilde y alternaba con los religiosos en el rezo de los salmos penitenciales. Al terminar entr\u00f3 en un profundo \u00e9xtasis que dur\u00f3 media hora; vuelto en s\u00ed mir\u00f3 por \u00faltima vez a los presentes, sonri\u00f3les y su alma sant\u00edsima, desligada de los brazos de la carne, fue absorbida en los abismos de los resplandores divinos. Era viernes, d\u00eda 13 de junio de 1231. Tan pronto como expir\u00f3 los ni\u00f1os de Padua recorrieron la ciudad al grito de: \u00ab\u00a1Ha muerto el Santo! \u00a1Ha muerto San Antonio!\u00bb.<\/p>\n<p>Dios quiso glorificar su sepulcro obrando por su intercesi\u00f3n gran n\u00famero de milagros, lo que movi\u00f3 a las autoridades eclesi\u00e1sticas a pensar en su canonizaci\u00f3n, lo que hizo el papa Gregorio IX a\u00fan no transcurrido el a\u00f1o de la muerte. El mismo Gregorio IX le concedi\u00f3, al canonizarle, la misa de doctor, que ininterrumpidamente se ha celebrado en su fiesta, por los tesoros de la alt\u00edsima sabidur\u00eda de que fueron testigos y panegiristas los Romanos Pont\u00edfices. P\u00edo XII se hizo int\u00e9rprete de esa tradici\u00f3n secular cuando el 16 de enero de 1946 le proclamaba doctor de la Iglesia, asign\u00e1ndole el t\u00edtulo de Doctor Evang\u00e9lico, por las Letras Apost\u00f3licas que empiezan con el siguiente elogio:<\/p>\n<p>\u00abAl\u00e9grate, feliz Lusitania: salta de j\u00fabilo, Padua dichosa, pues engendrasteis para la tierra y para el cielo a un var\u00f3n que bien puede compararse con un astro rutilante, ya que brillando, no s\u00f3lo por la santidad de su vida y gloriosa fama de sus milagros, sino tambi\u00e9n por el esplendor que por todas partes derrama su celestial doctrina, alumbr\u00f3 y a\u00fan sigue alumbrando al mundo entero con una luz fulgent\u00edsima\u00bb.<\/p>\n<p>San Antonio no ha perdido actualidad y su memoria es evocada constantemente por el pueblo cristiano, que ve en \u00e9l al santo que resucita a los muertos, que cura las enfermedades, que est\u00e1 dotado del don de bilocaci\u00f3n, que habla a los peces, que convierte a los herejes, que aligera el bolsillo de los ricos en provecho de los pobres necesitados, que asegura y multiplica las provisiones, que allana los obst\u00e1culos que dificultan el contraer matrimonio, que halla las cosas perdidas, que conversa amigablemente con el Ni\u00f1o Jes\u00fas. La experiencia cotidiana ense\u00f1a que San Antonio no defrauda nunca la esperanza de sus devotos, que conf\u00edan en su valimiento ante el trono del Alt\u00edsimo.<\/p>\n<p><\/span><span style=\"font-family: 'Comic Sans MS';font-size: small\">Texto extra\u00eddo del libro de Luis Arnaldich, OFM, \u00abSan Antonio de Padua\u00bb, tomo II<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;font-family: 'Comic Sans MS';font-size: large\"><b>ORACI\u00d3N A SAN ANTONIO DE PADUA<\/b><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"color: #000000;font-family: 'Comic Sans MS';font-size: medium\">Dios todopoderoso y eterno, que diste a tu pueblo un predicador insigne del Evangelio en San Antonio de Padua, y un intercesor eficaz que lo asistiera en sus dificultades, conc\u00e9denos, por su intercesi\u00f3n, que seamos fieles a las ense\u00f1anzas del Evangelio y que contemos con tu ayuda en todas las adversidades. Por nuestro Se\u00f1or Jesucristo, tu Hijo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los autores modernos fijan entre los a\u00f1os 1188 y 1191 el nacimiento de San Antonio de Padua. 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