{"id":4449,"date":"2015-03-26T00:42:56","date_gmt":"2015-03-25T23:42:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.monasteriosantacruz.com\/blog\/?p=4449"},"modified":"2015-03-26T00:42:56","modified_gmt":"2015-03-25T23:42:56","slug":"las-tres-eses-para-orar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/?p=4449","title":{"rendered":"LAS TRES ESES PARA ORAR"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"http:\/\/tienda.monasteriosahagun.es\/?attachment_id=2000\" rel=\"attachment wp-att-2000\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright  wp-image-2000\" src=\"http:\/\/tienda.monasteriosahagun.es\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/vocacion.png\" alt=\"vocacion.png\" width=\"377\" height=\"237\" srcset=\"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/vocacion.png 433w, https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/vocacion-300x188.png 300w\" sizes=\"(max-width: 377px) 100vw, 377px\" \/><\/a><strong>En la oraci\u00f3n debemos guardar las tres eses: <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">1.-<span style=\"text-decoration: underline\"><strong>Silencio.<\/strong><\/span>\u00a0Sin ruido alguno que nos rompa nuestra concentraci\u00f3n en el amor al Se\u00f1or, incluido en el t\u00e9rmino ruido la m\u00fasica,\u00a0aunque se trate de una m\u00fasica sacra, pues en una contemplaci\u00f3n, a Dios m\u00e1s le agrada el silencio de un alma que se le entrega por amor, y las palabras que salen del ama de esa persona que se le entrega.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">2.-<span style=\"text-decoration: underline\"><strong>Soledad.<\/strong><\/span><strong>\u00a0<\/strong>Se busca la intimidad, y esta no existe en el bullicio. La intimidad es algo muy especial, porque \u00a0en ella se genera el amor. Y si es importante la soledad en el orden material, tambi\u00e9n lo es en el orden espiritual. En los evangelios tenemos una clara demostraci\u00f3n de la necesidad que ten\u00eda el Se\u00f1or para orar:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">San Lucas\u00a05, 15-16 nos dice \u00a0<em>\u201c15 Cada vez se extend\u00eda m\u00e1s su fama y concurr\u00edan numerosas muchedumbres para o\u00edrle y ser curados de sus enfermedades. 16 pero \u00c9l se retiraba a lugares solitarios y se daba a la oraci\u00f3n\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0San Mateo\u00a014, 13. tambi\u00e9n nos dice: <em>\u201c13 A esta noticia, Jes\u00fas se alej\u00f3 de all\u00ed en una barca a un lugar desierto y apartado. y habi\u00e9ndolo o\u00eddo las muchedumbres, le siguieron a pie desde las ciudades\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">San marcos 1, 35. tambi\u00e9n escribe dici\u00e9ndonos: <em>\u201c35 A la ma\u00f1ana, mucho antes de amanecer, se levant\u00f3, sali\u00f3 y se fue a un lugar desierto, y all\u00ed oraba\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El mismo Esp\u00edritu Santo, nos recuerda la necesidad de la soledad y recogimiento interior: <em>\u201cLa llevar\u00e9 a la soledad, y all\u00ed le hablar\u00e9 al coraz\u00f3n\u201d.<\/em> (Os. 2, 14)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"ES-EC\">Jean Lafrance, dice: <\/span><em><span lang=\"ES-EC\">\u201cCuando Dios elige a un hombre para confiarle una misi\u00f3n, comienza por hacer de \u00e9l su amigo y confidente. Muy naturalmente lo lleva aparte, para murmurarle sus secretos, pues Dios no habla en el ruido\u2026. En la Biblia, todo env\u00edo en misi\u00f3n va generalmente precedido de una retirada al Desierto\u201d.<\/span> <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No cabe duda, escrib\u00eda Joseph Ratzinger, hoy Benedicto XVI, de que la soledad es una de las ra\u00edces esenciales de las que surge en encuentro del hombre con Dios. Cuando el hombre siente su soledad, se da cuenta de que su existencia es un grito lanzado a un t\u00fa, y de que \u00e9l no est\u00e1 hecho para ser solamente un yo en su mismo. El hombre puede experimentar la soledad de diversas maneras. Puede apagarse la soledad cuando el hombre encuentra a un t\u00fa humano\u2026. La gracia de la soledad es uno de los dones m\u00e1s preciosos que Dios nos da en el camino a la santidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">3.-<span style=\"text-decoration: underline\"><strong>Sosiego.<\/strong><\/span> Para orar es indispensable el sosiego, que nos dar\u00e1 pie al recogimiento. Si\u00a0 queremos conseguir la iluminaci\u00f3n de Dios, en nuestras almas, nunca la alcanzaremos en medio de la excitaci\u00f3n. La comparaci\u00f3n del lago lo ilustra magn\u00edficamente; solo una superficie tersa, como un espejo, puede reflejar el sol; la agitaci\u00f3n del agua altera la nitidez de la imagen; e, igualmente, la agitaci\u00f3n mental nos impide tener la experiencia de Dios. Dice Juan Cl\u00edmaco:<strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><em>\u00abQue una simple preocupaci\u00f3n es suficiente para destruir la soledad, pues la soledad es el despojamiento de todos los pensamientos y renuncia a todas las preocupaciones sean o no razonables. Aquel que posee verdaderamente la paz no se preocupa ya de su propio cuerpo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Se\u00f1or, nos dijo en relaci\u00f3n a nuestra forma de orar: <em>\u201cY cuando or\u00e9is, no se\u00e1is como los hip\u00f3critas, que gustan de orar de pie en las sinagogas y en los \u00e1ngulos de las plazas, para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa. T\u00fa, cuando ores, entra en tu c\u00e1mara y, cerrada la puerta, ora a tu Padre, que est\u00e1 en lo secreto: y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensara. Y orando, no se\u00e1is habladores, como los gentiles, que piensan ser escuchados por su mucho hablar. No os asemej\u00e9is pues, a ellos, porque vuestro Padre conoce las cosas de que ten\u00e9is necesidad antes que se las pid\u00e1is\u201d<\/em> (Mt 6,5-8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A lo largo de la oraci\u00f3n, cuando esta es,\u00a0 o nosotros hacemos lo posible para que se acerque a la perfecci\u00f3n, ocurre que surgen impulsos de amor, murmullos inefables; no tenemos m\u00e1s que dejarnos guiar porque en estos momentos, ya no somos nosotros los que oramos sino el Esp\u00edritu de Dios el que ora en nosotros\u2026. Estos murmullos del esp\u00edritu se nos dan a veces desde el comienzo de la pr\u00e1ctica de la oraci\u00f3n, y otras mucho m\u00e1s tarde\u2026. Estos momentos de efusi\u00f3n son generalmente cortos; nuestra pr\u00e1ctica no consiste en volver a encontrarlos, en suscitarlos, ni siquiera en alentarlos, en cuanto dejen de invadirnos, volveremos a nuestra tarea\u00a0 de amar, amar y amar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el libro de los salmos podemos leer: <em>\u201cCuando pienso en ti sobre mi lecho, en ti medito en mis vigilias, porque t\u00fa eres mi socorro, y yo exulto a la sombra de tus alas; mi alma se aprieta contra ti, tu diestra me sostiene\u201d.<\/em> (Sal 63,7-9). Tratemos siempre de aprovechar esos momentos en que acudimos a nuestro lecho para conciliar el sue\u00f1o. Antes de alcanzarlo, tenemos unos preciosos, momentos de silencio, soledad, y sosiego si abandonamos nuestras preocupaciones materiales, y nos entregamos a conversar con el Se\u00f1or.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la oraci\u00f3n debemos guardar las tres eses: 1.-Silencio.\u00a0Sin ruido alguno que nos rompa nuestra concentraci\u00f3n en el amor al Se\u00f1or, incluido en el t\u00e9rmino ruido la m\u00fasica,\u00a0aunque se trate de una m\u00fasica sacra, pues en una contemplaci\u00f3n, a Dios &hellip; <a href=\"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/?p=4449\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[31],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4449"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4449"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4449\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4449"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4449"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4449"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}