{"id":388,"date":"2010-02-04T00:36:42","date_gmt":"2010-02-03T23:36:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.monasteriosantacruz.com\/blog\/?p=388"},"modified":"2010-02-13T22:22:52","modified_gmt":"2010-02-13T21:22:52","slug":"santa-escolastica-hermana-gemela-de-s-benito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/?p=388","title":{"rendered":"Santa Escol\u00e1stica, hermana de San Benito"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><img decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-390 alignnone\" src=\"http:\/\/tienda.monasteriosahagun.es\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/escolastica1.jpg\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong> Fiesta, d\u00eda 10 de febrero<\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Santa Escol\u00e1stica<\/strong>, hermana de <strong>San Benito<\/strong>, naci\u00f3 en el territorio de Nurcia, del ducado de Espoleto en Umbr\u00eda, de una de las casas m\u00e1s nobles de Italia. As\u00ed ella, como su santo hermano, fueron recibi\u00addos en el mundo como una especie, de milagroso don con que el Cie\u00adlo le regalaba; porque, habiendo vivido sus padres muchos a\u00f1os en matrimonio sin tener hijos, al fin con oraciones y limosnas alcanza\u00adron estos dos grandes modelos de la perfecci\u00f3n religiosa. Criaron a Escol\u00e1stica con todo aquel desvelo que se pod\u00eda esperar de una madre tan piadosa como la condesa de Nurcia. Persuadida esta virtuos\u00edsima se\u00f1ora que las primeras impresiones de los ni\u00f1os influyen mucho en lo restante de su vida, se aplic\u00f3 principalmente \u00e1 inspirar desde luego en su tierna hija aquellas grandes m\u00e1ximas de religi\u00f3n, aquel gran menosprecio de todas las vanidades, aque\u00adlla gran estimaci\u00f3n de los consejos del Evangelio, en cuyo ejerci\u00adcio hall\u00f3 \u00fanicamente todo su gusto y todas sus delicias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las santas inclinaciones de Escol\u00e1stica, su devoci\u00f3n anticipada, su docilidad y su modestia hicieron conocer presto \u00e1 su madre que el Cielo se la hab\u00eda prestado no m\u00e1s que como dep\u00f3sito, y que cierta\u00admente la ten\u00eda el Se\u00f1or escogida para esposa suya. Con efecto, declar\u00e1ndose desde luego enemiga de aquellos entre\u00adtenimientos pueriles y de aquellas ligeras diversiones que casi na\u00adcen con los ni\u00f1os, no hab\u00eda para Escol\u00e1stica otro entretenimiento de m\u00e1s gusto que hacer oraci\u00f3n a Dios y o\u00edr con suma docilidad las prudentes y saludables instrucciones de su virtuosa madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era tenida Escol\u00e1stica por una de las damas m\u00e1s hermosas de su tiempo. Su calidad, y los ricos bienes que hab\u00eda hereda\u00addo con el retiro de su hermano y con la muerte de sus padres, la hicieron ser pretendida de los mayores se\u00f1o\u00adres de toda Italia; pero mucho antes hab\u00eda renunciado a las lisonjeras espe\u00adranzas del mundo, consagr\u00e1ndose a Dios desde su infan\u00adcia con voto de perpetua castidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante de ser de un genio vi\u00advo, nervioso y brillante, de natural dulce y amigo de complacer, de un aire garboso, des\u00adpejado, capaz de arrebatarse las admiraciones y los aplausos, toda su inclinaci\u00f3n era al retiro. Para ella no ten\u00edan las galas particular atractivo, mir\u00e1balas con indiferencia y aun con desprecio. Hab\u00edasela impreso altamente en el alma la im\u00adportante lecci\u00f3n que muchas veces la repet\u00eda su buena madre, con\u00adviene \u00e1 saber: que los adornos postizos, por ricos y brillantes que fuesen, no eran capaces de dar un grado de m\u00e9rito; que el mayor y m\u00e1s apreciable elogio de una doncella era el poderse decir de ella con verdad que era modesta y piadosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nacida con tan bellas disposiciones para la virtud, criada con m\u00e1\u00adximas tan cristianas, y nutrida en los m\u00e1s santos ejercicios de la caridad y de la devoci\u00f3n, hac\u00eda Escol\u00e1stica maravillosos progresos en el camino del Cielo, siendo en el mundo el ejemplo y admiraci\u00f3n de las m\u00e1s santas doncellas, cuando se supo en la familia el partido que hab\u00eda abrazado San Benito, y las maravillas que ya se contaban de \u00e9l en toda la universal Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A nadie edific\u00f3 m\u00e1s ni movi\u00f3 tanto la generosa resoluci\u00f3n de su hermano como a nuestra piados\u00edsima Escol\u00e1stica, que, despu\u00e9s de la muerte de sus padres, viv\u00eda a\u00fan con mayor recogimiento en el retiro de su casa. Considerando que la perfecci\u00f3n evang\u00e9lica que profesaba San Benito, igualmente se propon\u00eda \u00e1 todos los cristianos; que no era ella menos interesada que \u00e9l en trabajar eficazmente en el nego\u00adcio importante de su eterna salvaci\u00f3n, y en tomar todas las medidas para ser una gran Santa, distribuy\u00f3 sus bienes entre los pobres, y, acompa\u00f1ada \u00fanicamente de una criada de su confianza, parti\u00f3 en secreto en busca de su hermano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00eda algunos a\u00f1os que San Benito, dejando el desierto de Sublac, despu\u00e9s de echar por tierra los \u00eddolos y abolir el paganismo en el monte Casino, hab\u00eda fundado aquel c\u00e9lebre monasterio, que fue como la cuna mon\u00e1stica en el Occidente, y como el seminario d\u00e9 aquel prodigioso n\u00famero de santos que pueblan el Cielo, y son brillante inmortal honor de la militante Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Teniendo noticia San Benito que ya estaba cerca su santa herma\u00adna, sali\u00f3 de la celda; y temiendo que traspasase los l\u00edmites que hab\u00eda se\u00f1alado, fuera de los cuales no hab\u00eda permiso para entrar mujer alguna, de cualquier condici\u00f3n que fuese, se adelanto \u00e1 recibirla, acompa\u00f1ado de algunos monjes, y la habl\u00f3 fuera de la clausura. F\u00e1cil es de imaginar cu\u00e1l ser\u00eda la primera conversaci\u00f3n de aque\u00adllas dos santas almas, prevenidas desde la cuna con las m\u00e1s dulces bendiciones del Cielo, y abrasadas ambas con el fuego del divino amor. San Benito confi\u00f3 \u00e1 su hermana parte de las gracias y de las maravillas con que Dios le hab\u00eda favorecido; y Escol\u00e1stica le corres\u00adpondi\u00f3 \u00e1 San Benito declar\u00e1ndole los extraordinarios favores con que el Se\u00f1or la hab\u00eda colmado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras los dos santos hermanos se estaban dulcemente entrete\u00adniendo con las misericordias que hab\u00edan recibido del Se\u00f1or, es fama que se vieron coronados de una luz resplandeciente, y que se sintie\u00adron penetrados de una gracia interior que obr\u00f3 grandes cosas en sus almas, d\u00e1ndoles a conocer los intentos de la Divina Providencia, que destinaba a uno y a otra para que trabajasen sin intermisi\u00f3n en la salvaci\u00f3n y en la perfecci\u00f3n de las personas que determinaba confiar a su cuidado. Durante estas celestiales operaciones declar\u00f3 Santa Escol\u00e1stica a su hermano el \u00e1nimo que ten\u00eda de pasar lo restante de su vida en una soledad no distante de la suya, suplic\u00e1ndole quisiese ser su padre espiritual, y prescribirla las reglas que hab\u00eda de obser\u00advar para el gobierno y aprovechamiento de su alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Consinti\u00f3 en ello San Benito, porque ya el Cielo le hab\u00eda revelado la vocaci\u00f3n de su hermana; y habiendo hecho fabricar una celda no lejos del monasterio para ella y para su criada, les dio, poco m\u00e1s o menos, las mismas reglas que hab\u00eda dispuesto para sus monjes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fama de la eminente santidad de esta nueva fundadora atrajo desde luego un gran n\u00famero de doncellas, que, entreg\u00e1ndose a su gobierno y al de San Benito, se obligaron como ella a guardar la misma regla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal fue el nacimiento y el origen de aquella c\u00e9lebre Orden tan dichosamente extendida, que lleg\u00f3 a contar hasta catorce mil mo\u00adnasterios de v\u00edrgenes propagadas por todo el Occidente; habi\u00e9ndose visto con admiraci\u00f3n tantas ilustres princesas venir a sepultar bajo la oscuridad de un velo los m\u00e1s brillantes esplendores del mundo; y vi\u00e9ndose cada d\u00eda tantas nobil\u00edsimas doncellas, distinguidas por su elevado nacimiento y por el conjunto de sus singulares prendas, que, a ejemplo de Santa Escol\u00e1stica, prefieren la cruz de Jesucristo al aparente lustre y enga\u00f1oso fausto mundano, y a los m\u00e1s halag\u00fce\u00f1os tentadores gustos de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habiendo recibido Santa Escol\u00e1stica la regla para vivir, que la dio su hermano San Benito, todo su pensamiento y toda su ocupa\u00adci\u00f3n en adelante fue dar todo el lleno a la alta idea de perfecci\u00f3n a que era llamada. Aunque su vida hasta entonces hab\u00eda sido austera y penitente, dobl\u00f3 sus rigores; apenas interrump\u00eda jam\u00e1s el re\u00adcogimiento interior, y su oraci\u00f3n era continua. La tierna devoci\u00f3n que desde la cuna hab\u00eda profesado siempre \u00e1 la Reina de las v\u00edrge\u00adnes creci\u00f3 \u00e1 lo sumo; hallando nuevo aliento en la dulce confianza de esta amabil\u00edsima Madre, encendi\u00f3se con tanta vehemencia el fue\u00adgo del amor a Dios, que apenas pod\u00eda contener los divinos ardores que la abrasaban.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca hizo voto de clausura; y, con todo eso, la guard\u00f3 siempre con la mayor estrechez. S\u00f3lo se reserv\u00f3 el derecho de ir una vez al a\u00f1o a visitar a San Benito, as\u00ed para darle cuenta de su comunidad y de lo particular de su alma, como para recibir sus \u00f3rdenes y apro\u00advecharse de sus consejos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Noticiosa nuestra Santa, seg\u00fan todas las se\u00f1as, del d\u00eda de su muerte, vino a hacer su \u00faltima visita anual a su santo hermano. Despu\u00e9s de haber cantado los salmos y de haber conversado, como lo acostumbraban, sobre varias materias de piedad, se despidi\u00f3 San Benito para restituirse al monasterio; pero la Santa le rog\u00f3 tuviese a bien detenerse hasta el d\u00eda siguiente, para lograr el consuelo de hablar m\u00e1s despacio sobre la bienaventuranza de la vida eterna. Neg\u00f3se Benito resueltamente, y entonces, bajando un poco la ca\u00adbeza nuestra Escol\u00e1stica y apoy\u00e1ndola sobre las manos, se recogi\u00f3 interiormente haciendo una breve oraci\u00f3n. Apenas la acab\u00f3, cuando el aire, que estaba claro, sereno y despejado, se turb\u00f3 de repente. Fragu\u00f3se una tempestad de rel\u00e1mpagos y truenos, acompa\u00f1ados de una lluvia tan copiosa, que no fue posible ni \u00e1 Benito, ni \u00e1 los mon\u00adjes que le acompa\u00f1aban, salir para volverse al monasterio. Quej\u00f3se el Santo amorosamente a su hermana; pero ella se justific\u00f3 con que lo hac\u00eda el Cielo en defensa de su raz\u00f3n y de su causa. <strong>San Gregorio<\/strong>; que refiere este suceso, representa una grande idea de la virtud y del m\u00e9rito de Santa Escol\u00e1stica, resolviendo que la victoria en aque\u00adlla piadosa contestaci\u00f3n se declar\u00f3 por la que tenia un amor \u00e1 Dios m\u00e1s perfecto y m\u00e1s fuerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habi\u00e9ndose restituido nuestra Santa el d\u00eda siguiente por la ma\u00f1a\u00adna al lugar de su retiro, muri\u00f3 con la muerte de los justos tres d\u00edas despu\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el instante en que expir\u00f3 se hallaba solo San Benito en su acostumbrada contemplaci\u00f3n; y levantando los ojos, dice San Gre\u00adgorio, que vio el alma de su santa hermana volar al Cielo en figura de una candida paloma. Inundado de alegr\u00eda a vista de la dicha que gozaba su amada Escol\u00e1stica, dio parte a sus disc\u00edpulos, y todos rindieron al Se\u00f1or humildes y devotas gracias. Envi\u00f3 despu\u00e9s algunos monjes, para que condujesen el santo cuerpo a Monte Casino; pero fue preciso conceder a sus hijas el justo consuelo de tributar las \u00fal\u00adtimas honras a su buena madre por espacio de tres d\u00edas, despu\u00e9s de los cuales se traslad\u00f3 aquel precioso tesoro a la iglesia del monaste\u00adrio, y San Benito la hizo enterrar en la sepultura que ten\u00eda destina\u00adda para s\u00ed. Muri\u00f3 Santa Escol\u00e1stica, por los a\u00f1os del Se\u00f1or de 543, cerca de los sesenta y tres de su edad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estuvo el cuerpo de la Santa en Monte Casino hasta la mitad del siglo VII, en que, habiendo arruinado los longobardos aquel famoso monasterio, fueron trasladadas a Mans las preciosas reliquias, donde son honradas con extraordinaria devoci\u00f3n. El a\u00f1o de 1562 se apode\u00adraron los hugonotes (herejes calvinistas franceses) de esta ciudad, mataron inhumanamente a los sacerdotes, pusieron fuego a las iglesias, profanaron los vasos sagrados, llevaron las arcas, cajas y relicarios preciosos donde esta\u00adban colocadas las reliquias, o depositados los cuerpos santos, despu\u00e9s de sacar \u00e9stos y aqu\u00e9llas, arroj\u00e1ndolas por el suelo; y cuando iban a ejecutar lo mismo con las de Santa Escol\u00e1stica para quemarlas, se apoder\u00f3 de ellos un terror p\u00e1nico, que los oblig\u00f3 \u00e1 huir precipitada\u00admente, sin descubrirse el motivo; lo que se atribuy\u00f3 generalmente a su poderosa y singular protecci\u00f3n, y no contribuy\u00f3 poco a aumentar la devoci\u00f3n de los pueblos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La Misa es en honra de la Santa, y la oraci\u00f3n es la que sigue<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00abOh Dios, que sois nuestra salud,\u00a0<span style=\"font-style: normal;\"><em>o\u00edd benignamente nuestras ora\u00adciones,<br \/>\npara que, as\u00ed como celebramos con gozo la festividad de vuestra virgen Santa Escol\u00e1stica,<br \/>\nas\u00ed consigamos el fervor de una devoci\u00f3n piadosa.<br \/>\nPor Nuestro Se\u00f1or Jesucristo&#8230;\u00bb<\/em><\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Ep\u00edstola es del cap. 10 y 11 de la segunda de <strong>San Pablo<\/strong> a los Corintios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abHermanos: El que se glor\u00eda, glor\u00edese en el Se\u00f1or. Porque el que se alaba a s\u00ed mismo, no es el que est\u00e1 acrisolado, sino el que alaba a Dios. Ojal\u00e1 sufrieseis alg\u00fan poco de mi ignorancia; pero, con todo eso, sufridme: porque yo estoy lleno de emulaci\u00f3n en Dios por vosotros. Puesto que os he desposado para presentaros como una casta virgen \u00e1 un solo hombre, a Cristo.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fiesta, d\u00eda 10 de febrero Santa Escol\u00e1stica, hermana de San Benito, naci\u00f3 en el territorio de Nurcia, del ducado de Espoleto en Umbr\u00eda, de una de las casas m\u00e1s nobles de Italia. 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