{"id":442,"date":"2010-02-04T11:50:23","date_gmt":"2010-02-04T10:50:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.monasteriosantacruz.com\/blog\/?p=442"},"modified":"2010-02-13T22:23:08","modified_gmt":"2010-02-13T21:23:08","slug":"un-papa-benedictino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/?p=442","title":{"rendered":"Un Papa benedictino"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: center;\">SAN GREGORIO MAGNO<\/h3>\n<h5 style=\"text-align: center;\">(\u2020 604)<\/h5>\n<p style=\"text-align: center;\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-443\" src=\"http:\/\/tienda.monasteriosahagun.es\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/S-Gregorio.jpg\"  \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>San Gregorio Magno<\/strong> vivi\u00f3 un per\u00edodo de profundas convulsiones religiosas y pol\u00edticas. Nacido hacia 540 en una familia de la nobleza romana, vivi\u00f3 los momentos m\u00e1s bajos de la curva de la ca\u00edda de Roma y los primeros de una nueva \u00e9poca ascendente. Por ello puede ser considerado como el \u00faltimo romano, con el que se cierra el per\u00edodo de los grandes Padres y literatos de la Iglesia de Occidente, o como el primer hombre medieval que supo concretar en sus obras el esp\u00edritu de una nueva edad que se hab\u00eda de alimentar de su moral, asc\u00e9tica y m\u00edstica hasta <strong>San Bernardo<\/strong>, <strong>Santo Tom\u00e1s<\/strong> y <strong>Santa Teresa<\/strong>. Precisamente con su nacimiento \u2014en 541\u2014 termina la cronolog\u00eda consular, que liquida definitivamente una de las instituciones b\u00e1sicas en la historia de Roma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La familia de Gregorio era hondamente cristiana. Sus padres, el senador <strong>Gordiano <\/strong>y la noble <strong>Silvia<\/strong>, est\u00e1n emparentados con los Anicios. El palacio familiar se asienta en las estribaciones del monte Celio, en medio de un mundo lleno de recuerdos de la Roma del Imperio y de la primitiva Roma cristiana. Entre sus antepasados se encuentra el <strong>papa F\u00e9lix III <\/strong>(483-492). La Iglesia venera en los altares a varios miembros de su familia. Su padre se dedic\u00f3 al fin de su vida al servicio de la Iglesia como regionario. Su madre pas\u00f3 los \u00faltimos a\u00f1os en el monte Aventino, en absoluto retiro. Sus t\u00edas <strong>T\u00e1rsila<\/strong> y <strong>Emiliana<\/strong> consagraron a Dios su virginidad. En las homil\u00edas que pronunci\u00f3 durante su pontificado, se complace en recordar el ejemplo de sus santas t\u00edas v\u00edrgenes. Ambas y sus padres figuran en el cat\u00e1logo de los santos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Gregorio se form\u00f3 en las escuelas de su tiempo. Por causa de las guerras hab\u00edan deca\u00eddo del esplendor logrado siglo y medio antes con <strong>Marciano Capella<\/strong> y casi aquellos mismos d\u00edas con <strong>Casiodoro<\/strong>. Curs\u00f3 derecho. De \u00e9l quer\u00eda hacer Justiniano la base necesaria de la unidad religiosa, pol\u00edtica y territorial del Imperio. La formaci\u00f3n jur\u00eddica de San Gregorio es profunda. Su alma severa y equilibrada encontr\u00f3 en ella una magn\u00edfica preparaci\u00f3n para sus futuras e inso\u00f1adas actividades. Su formaci\u00f3n literaria es menos brillante. A\u00fan se trata en los centros universitarios de realizar el tipo ideal del orador, siguiendo las preceptivas de <strong>Quintiliano<\/strong>, y de <strong>Cicer\u00f3<\/strong>n. En cambio, la formaci\u00f3n biling\u00fce grecolatina ha desaparecido totalmente en el siglo VI. El Santo no lleg\u00f3 a aprender la lengua griega, ni durante su larga estancia en Bizancio. Al terminar la carrera fue nombrado pretor (\u00bfprefecto?) de la urbe. Eran tiempos de inseguridad y de guerras permanentes. Durante su ni\u00f1ez asisti\u00f3 a la entrada de Totila en Roma (546), a la cautividad de los romanos en Campania, a los asaltos de los godos a la ciudad en 549, a los \u00faltimos juegos circenses en el Circo M\u00e1ximo, que Totila, con regia liberalidad, ofreci\u00f3 al pueblo romano al tiempo de despedirse. Gregorio vivi\u00f3 con intensidad la tragedia desgarradora de Italia, arrasada por las invasiones de los lombardos, y de Roma en ruinas. A\u00fan hoy impresionan las descripciones de San Gregorio, de <strong>Pablo Di\u00e1cono<\/strong> y de otros historiadores. \u00abPor todas partes vemos luto \u2014dice el Santo\u2014, por todas o\u00edmos gemidos. Las ciudades est\u00e1n saqueadas; los castillos, demolidos, la tierra, reducida a desierto. En los campos no quedan colonos ni en las ciudades se encuentran apenas habitantes. [&#8230;] Los azotes de la justicia de Dios no tienen t\u00e9rmino, porque tantos castigos no bastan a corregir los pecados. Vemos a unos arrastrados a la esclavitud, a otros mutilados, a otros matados. [&#8230;] \u00a1A qu\u00e9 bajo estado ha descendido aquella Roma que otras veces era se\u00f1ora del mundo! Hecha a\u00f1icos repetidamente y con inmenso dolor, despoblada de ciudadanos, asaltada de enemigos, convertida en un mont\u00f3n de ruinas [&#8230;] \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el senado? \u00bfD\u00f3nde el pueblo? [&#8230;] Ya por ruinas sucesivas vemos destruidos en el suelo los mismos edificios. [&#8230;]\u00bb Gregorio trabaj\u00f3 con entusiasmo juvenil en su quehacer pol\u00edtico. Pero no encontr\u00f3 en sus quehaceres temporales la satisfacci\u00f3n que deseaba. As\u00ed comenz\u00f3 a resonar en su alma la llamada a la vida contemplativa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces se cruzaron en su camino dos monjes benedictinos: <strong>Constancio<\/strong> y <strong>Simplicio<\/strong>. Proced\u00edan de Montecassino, de la generaci\u00f3n inmediatamente posterior a San Benito. La Historia tiene que agradecerles un santo, un papa, un doctor de la Iglesia, el maestro espiritual de la Orden, el disc\u00edpulo m\u00e1s aut\u00e9ntico de San Benito y uno de los ascetas m\u00e1s importantes de la historia de la espiritualidad. La lucha interior antes de decidirse a entrar en el monasterio, y decir adi\u00f3s a sus tareas temporales tan queridas fue desgarradora. La describe el mismo Santo en carta a su \u00edntimo amigo <strong>San Leandro de Sevilla<\/strong>. \u00abYo difer\u00ed largo tiempo la gracia de la conversi\u00f3n, es decir, de la profesi\u00f3n religiosa, y, aun despu\u00e9s que sent\u00ed la inspiraci\u00f3n de un deseo celeste, yo cre\u00eda mejor conservar el h\u00e1bito secular. En este tiempo se me manifestaba en el amor a la eternidad lo que deb\u00eda buscar, pero las obligaciones contraidas me encadenaban y yo no me resolv\u00eda a cambiar de manera de vivir. Y cuando mi esp\u00edritu me llevaba ya a no servir al mundo sino en apariencia, muchos cuidados, nacidos de mi solicitud por el mundo, comenzaron a agrandarse poco a poco contra mi bien, hasta el punto de retenerme no s\u00f3lo por defuera y en apariencia, sino lo que es m\u00e1s grave, por mi esp\u00edritu.\u00bb Al fin un d\u00eda cambi\u00f3 el vestido de p\u00farpura de gobernante por el humilde saco de monje, seg\u00fan noticia de Gregorio de Tours; convirti\u00f3 en monasterio su palacio del monte Celio y comenz\u00f3 su vida monacal. Tres fines busc\u00f3 el Santo en la vida del claustro: separarse del mundo, mortificar la carne y, finalmente, la alegr\u00eda de la contemplaci\u00f3n. \u00abMe esforzaba \u2014dice en su epistolario\u2014 en ver espiritualmente los supremos gozos, y, anhelando la vista de Dios, dec\u00eda no s\u00f3lo con mis palabras, sino con la medula de mi coraz\u00f3n: <em>Tibi dixit cor meut: quaes\u00edvi vultum tuum, vultum tuum, Domine, requiram.<\/em>\u00bb Se dedic\u00f3 con intensidad al estudio de la Sagrada Biblia, buscando la contemplaci\u00f3n y la compunci\u00f3n de coraz\u00f3n. Ambos son sus temas preferidos, los hilos conductores de su asc\u00e9tica y de su m\u00edstica. No en vano se le llama <em>doctor de la compunci\u00f3n y de la contemplaci\u00f3n<\/em>. Tambi\u00e9n estudi\u00f3 con inter\u00e9s especial las vidas ejemplares de los monjes de Occidente. De ah\u00ed hab\u00eda de salir en el futuro su obra: <em>Di\u00e1logos de la vida y milagros de los Padres it\u00e1licos<\/em>. All\u00ed se hizo hombre de oraci\u00f3n y forj\u00f3 su espiritualidad. Sus f\u00f3rmulas alimentaron a los monjes y eclesi\u00e1sticos durante muchos siglos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los cuatro a\u00f1os de paz monacal, <strong>Benedicto I<\/strong> le envi\u00f3 como nuncio (apocrisario) a Constantinopla (578), de donde volvi\u00f3 hacia 586. Octubre de 586 fue un mes de prueba. Lluvias torrenciales. Las aguas del T\u00edber alcanzaron en algunos puntos m\u00e1s altura que las murallas. Personas ahogadas, palacios destruidos, los graneros de la Iglesia inundados, hambre y, finalmente, la peste. Una epidemia de peste inguinar se extendi\u00f3 por Roma, superpoblada de refugiados de los avances lombardos. Una de las primeras v\u00edctimas de la peste fue el papa Pelagio II. Ante aquel espect\u00e1culo, clero, senado y pueblo reunidos eligieron Papa a San Gregorio. De este modo qued\u00f3 Gregorio arrancado definitivamente de la soledad que buscara en el monasterio. \u00abMi dolor es tan grande, escribe a un amigo de Constantinopla, que apenas puedo expresarlo. Triste es todo lo que veo y todo lo que se cree consolador resulta lamentable en mi coraz\u00f3n\u00bb. El primer Papa monje llev\u00f3 su concepci\u00f3n monacal a la espiritualidad, a la liturgia, al pontificado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al principio de su pontificado public\u00f3 la <em>Regula Pastoralis<\/em>, que lleg\u00f3 a ser durante la Edad Media el c\u00f3digo de los obispos, lo mismo que la regla de San Benito era el c\u00f3digo de los monjes. Gregorio es, ante todo, el pastor bueno de su grey, es decir, de Roma y de toda la cristiandad. Importa, dice en uno de los p\u00e1rrafos de la Regla Pastoral, que \u00abel pastor sea puro en sus pensamientos, intachable en sus obras, discreto en el silencio, provechoso en las palabras, compasivo con todos, m\u00e1s que todos levantado en la contemplaci\u00f3n, compa\u00f1ero de los buenos por la humildad y firme en velar por la justicia contra los vicios de los delincuentes. Que la ocupaci\u00f3n de las cosas exteriores no disminuya el cuidado de las interiores y el cuidado de las interiores no le impida el proveer a las exteriores\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este fue el programa de su actuaci\u00f3n. San Gregorio es un genio pr\u00e1ctico, un romano de acci\u00f3n. Para \u00e9l, gobernar es el destino m\u00e1s alto de un hombre, y el gobierno espiritual es el arte de las artes <em>(ars artium regimen animarum)<\/em>. Su solicitud pastoral lleg\u00f3 a todas las iglesias: Espa\u00f1a, Galia, Inglaterra, Armenia, el Oriente, toda Italia, especialmente las diez provincias dependientes de la metr\u00f3poli romana. Fue incansable restaurador de la disciplina can\u00f3nica. En su tiempo se convirti\u00f3 Inglaterra y los visigodos abjuraron el arrianismo. El renov\u00f3 el culto y la liturgia con los famosos <em>Sacramentario <\/em> y <em>Antifonario<\/em> gregorianos, reorganiz\u00f3 la caridad en la Iglesia, administr\u00f3 en justicia el <em>patrimonium Petri<\/em>. Sus obras teol\u00f3gicas y su autoridad fue indiscutida hasta la llegada del protestantismo. En el siglo pasado y a principio del actual ha sido objeto de profundos estudios de cr\u00edtica racionalista. En nuestros d\u00edas es largamente estudiado por la historiograf\u00eda cat\u00f3lica. Dio al Pontificado un gran prestigio como <strong>San Le\u00f3n Magno<\/strong> o el papa <strong>Gelasio<\/strong>. Su voz era buscada y escuchada en toda la cristiandad. Su obra fue curar, socorrer, ayudar, ense\u00f1ar, cicatrizar las llagas sangrantes de una sociedad en ruinas. No tuvo que luchar con desviaciones dogm\u00e1ticas, sino con la desesperaci\u00f3n de los pueblos vencidos y la soberbia de los vencedores. Cuando los c\u00f3nsules hab\u00edan desaparecido, su epitafio resume su gloria llam\u00e1ndole <em>\u00abc\u00f3nsul de Dios\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como obispo de Roma su primera preocupaci\u00f3n fue llevar al pueblo a las pr\u00e1cticas de la fe. Repristin\u00f3 con renovado fervor la interrumpida costumbre de las estaciones. A ellas se deben las Cuarenta homil\u00edas sobre los Evangelios. Veinte las pronunci\u00f3 \u00e9l mismo; las otras las le\u00edan en su presencia cl\u00e9rigos de su s\u00e9quito, cuando sus agudos dolores de est\u00f3mago le imped\u00edan predicar. Gregorio fomenta las pr\u00e1cticas de piedad, las buenas obras, las devociones populares, el culto a las reliquias, la doctrina de los nov\u00edsimos. Presenta el ideal de la vida cristiana en toda su integridad. A la vez renueva el culto. Introduce una serie de reformas en la liturgia que ha hecho famoso el <em>Sacramentario gregoriano<\/em>. Mand\u00f3 se dijese <em>alleluia<\/em> fuera del tiempo de Pentecost\u00e9s; que se cantase el <em>kyrie eleison<\/em>; que el <em>Pater noster<\/em> se recitase despu\u00e9s del canon&#8230; Se le critic\u00f3 repetidamente de querer bizantinar la liturgia romana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reforma que m\u00e1s fama le ha dado es la del llamado canto gregoriano. Gregorio restaur\u00f3 y renov\u00f3 la <em>Schola cantorum<\/em> y compil\u00f3 el antifonario llamado en su honor gregoriano. La <em>Schola<\/em> lleg\u00f3 a ser un centro superior de cultura musical, y seminario del clero romano. La obra de San Gregorio se realiz\u00f3 por medio de los m\u00fasicos profesionales de la <em>Schola cantorum<\/em>. No fue \u00e9l un creador, pero su obra fue esencial y el \u00e9xito es inexplicable sin su esp\u00edritu renovador y su autoridad. Gracias a \u00e9l se aunaron los diversos cantos en una sola liturgia, que poco a poco triunf\u00f3 de los otros ritos y se impuso como universal expresi\u00f3n religiosa. Con su colecci\u00f3n de cantos recogida en el Antifonario gregoriano fue el verdadero ordenador y restaurador del canto eclesi\u00e1stico, en un momento cr\u00edtico de la historia de Europa. Al llegar el siglo XI, el proceso de unificaci\u00f3n musical estaba completo, salvo raras excepciones como la ambrosiana y visigoda. Europa tuvo un canto eclesi\u00e1stico com\u00fan, gracias principalmente a San Gregorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La acci\u00f3n del Santo se extend\u00eda a Italia, de la que era metropolitano, a Occidente, del que era patriarca, y a la Iglesia universal, de la que era primado. Su epistolario consta de 859 cartas. Por \u00e9l desfilan toda clase de personas y en \u00e9l se tocan multitud de asuntos can\u00f3nicos y administrativos con un sentido de humanidad, justicia, defensa de los humildes, prudencia de gobierno espiritual y material extraordinario. Su estilo es sencillo, llano de conversaci\u00f3n hablada, lleno de frescor. Gracias a las cartas, el pontificado del Santo es uno de los mejor conocidos de la antig\u00fcedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Espa\u00f1a fue una de las provincias m\u00e1s tranquilas del patriarcado de Occidente durante el pontificado de San Gregorio. Dominados los suevos y vascones y reducido a su m\u00ednima expresi\u00f3n el territorio bizantino, Leovigildo casi hab\u00eda conseguido la unidad pol\u00edtica. Faltaba la religiosa. El rey quiso realizarla en el arrianismo. Gregorio conoci\u00f3 en Constantinopla la rebeli\u00f3n de <strong>Hermenegildo<\/strong> por las informaciones confidenciales de su amigo <strong>San Leandro<\/strong>. En el libro de Los di\u00e1logos (libro III, cap. 31) narra con amor la gloria y desventura del pr\u00edncipe <strong>Hermenegildo<\/strong>, su derrota, encarcelamiento y martirio (a\u00f1o 586). Los acontecimientos se precipitaron despu\u00e9s de la muerte del pr\u00edncipe: muerte de Leovigildo, conversi\u00f3n de Recaredo (587), concilio tercero de Toledo y conversi\u00f3n oficial del pueblo visigodo. Los pueblos latino y visigodo se unieron estrechamente. Ello hizo posible aquella peque\u00f1a edad de oro de nuestra cultura. Aquellos extraordinarios acontecimientos hicieron exclamar a los obispos espa\u00f1oles al terminar su profesi\u00f3n de fe a los reyes: \u00abGloria a nuestro Se\u00f1or Jesucristo que ha acogido en la unidad de la verdadera fe a este pueblo privilegiado de los godos y que ha establecido en el mundo un solo reba\u00f1o bajo un solo pastor\u00bb. <strong>San Leandro<\/strong> envi\u00f3 largo informe al Papa. San Gregorio contest\u00f3 con otra carta exultante de gozo: \u00abNo puedo expresar con palabras la alegr\u00eda experimentada por m\u00ed, porque el glorios\u00edsimo rey Recaredo, nuestro hijo com\u00fan, ha pasado a la Iglesia cat\u00f3lica con sincera devoci\u00f3n. Por el modo con que me habl\u00e1is de \u00e9l en vuestras cartas, me oblig\u00e1is a amarlo sin a\u00fan conocerlo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su acci\u00f3n pastoral se extendi\u00f3 a Africa, a Francia, pero acaso la p\u00e1gina m\u00e1s gloriosa del pontificado del Santo, en el aspecto misionero, sea la conversi\u00f3n de Inglaterra. La conversi\u00f3n de los anglosajones constituye un acontecimiento inesperado, casi incre\u00edble, por su rapidez. He aqu\u00ed los hitos de una pel\u00edcula: A\u00f1o 590, asciende San Gregorio al Pontificado. 595: el Papa encomienda al presb\u00edtero C\u00e1ndido comprar esclavos anglosajones de diecisiete a dieciocho a\u00f1os para educarlos en un monasterio cerca de Roma. Su ilusi\u00f3n es hacer \u00ab\u00e1ngeles de los anglos\u00bb. 596: el rey de los anglosajones, <strong>Etelberto<\/strong>, casa con la princesa cat\u00f3lica Berta. Sale camino de Inglaterra un grupo de misioneros del convento de San Andr\u00e9s de Roma. Es el responsable del grupo Agust\u00edn. Desanimados los misioneros, reciben en Lerins una carta del Pont\u00edfice: \u00abPorque hubiera sido mejor no comenzar una obra buena que retirarse despu\u00e9s de haberla comenzado, es necesario, amad\u00edsimos hijos, que termin\u00e9is, con el favor de Dios, la obra buena emprendida. No os atemoricen las fatigas del viaje ni la lengua de los hombres maldicientes, sino continuad con toda solicitud y fervor lo que por inspiraci\u00f3n de Dios comenzasteis, sabiendo que a las grandes empresas est\u00e1 reservada la gloria de la eterna retribuci\u00f3n. [&#8230;] Obedeced humildemente a vuestro prep\u00f3sito Agust\u00edn. [&#8230;] El omnipotente Dios os proteja con su gracia y me conceda ver en la patria eterna el fruto de vuestras fatigas. Que si no puedo ir a trabajar junto con vosotros como es grande mi deseo, me encontrar\u00e9 part\u00edcipe con vosotros del gozo de la retribuci\u00f3n. Dios os custodie inc\u00f3lumes, hijos m\u00edos querid\u00edsimos\u00bb. Como la dificultad mayor era la lengua, Gregorio les provey\u00f3 de int\u00e9rpretes. junio de 597: Es bautizado el rey. Navidad de 597: Agust\u00edn bautiza m\u00e1s de 10.000 anglosajones. Gregorio env\u00eda nuevos refuerzos de misioneros y traza las l\u00edneas generales de la jerarqu\u00eda cat\u00f3lica en Inglaterra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C\u00f3mo escritor, San Gregorio es el m\u00e1s fecundo de los papas medievales y uno de los cuatro doctores de la Iglesia occidental, con San Ambrosio, San Agust\u00edn y San Jer\u00f3nimo, Los tres primeros son casi contempor\u00e1neos. Pertenecen a aquella generaci\u00f3n extraordinaria que dio tambi\u00e9n los grandes doctores a la Iglesia del Oriente. El cuarto de los doctores occidentales, San Gregorio, vivi\u00f3 casi dos siglos m\u00e1s tarde. Fue un hombre m\u00e1s bien de acci\u00f3n. Escribi\u00f3 obras de car\u00e1cter asc\u00e9tico y moral, que hicieron de \u00e9l doctor de la vida contemplativa y de la compunci\u00f3n en toda la Edad Media. Una obra suya, el Comentario a los libros de Job, fue llamado por antonomasia Los Morales o Libro de los Morales. Fue el gran moralista de la Edad Media. Su actividad literaria se desarrolla desde el tiempo de su nunciatura en Constantinopla hasta su muerte (582-604) y est\u00e1 constituida por el Registrum epistolarum, Los Morales, La regla pastoral, Las XL homil\u00edas sobre los Evangelios, Las XXII homil\u00edas sobre Ezequiel, Los cuatro libros de los Di\u00e1logos y su intervenci\u00f3n en el Sacramentario y Antifonario de su nombre. Sus obras ocupan cuatro vol\u00famenes en la Patrolog\u00eda latina de Migne. Gracias a sus obras y a su actuaci\u00f3n pastoral, la cristiandad sacral pens\u00f3, obr\u00f3 y cant\u00f3 al un\u00edsono.<\/p>\n<address>Melqu\u00edades Andr\u00e9s<\/address>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.mercaba.org\/SANTORAL\/SEPTIEMBRE\/gragorio_magno2.jpg\" border=\"0\" alt=\"San Gregorio Magno\" hspace=\"1\" vspace=\"1\" width=\"190\" height=\"191\" align=\"left\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SAN GREGORIO MAGNO (\u2020 604) San Gregorio Magno vivi\u00f3 un per\u00edodo de profundas convulsiones religiosas y pol\u00edticas. 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