{"id":3201,"date":"2013-03-20T00:01:32","date_gmt":"2013-03-19T23:01:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.monasteriosantacruz.com\/blog\/?p=3201"},"modified":"2013-04-01T06:18:51","modified_gmt":"2013-04-01T05:18:51","slug":"homilia-de-intronizacion-del-papa-francisco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/?p=3201","title":{"rendered":"Homil\u00eda de entronaci\u00f3n del Papa Francisco"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos y hermanas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Doy gracias al Se\u00f1or por poder celebrar esta Santa Misa de comienzo del ministerio petrino en la solemnidad de san Jos\u00e9, esposo de la Virgen Mar\u00eda y patrono de la Iglesia universal: es una coincidencia muy rica de significado, y es tambi\u00e9n el onom\u00e1stico de mi venerado Predecesor: le estamos cercanos con la oraci\u00f3n, llena de afecto y gratitud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Saludo con afecto a los hermanos Cardenales y Obispos, a los presb\u00edteros, di\u00e1conos, religiosos y religiosas y a todos los fieles laicos. Agradezco por su presencia a los representantes de las otras Iglesias y Comunidades eclesiales, as\u00ed como a los representantes de la comunidad jud\u00eda y otras comunidades religiosas. Dirijo un cordial saludo a los Jefes de Estado y de Gobierno, a las delegaciones oficiales de tantos pa\u00edses del mundo y al Cuerpo Diplom\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos escuchado en el Evangelio que \u00abJos\u00e9 hizo lo que el \u00e1ngel del Se\u00f1or le hab\u00eda mandado, y recibi\u00f3 a su mujer\u00bb (Mt 1,24). En estas palabras se encierra ya la la misi\u00f3n que Dios conf\u00eda a Jos\u00e9, la de ser custos, custodio. Custodio \u00bfde qui\u00e9n? De Mar\u00eda y Jes\u00fas; pero es una custodia que se alarga luego a la Iglesia, como ha se\u00f1alado el beato Juan Pablo II: \u00abAl igual que cuid\u00f3 amorosamente a Mar\u00eda y se dedic\u00f3 con gozoso empe\u00f1o a la educaci\u00f3n de Jesucristo, tambi\u00e9n custodia y protege su cuerpo m\u00edstico, la Iglesia, de la que la Virgen Santa es figura y modelo\u00bb (Exhort. ap. Redemptoris Custos, 1).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo ejerce Jos\u00e9 esta custodia? Con discreci\u00f3n, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad y total, aun cuando no comprende. Desde su matrimonio con Mar\u00eda hasta el episodio de Jes\u00fas en el Templo de Jerusal\u00e9n a los doce a\u00f1os, acompa\u00f1a en todo momento con esmero y amor. Est\u00e1 junto a Mar\u00eda, su esposa, tanto en los momentos serenos de la vida como los dif\u00edciles, en el viaje a Bel\u00e9n para el censo y en las horas temblorosas y gozosas del parto; en el momento dram\u00e1tico de la huida a Egipto y en la afanosa b\u00fasqueda de su hijo en el Templo; y despu\u00e9s en la vida cotidiana en la casa de Nazaret, en el taller donde ense\u00f1\u00f3 el oficio a Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo vive Jos\u00e9 su vocaci\u00f3n como custodio de Mar\u00eda, de Jes\u00fas, de la Iglesia? Con la atenci\u00f3n constante a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto, y no tanto al propio; y eso es lo que Dios le pidi\u00f3 a David, como hemos escuchado en la primera Lectura: Dios no quiere una casa construida por el hombre, sino la fidelidad a su palabra, a su designio; y es Dios mismo quien construye la casa, pero de piedras vivas marcadas por su Esp\u00edritu. Y Jos\u00e9 es \u00abcustodio\u00bb porque sabe escuchar a Dios, se deja guiar por su voluntad, y precisamente por eso es m\u00e1s sensible a\u00fan a las personas que se le han confiado, sabe c\u00f3mo leer con realismo los acontecimientos, est\u00e1 atento a lo que le rodea, y sabe tomar las decisiones m\u00e1s sensatas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En \u00e9l, queridos amigos, vemos c\u00f3mo se responde a la llamada de Dios, con disponibilidad, con prontitud; pero vemos tambi\u00e9n cu\u00e1l es el centro de la vocaci\u00f3n cristiana: Cristo. Guardemos a Cristo en nuestra vida, para guardar a los dem\u00e1s, salvaguardar la creaci\u00f3n.<br \/>\nPero la vocaci\u00f3n de custodiar no s\u00f3lo nos ata\u00f1e a nosotros, los cristianos, sino que tiene una dimensi\u00f3n que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos. Es custodiar toda la creaci\u00f3n, la belleza de la creaci\u00f3n, como se nos dice en el libro del G\u00e9nesis y como nos muestra san Francisco de As\u00eds: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los ni\u00f1os, los ancianos, quienes son m\u00e1s fr\u00e1giles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro coraz\u00f3n. Es preocuparse uno del otro en la familia: los c\u00f3nyuges se guardan rec\u00edprocamente y luego, como padres, cuidan de los hijos, y con el tiempo, tambi\u00e9n los hijos se convertir\u00e1n en cuidadores de sus padres. Es vivir con sinceridad las amistades, que son un rec\u00edproco protegerse en la confianza, en el respeto y en el bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el fondo, todo est\u00e1 confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos. Sed custodios de los dones de Dios. Y cuando el hombre falla en esta responsabilidad, cuando no nos preocupamos por la creaci\u00f3n y por los hermanos, entonces gana terreno la destrucci\u00f3n y el coraz\u00f3n se queda \u00e1rido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por desgracia, en todas las \u00e9pocas de la historia existen \u00abHerodes\u00bb que traman planes de muerte, destruyen y desfiguran el rostro del hombre y de la mujer. Quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el \u00e1mbito econ\u00f3mico, pol\u00edtico o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos \u00abcustodios\u00bb de la creaci\u00f3n, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucci\u00f3n y de muerte acompa\u00f1en el camino de este mundo nuestro. Pero, para \u00abcustodiar\u00bb, tambi\u00e9n tenemos que cuidar de nosotros mismos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recordemos que el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida. Custodiar quiere decir entonces vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro coraz\u00f3n, porque ah\u00ed es de donde salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen. No debemos tener miedo de la bondad, m\u00e1s a\u00fan, ni siquiera de la ternura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y aqu\u00ed a\u00f1ado entonces una ulterior anotaci\u00f3n: el preocuparse, el custodiar, requiere bondad, pide ser vivido con ternura. En los Evangelios, san Jos\u00e9 aparece como un hombre fuerte y valiente, trabajador, pero en su alma se percibe una gran ternura, que no es la virtud de los d\u00e9biles, sino m\u00e1s bien todo lo contrario: denota fortaleza de \u00e1nimo y capacidad de atenci\u00f3n, de compasi\u00f3n, de verdadera apertura al otro, de amor. No debemos tener miedo de la bondad, de la ternura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy, junto a la fiesta de San Jos\u00e9, celebramos el inicio del ministerio del nuevo Obispo de Roma, Sucesor de Pedro, que comporta tambi\u00e9n un poder. Ciertamente, Jesucristo ha dado un poder a Pedro, pero \u00bfde qu\u00e9 poder se trata? A las tres preguntas de Jes\u00fas a Pedro sobre el amor, sigue la triple invitaci\u00f3n: Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas. Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que tambi\u00e9n el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez m\u00e1s en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz; debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, de san Jos\u00e9 y, como \u00e9l, abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente los m\u00e1s pobres, los m\u00e1s d\u00e9biles, los m\u00e1s peque\u00f1os; eso que Mateo describe en el juicio final sobre la caridad: al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado (cf. Mt 25,31-46). S\u00f3lo el que sirve con amor sabe custodiar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la segunda Lectura, san Pablo habla de Abraham, que \u00abapoyado en la esperanza, crey\u00f3, contra toda esperanza\u00bb (Rm 4,18). Apoyado en la esperanza, contra toda esperanza. Tambi\u00e9n hoy, ante tantos c\u00famulos de cielo gris, hemos de ver la luz de la esperanza y dar nosotros mismos esperanza. Custodiar la creaci\u00f3n, cada hombre y cada mujer, con una mirada de ternura y de amor; es abrir un resquicio de luz en medio de tantas nubes; es llevar el calor de la esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, para el creyente, para nosotros los cristianos, como Abraham, como san Jos\u00e9, la esperanza que llevamos tiene el horizonte de Dios, que se nos ha abierto en Cristo, est\u00e1 fundada sobre la roca que es Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Custodiar a Jes\u00fas con Mar\u00eda, custodiar toda la creaci\u00f3n, custodiar a todos, especialmente a los m\u00e1s pobres, custodiarnos a nosotros mismos; he aqu\u00ed un servicio que el Obispo de Roma est\u00e1 llamado a desempe\u00f1ar, pero al que todos estamos llamados, para hacer brillar la estrella de la esperanza: protejamos con amor lo que Dios nos ha dado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Imploro la intercesi\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda, de san Jos\u00e9, de los Ap\u00f3stoles san Pedro y san Pablo, de san Francisco, para que el Esp\u00edritu Santo acompa\u00f1e mi ministerio, y a todos vosotros os digo: Orad por m\u00ed. Amen.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Queridos hermanos y hermanas. 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