{"id":4034,"date":"2014-02-28T23:41:42","date_gmt":"2014-02-28T22:41:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.monasteriosantacruz.com\/blog\/?p=4034"},"modified":"2014-03-11T09:24:04","modified_gmt":"2014-03-11T08:24:04","slug":"mensaje-del-papa-para-la-cuaresma-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/?p=4034","title":{"rendered":"Mensaje del Papa para la Cuaresma 2014"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: justify;\">\u00abSe hizo pobre para enriquecernos con su pobreza\u00bb <em>(2Cor 8,9)<\/em><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"center\"><img decoding=\"async\" class=\"alignright\" title=\"Papa Francisco\" alt=\"Papa Francisco\" src=\"http:\/\/www.webcatolicodejavier.org\/PapaFrancisco.jpg\" align=\"left\" hspace=\"5\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con ocasi\u00f3n de la Cuaresma os propongo algunas reflexiones, a fin de que os sirvan para el camino personal y comunitario de conversi\u00f3n. Comienzo recordando las palabras de san Pablo: \u00abPues conoc\u00e9is la gracia de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, el cual, siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza\u00bb (2 Cor 8, 9). El Ap\u00f3stol se dirige a los cristianos de Corinto para alentarlos a ser generosos y ayudar a los fieles de Jerusal\u00e9n que pasan necesidad. \u00bfQu\u00e9 nos dicen, a los cristianos de hoy, estas palabras de san Pablo? \u00bfQu\u00e9 nos dice hoy, a nosotros, la invitaci\u00f3n a la pobreza, a una vida pobre en sentido evang\u00e9lico? La gracia de Cristo Ante todo, nos dicen cu\u00e1l es el estilo de Dios. Dios no se revela mediante el poder y la riqueza del mundo, sino mediante la debilidad y la pobreza: \u00abSiendo rico, se hizo pobre por vosotros\u2026\u00bb. Cristo, el Hijo eterno de Dios, igual al Padre en poder y gloria, se hizo pobre; descendi\u00f3 en medio de nosotros, se acerc\u00f3 a cada uno de nosotros; se desnud\u00f3, se \u201cvaci\u00f3\u201d, para ser en todo semejante a nosotros (cfr. Flp 2, 7; Heb 4, 15). \u00a1Qu\u00e9 gran misterio la encarnaci\u00f3n de Dios! La raz\u00f3n de todo esto es el amor divino, un amor que es gracia, generosidad, deseo de proximidad, y que no duda en darse y sacrificarse por las criaturas a las que ama. La caridad, el amor es compartir en todo la suerte del amado. El amor nos hace semejantes, crea igualdad, derriba los muros y las distancias. Y Dios hizo esto con nosotros. Jes\u00fas, en efecto, \u00abtrabaj\u00f3 con manos de hombre, pens\u00f3 con inteligencia de hombre, obr\u00f3 con voluntad de hombre, am\u00f3 con coraz\u00f3n de hombre. Nacido de la Virgen Mar\u00eda, se hizo verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros excepto en el pecado\u00bb (Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, 22). La finalidad de Jes\u00fas al hacerse pobre no es la pobreza en s\u00ed misma, sino \u2014dice san Pablo\u2014 \u00ab&#8230;para enriqueceros con su pobreza\u00bb. No se trata de un juego de palabras ni de una expresi\u00f3n para causar sensaci\u00f3n. Al contrario, es una s\u00edntesis de la l\u00f3gica de Dios, la l\u00f3gica del amor, la l\u00f3gica de la Encarnaci\u00f3n y la Cruz. Dios no hizo caer sobre nosotros la salvaci\u00f3n desde lo alto, como la limosna de quien da parte de lo que para \u00e9l es superfluo con aparente piedad filantr\u00f3pica. \u00a1El amor de Cristo no es esto! Cuando Jes\u00fas entra en las aguas del Jord\u00e1n y se hace bautizar por Juan el Bautista, no lo hace porque necesita penitencia, conversi\u00f3n; lo hace para estar en medio de la gente, necesitada de perd\u00f3n, entre nosotros, pecadores, y cargar con el peso de nuestros pecados. Este es el camino que ha elegido para consolarnos, salvarnos, liberarnos de nuestra miseria. Nos sorprende que el Ap\u00f3stol diga que fuimos liberados no por medio de la riqueza de Cristo, sino por medio de su pobreza. Y, sin embargo, san Pablo conoce bien la \u00abriqueza insondable de Cristo\u00bb (Ef 3, 8), \u00abheredero de todo\u00bb (Heb 1, 2). \u00bfQu\u00e9 es, pues, esta pobreza con la que Jes\u00fas nos libera y nos enriquece? Es precisamente su modo de amarnos, de estar cerca de nosotros, como el buen samaritano que se acerca a ese hombre que todos hab\u00edan abandonado medio muerto al borde del camino (cfr. Lc 10, 25ss). Lo que nos da verdadera libertad, verdadera salvaci\u00f3n y verdadera felicidad es su amor\u00a0lleno de compasi\u00f3n, de ternura, que quiere compartir con nosotros. La pobreza de Cristo que nos enriquece consiste en el hecho que se hizo carne, carg\u00f3 con nuestras debilidades y nuestros pecados, comunic\u00e1ndonos la misericordia infinita de Dios. La pobreza de Cristo es la mayor riqueza: la riqueza de Jes\u00fas es su confianza ilimitada en Dios Padre, es encomendarse a \u00c9l en todo momento, buscando siempre y solamente su voluntad y su gloria. Es rico como lo es un ni\u00f1o que se siente amado por sus padres y los ama, sin dudar ni un instante de su amor y su ternura. La riqueza de Jes\u00fas radica en el hecho de ser el Hijo, su relaci\u00f3n \u00fanica con el Padre es la prerrogativa soberana de este Mes\u00edas pobre. Cuando Jes\u00fas nos invita a tomar su \u201cyugo llevadero\u201d, nos invita a enriquecernos con esta \u201crica pobreza\u201d y \u201cpobre riqueza\u201d suyas, a compartir con \u00c9l su esp\u00edritu filial y fraterno, a convertirnos en hijos en el Hijo, hermanos en el Hermano Primog\u00e9nito (cfr Rom 8, 29). Se ha dicho que la \u00fanica verdadera tristeza es no ser santos (L. Bloy); podr\u00edamos decir tambi\u00e9n que hay una \u00fanica verdadera miseria: no vivir como hijos de Dios y hermanos de Cristo. Nuestro testimonio Podr\u00edamos pensar que este \u201ccamino\u201d de la pobreza fue el de Jes\u00fas, mientras que nosotros, que venimos despu\u00e9s de \u00c9l, podemos salvar el mundo con los medios humanos adecuados. No es as\u00ed. En toda \u00e9poca y en todo lugar, Dios sigue salvando a los hombres y salvando el mundo mediante la pobreza de Cristo, el cual se hace pobre en los Sacramentos, en la Palabra y en su Iglesia, que es un pueblo de pobres. La riqueza de Dios no puede pasar a trav\u00e9s de nuestra riqueza, sino siempre y solamente a trav\u00e9s de nuestra pobreza, personal y comunitaria, animada por el Esp\u00edritu de Cristo. A imitaci\u00f3n de nuestro Maestro, los cristianos estamos llamados a mirar las miserias de los hermanos, a tocarlas, a hacernos cargo de ellas y a realizar obras concretas a fin de aliviarlas. La miseria no coincide con la pobreza; la miseria es la pobreza sin confianza, sin solidaridad, sin esperanza. Podemos distinguir tres tipos de miseria: la miseria material, la miseria moral y la miseria espiritual. La miseria material es la que habitualmente llamamos pobreza y toca a cuantos viven en una condici\u00f3n que no es digna de la persona humana: privados de sus derechos fundamentales y de los bienes de primera necesidad como la comida, el agua, las condiciones higi\u00e9nicas, el trabajo, la posibilidad de desarrollo y de crecimiento cultural. Frente a esta miseria la Iglesia ofrece su servicio, su diakonia, para responder a las necesidades y curar estas heridas que desfiguran el rostro de la humanidad. En los pobres y en los \u00faltimos vemos el rostro de Cristo; amando y ayudando a los pobres amamos y servimos a Cristo. Nuestros esfuerzos se orientan asimismo a encontrar el modo de que cesen en el mundo las violaciones de la dignidad humana, las discriminaciones y los abusos, que, en tantos casos, son el origen de la miseria. Cuando el poder, el lujo y el dinero se convierten en \u00eddolos, se anteponen a la exigencia de una distribuci\u00f3n justa de las riquezas. Por tanto, es necesario que las conciencias se conviertan a la justicia, a la igualdad, a la sobriedad y al compartir. No es menos preocupante la miseria moral, que consiste en convertirse en esclavos del vicio y del pecado. \u00a1Cu\u00e1ntas familias viven angustiadas porque alguno de sus miembros \u2014a menudo joven\u2014 tiene dependencia del alcohol, las drogas, el juego o la pornograf\u00eda! \u00a1Cu\u00e1ntas personas han perdido el sentido de la vida, est\u00e1n privadas de perspectivas para el futuro y han perdido la esperanza! Y cu\u00e1ntas personas se ven obligadas a vivir esta miseria por condiciones sociales injustas, por falta de un trabajo, lo cual les priva de la dignidad que da llevar el pan a casa, por falta de igualdad respecto de los derechos a la educaci\u00f3n y la salud. En estos casos la miseria moral bien podr\u00eda llamarse casi suicidio incipiente. Esta\u00a0forma de miseria, que tambi\u00e9n es causa de ruina econ\u00f3mica, siempre va unida a la miseria espiritual, que nos golpea cuando nos alejamos de Dios y rechazamos su amor. Si consideramos que no necesitamos a Dios, que en Cristo nos tiende la mano, porque pensamos que nos bastamos a nosotros mismos, nos encaminamos por un camino de fracaso. Dios es el \u00fanico que verdaderamente salva y libera. El Evangelio es el verdadero ant\u00eddoto contra la miseria espiritual: en cada ambiente el cristiano est\u00e1 llamado a llevar el anuncio liberador de que existe el perd\u00f3n del mal cometido, que Dios es m\u00e1s grande que nuestro pecado y nos ama gratuitamente, siempre, y que estamos hechos para la comuni\u00f3n y para la vida eterna. \u00a1El Se\u00f1or nos invita a anunciar con gozo este mensaje de misericordia y de esperanza! Es hermoso experimentar la alegr\u00eda de extender esta buena nueva, de compartir el tesoro que se nos ha confiado, para consolar los corazones afligidos y dar esperanza a tantos hermanos y hermanas sumidos en el vac\u00edo. Se trata de seguir e imitar a Jes\u00fas, que fue en busca de los pobres y los pecadores como el pastor con la oveja perdida, y lo hizo lleno de amor. Unidos a \u00c9l, podemos abrir con valent\u00eda nuevos caminos de evangelizaci\u00f3n y promoci\u00f3n humana. Queridos hermanos y hermanas, que este tiempo de Cuaresma encuentre a toda la Iglesia dispuesta y sol\u00edcita a la hora de testimoniar a cuantos viven en la miseria material, moral y espiritual el mensaje evang\u00e9lico, que se resume en el anuncio del amor del Padre misericordioso, listo para abrazar en Cristo a cada persona. Podremos hacerlo en la medida en que nos conformemos a Cristo, que se hizo pobre y nos enriqueci\u00f3 con su pobreza. La Cuaresma es un tiempo adecuado para despojarse; y nos har\u00e1 bien preguntarnos de qu\u00e9 podemos privarnos a fin de ayudar y enriquecer a otros con nuestra pobreza. No olvidemos que la verdadera pobreza duele: no ser\u00eda v\u00e1lido un despojo sin esta dimensi\u00f3n penitencial. Desconf\u00edo de la limosna que no cuesta y no duele. Que el Esp\u00edritu Santo, gracias al cual \u00ab[somos] como pobres, pero que enriquecen a muchos; como necesitados, pero posey\u00e9ndolo todo\u00bb (2Cor 6, 10), sostenga nuestros prop\u00f3sitos y fortalezca en nosotros la atenci\u00f3n y la responsabilidad ante la miseria humana, para que seamos misericordiosos y agentes de misericordia. Con este deseo, aseguro mi oraci\u00f3n por todos los creyentes. Que cada comunidad eclesial recorra provechosamente el camino cuaresmal. Os pido que rec\u00e9is por m\u00ed. Que el Se\u00f1or os bendiga y la Virgen os guarde.<\/p>\n<p>Vaticano, 26 de diciembre de 2013<\/p>\n<p>Fiesta de San Esteban, di\u00e1cono y protom\u00e1rtir<\/p>\n<p>FRANCISCO<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abSe hizo pobre para enriquecernos con su pobreza\u00bb (2Cor 8,9) Queridos hermanos y hermanas: Con ocasi\u00f3n de la Cuaresma os propongo algunas reflexiones, a fin de que os sirvan para el camino personal y comunitario de conversi\u00f3n. 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