{"id":3765,"date":"2013-11-02T01:27:55","date_gmt":"2013-11-02T00:27:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.monasteriosantacruz.com\/blog\/?p=3765"},"modified":"2013-11-11T10:06:39","modified_gmt":"2013-11-11T09:06:39","slug":"2-de-noviembre-dia-de-los-difuntos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/?p=3765","title":{"rendered":"2 de noviembre, d\u00eda de los difuntos"},"content":{"rendered":"<h2>Sobre el enigma de la muerte<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante los \u00faltimos meses hemos celebrado los cincuenta a\u00f1os de la apertura del Concilio Vaticano II. Cuando preguntamos a algunos cat\u00f3licos qu\u00e9 supuso aquella gran asamblea conciliar, son muchos los que s\u00f3lo saben referirse a la celebraci\u00f3n de la misa en la lengua popular, o poco m\u00e1s. Es como si el Concilio solamente se hubiera preocupado de la liturgia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y no es verdad. El Concilio habl\u00f3 de la Iglesia, tal como es y como deber\u00eda ser. Y habl\u00f3 tambi\u00e9n del mundo de hoy, con sus adelantos y sus fracasos. Habl\u00f3 de la vocaci\u00f3n y de la misi\u00f3n del cristiano. Habl\u00f3 tambi\u00e9n de la dignidad y de la responsabilidad del hombre. Y habl\u00f3 de sus gozos, de sus esperanzas y de sus temores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre ellos, mencion\u00f3 el temor que nos atenaza ante la muerte. As\u00ed se expresa la Constituci\u00f3n pastoral sobre la Iglesia en el mundo de hoy: \u201cEl m\u00e1ximo enigma de la vida humana es la muerte. El hombre sufre con el dolor y con la disoluci\u00f3n progresiva del cuerpo. Pero su m\u00e1ximo tormento es el temor por la desaparici\u00f3n perpetua. Juzga con instinto certero cuando se resiste a aceptar la perspectiva de la ruina total y del adi\u00f3s definitivo\u201d (GS 18).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este mismo contexto, el Concilio reconoc\u00eda que las ciencias y las t\u00e9cnicas modernas han logrado vencer muchas enfermedades y alargar notablemente la vida humana. Pero reconoc\u00eda que estos esfuerzos no pueden calmar esta ansiedad del hombre. En el fondo de su coraz\u00f3n bulle la pregunta por el m\u00e1s all\u00e1 de la muerte y el deseo de una supervivencia m\u00e1s all\u00e1 del tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante ese pared\u00f3n de la muerte y el misterio que oculta a nuestros ojos, \u00bfqu\u00e9 puede ofrecer la fe cristiana? El Concilio recuerda que, iluminada por la revelaci\u00f3n divina, la Iglesia \u201cafirma que el hombre ha sido creado por Dios para un destino feliz situado m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras de la miseria terrestre\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como sabemos, la Biblia nos dice que la muerte, fruto del pecado, ha sido vencida por el amor de Dios, que nos llama a vivir con \u00e9l para siempre. Con su resurrecci\u00f3n, Jesucristo nos ha liberado de la muerte con su propia muerte en la cruz. Con raz\u00f3n podemos cantar y preguntar: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 muerte tu aguij\u00f3n?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe no libra a nuestra barca del golpetazo de las olas. Pero nos se\u00f1ala el puerto al que nos dirigimos y nos indica la ruta que hemos de seguir. Seg\u00fan el Concilio, <em><strong>\u201cla fe responde satisfactoriamente al interrogante angustioso sobre el destino futuro del hombre\u201d.<\/strong> <\/em>Al mismo tiempo, la fe nos asegura que nuestros seres queridos, ya difuntos han entrado ya en la vida verdadera. Y finalmente, nos ofrece la posibilidad de permanecer unidos a ellos gracias a ese amor, que, siendo don del Dios eterno, es m\u00e1s fuerte que la misma muerte (GS 18).<\/p>\n<address>Jos\u00e9-Rom\u00e1n Flecha Andr\u00e9s -Diario de Le\u00f3n 2. 11. 2013<\/address>\n<address>\u00a0<\/address>\n<h2>Himno<\/h2>\n<p><em>Dejad que el grano se muera<br \/>\n<\/em><em>y venga el tiempo oportuno:<br \/>\n<\/em><em>dar\u00e1 cien granos por uno<br \/>\n<\/em><em>la espiga de primavera.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em><\/em><em>Mirad que es dulce la espera<br \/>\n<\/em><em>cuando los signos son ciertos;<br \/>\n<\/em><em>tened los ojos abiertos<br \/>\n<\/em><em>y el coraz\u00f3n consolado;<br \/>\n<\/em><em>si Cristo ha resucitado,<br \/>\n<\/em><em>\u00a1resucitar\u00e1n los muertos!<\/em><\/p>\n<p><em><\/em><em>Am\u00e9n.<\/em><\/p>\n<h2>Difuntos: <em>Honor y respeto<\/em><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia Cat\u00f3lica, ya desde la \u00e9poca de los primeros cristianos, siempre ha rodeado a los muertos de una <b>atm\u00f3sfera de respeto sagrado<\/b>. Esto y las honras f\u00fanebres que siempre les ha tributado permiten hablar de un cierto <b>culto a los difuntos<\/b>: culto no en el sentido teol\u00f3gico estricto, sino entendido como un amplio <b>honor y respeto<\/b> sagrados hacia los difuntos por parte de quienes tienen fe en la resurrecci\u00f3n de la carne y en la vida futura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cristianismo en sus <b>primeros siglos <\/b>no rechaz\u00f3 el culto para con los difuntos de las antiguas civilizaciones, sino que lo consolid\u00f3, previa purificaci\u00f3n, d\u00e1ndole su verdadero <b>sentido trascendente<\/b>, a la luz del conocimiento de la <b>inmortalidad del alma<\/b> y del dogma de la resurrecci\u00f3n; puesto que el cuerpo \u2014que durante la vida es \u201c<i>templo del Esp\u00edritu Santo<\/i>\u201d y \u201c<i>miembro de Cristo<\/i>\u201d (1 Cor 6,15-9) y cuyo destino definitivo es la transformaci\u00f3n espiritual en la <b>resurrecci\u00f3n<\/b>\u2014 siempre ha sido, a los ojos de los cristianos, tan digno de respeto y veneraci\u00f3n como las cosas m\u00e1s santas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este respeto se ha manifestado, en primer lugar, en el <b>modo mismo de enterrar los cad\u00e1veres<\/b>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vemos, en efecto, que a imitaci\u00f3n de lo que hicieron con el Se\u00f1or <b>Jos\u00e9 de Arimatea, Nicodemo<\/b> y las piadosas mujeres, los cad\u00e1veres eran con frecuencia lavados, ungidos, envueltos en vendas impregnadas en <b>aromas<\/b>, y as\u00ed colocados cuidadosamente en el sepulcro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las actas del <b>martirio de San Pancracio<\/b> se dice que el santo m\u00e1rtir fue enterrado \u201cdespu\u00e9s de ser <b>ungido con perfumes y envuelto en riqu\u00edsimos lienzos<\/b>\u201d; y el cuerpo de <b>Santa Cecilia<\/b> apareci\u00f3 en 1599, al ser abierta el arca de cipr\u00e9s que lo encerraba, vestido con <b>riqu\u00edsimas ropas<\/b>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no s\u00f3lo esta esmerada preparaci\u00f3n del cad\u00e1ver es un signo de la piedad y culto profesados por los cristianos a los difuntos, tambi\u00e9n la <b>sepultura material<\/b> es una expresi\u00f3n elocuente de estos mismos sentimientos. Esto se ve claro especialmente en la veneraci\u00f3n que desde la \u00e9poca de los <b>primeros cristianos<\/b> se profes\u00f3 hacia los <b>sepulcros<\/b>: se esparc\u00edan <b>flores<\/b> sobre ellos y se hac\u00edan libaciones de <b>perfumes<\/b> sobre las tumbas de los seres queridos.<\/p>\n<p><em><b>Las catacumbas<\/b><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>En la primera mitad del siglo segundo, despu\u00e9s de tener algunas concesiones y donaciones,los cristianos empezaron a enterrar a sus muertos bajo tierra. Y as\u00ed comenzaron las catacumbas. Muchas de ellas se excavaron y se ampliaron alrededor de los sepulcros de familias<\/b> cuyos propietarios, reci\u00e9n convertidos, no los reservaron s\u00f3lo para los suyos, sino que los abrieron a sus hermanos en la fe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Andando el tiempo, las \u00e1reas funerarias se ensancharon, a veces por iniciativa de la misma Iglesia. Es t\u00edpico el caso de las catacumbas de San Calixto: la Iglesia asumi\u00f3 directamente su administraci\u00f3n y organizaci\u00f3n, con car\u00e1cter comunitario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el <b>edicto de Mil\u00e1n<\/b>, promulgado por los emperadores <b>Constantino y Licinio<\/b> en febrero del a\u00f1o <b>313<\/b>, los cristianos dejaron de sufrir persecuci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Pod\u00edan profesar su fe libremente, construir lugares de culto e iglesias<\/b> dentro y fuera de las murallas de la ciudad y comprar lotes de tierra sin peligro de que se les confiscasen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, <b>las catacumbas siguieron funcionando<\/b> como cementerios regulares <b>hasta el principio del siglo V<\/b>, cuando la Iglesia volvi\u00f3 a enterrar exclusivamente en la superficie y en las <b>bas\u00edlicas<\/b> dedicadas a m\u00e1rtires importantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la veneraci\u00f3n de los fieles se centr\u00f3 de modo particular en las <b>tumbas de los m\u00e1rtires<\/b>; en realidad fue en torno a ellas donde naci\u00f3 el culto a los santos. Sin embargo, este culto especial\u00edsimo a los m\u00e1rtires no suprimi\u00f3 la veneraci\u00f3n profesada a los muertos en general. M\u00e1s bien podr\u00eda decirse que, de alguna manera, qued\u00f3 realzada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto: en la mente de los primeros cristianos, el <b>m\u00e1rtir<\/b>, v\u00edctima de su fidelidad inquebrantable a Cristo, formaba parte de las filas de los <b>amigos de Dios<\/b>, de cuya visi\u00f3n beatifica gozaba desde el momento mismo de su muerte: \u00bfqu\u00e9 mejores protectores que estos amigos de Dios?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los fieles as\u00ed lo entendieron y tuvieron siempre como un alt\u00edsimo honor el reposar despu\u00e9s de su muerte <b>cerca del cuerpo de algunos de estos m\u00e1rtires<\/b>, hecho que recibi\u00f3 el nombre de sepultura <i>ad sanctos.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, los vivos estaban tambi\u00e9n convencidos de que ning\u00fan homenaje hacia sus <b>difuntos<\/b> pod\u00eda equipararse al de enterrarlos al abrigo de la protecci\u00f3n de <b>los m\u00e1rtires<\/b>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Consideraban que con ello quedaba asegurada no s\u00f3lo la inviolabilidad del sepulcro y la garant\u00eda del reposo del difunto, sino tambi\u00e9n una mayor y <b>m\u00e1s eficaz intercesi\u00f3n<\/b> y ayuda del santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed fue como las <b>bas\u00edlicas<\/b> e iglesias, en general, llegaron a constituirse en <b>verdaderos cementerios<\/b>, lo que pronto oblig\u00f3 a las autoridades eclesi\u00e1sticas a poner un l\u00edmite a las sepulturas en las mismas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><b>Funerales y sepultura<\/b><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero esto en nada afect\u00f3 al sentimiento de profundo respeto y veneraci\u00f3n que la Iglesia profesaba y sigui\u00f3 profesando a <b>sus hijos difuntos<\/b>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed que a pesar de las prohibiciones a que se vio obligada para evitar abusos, <b>permaneci\u00f3 firme en su voluntad de honrarlos<\/b>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y as\u00ed se estableci\u00f3 que, antes de ser enterrado, el <b>cad\u00e1ver fuese llevado a la Iglesia<\/b> y, colocado delante del altar, fuese celebrada la <b>Santa Misa en sufragio<\/b> suyo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta pr\u00e1ctica, ya casi com\u00fan hacia finales del <b>s. IV<\/b> y de la que <b>San Agust\u00edn<\/b> nos da un testimonio claro al relatar los funerales de su madre <b>Santa M\u00f3nica <\/b>en sus <i>Confesiones, <\/i>se ha mantenido hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>San Agust\u00edn<\/b> tambi\u00e9n explicaba a los cristianos de sus d\u00edas c\u00f3mo los honores externos no reportar\u00edan ning\u00fan beneficio ni honra a los muertos si no iban acompa\u00f1ados de los <b>honores espirituales de la oraci\u00f3n<\/b>: \u201cSin estas oraciones, inspiradas en la fe y la piedad hacia los difuntos, creo que de nada servir\u00eda a sus almas el que sus cuerpos privados de vida fuesen depositados en un lugar santo. Siendo as\u00ed, convenz\u00e1monos de que s\u00f3lo podemos favorecer a los difuntos si ofrecemos por ellos el <b>sacrificio del altar<\/b>, de la plegaria o de la limosna\u201d (<i>De cura pro mortuisgerenda, <\/i>3 y 4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comprendi\u00e9ndolo as\u00ed, la Iglesia, que siempre tuvo la preocupaci\u00f3n de dar digna sepultura a los cad\u00e1veres de sus hijos, brind\u00f3 para honrarlos lo mejor de sus dep\u00f3sitos espirituales. Depositaria de los m\u00e9ritos redentores de Cristo, quiso aplic\u00e1rselos a sus <b>difuntos<\/b>, tomando por pr\u00e1ctica ofrecer en determinados d\u00edas <b>sobre sus tumbas<\/b> lo que tan hermosamente llam\u00f3 San Agust\u00edn <i>sacrificiumpretiinostri<\/i>, el sacrifico de nuestro rescate.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya en tiempos de <b>San Ignacio de Antioquia y de San Policarpo<\/b> se habla de esto como de algo fundado en la tradici\u00f3n. Pero tambi\u00e9n aqu\u00ed el uso degener\u00f3 en abuso, y la autoridad eclesi\u00e1stica hubo de intervenir para atajarlo y reducirlo. As\u00ed se determin\u00f3 que la Misa s\u00f3lo se celebrase <b>sobre los sepulcros de los m\u00e1rtires<\/b>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><b>Los difuntos en la liturgia<\/b><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, ya desde el <b>s. III<\/b> es cosa com\u00fan a todas las liturgias la <b>memoria de los difuntos<\/b>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es decir, que adem\u00e1s de algunas <b>Misas especiales<\/b> que se ofrec\u00edan por ellos junto a las tumbas, en todas las dem\u00e1s sinaxis eucar\u00edsticas se hac\u00eda, como se sigue haciendo todav\u00eda, memoria \u2014<i>memento<\/i>\u2014 <b>de los difuntos<\/b>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este mismo esp\u00edritu de afecto y ternura alienta a todas las oraciones y ceremonias del <b>maravilloso rito de las exequias<\/b>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia hoy en d\u00eda recuerda de manera especial a sus hijos difuntos durante el <b>mes de noviembre<\/b>, en el que destacan la \u201cConmemoraci\u00f3n de <b>todos los Fieles Difuntos<\/b>\u201d, el d\u00eda <b>2 de noviembre<\/b>, especialmente dedicada a su recuerdo y el sufragio por sus almas; y la \u201c<b>Festividad de todos los Santos<\/b>\u201d, el <b>d\u00eda 1<\/b> de ese mes, en que se celebra la llegada al cielo de todos aquellos santos que, sin haber adquirido fama por su santidad en esta vida, alcanzaron el premio eterno, entre los que se encuentran la inmensa mayor\u00eda de <b>los primeros cristianos<\/b>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobre el enigma de la muerte Durante los \u00faltimos meses hemos celebrado los cincuenta a\u00f1os de la apertura del Concilio Vaticano II. 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