{"id":3097,"date":"2013-01-03T00:18:54","date_gmt":"2013-01-02T23:18:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.monasteriosantacruz.com\/blog\/?p=3097"},"modified":"2013-01-03T00:18:54","modified_gmt":"2013-01-02T23:18:54","slug":"la-infancia-de-jesus-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.monasteriosantacruz.com\/?p=3097","title":{"rendered":"LA INFANCIA DE JES\u00daS"},"content":{"rendered":"<p><strong>Fragmentos de La Infancia de Jes\u00fas (IV), libro de Benedicto XVI<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>publicado en Espa\u00f1a por editorial Planeta.<\/em><\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/1\/13\/Nacimiento_napolitano.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"File:Nacimiento napolitano.jpg\" src=\"http:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/1\/13\/Nacimiento_napolitano.jpg\" width=\"800\" height=\"361\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>El buey y la mula<\/strong><br \/>\nEl pesebre hace pensar en los animales, pues es all\u00ed donde comen. En el evangelio no se habla en este caso de animales. Pero la meditaci\u00f3n guiada por la fe, leyendo el Antiguo y el Nuevo Testamente relacionados entre s\u00ed, ha colmado muy pronto esta laguna, remiti\u00e9ndose a Isa\u00edas 1, 3: \u00abEl buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su due\u00f1o; Israel no me conoce, mi pueblo no me comprende\u00bb.<br \/>\n[Seg\u00fan Peter Stuhlmacher, a partir de la versi\u00f3n griega de Habacuc 3, 2], el pesebre ser\u00eda de alg\u00fan modo el Arca de la Alianza, en la que Dios, misteriosamente custodiado, est\u00e1 entre los hombres, y ante la cual ha llegado la hora del conocimiento de Dios para el buey y el asno, para la Humanidad compuesta por jud\u00edos y gentiles. En la singular conexi\u00f3n entre Isa\u00edas 1, 3, Habacuc 3, 2, \u00c9xodo 25, 18-20 y el pesebre, aparecen por tanto los dos animales como una representaci\u00f3n de la Humanidad. La iconograf\u00eda cristiana ha captado ya muy pronto este motivo. Ninguna representaci\u00f3n del Nacimiento renunciar\u00e1 al buey y al asno.<br \/>\n<strong>Los pastores<\/strong><br \/>\n\u00abEn aquella regi\u00f3n hab\u00eda unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su reba\u00f1o. Y un \u00e1ngel del Se\u00f1or se les present\u00f3; la gloria del Se\u00f1or los envolvi\u00f3 de claridad\u00bb. Los primeros testigos del gran acontecimiento son pastores que velan. Es normal que ellos, al estar m\u00e1s cerca del acontecimiento, fueran los primeros llamados al pesebre. Naturalmente, se puede ampliar inmediatamente la reflexi\u00f3n: quiz\u00e1 ellos vivieron m\u00e1s de cerca el acontecimiento, no s\u00f3lo exteriormente, sino tambi\u00e9n interiormente; m\u00e1s que los ciudadanos, que dorm\u00edan tranquilamente. Y tampoco estaban interiormente lejos del Dios que se hace ni\u00f1o. Esto concuerda con el hecho de que formaban parte de los pobres, de las almas sencillas, a los que Jes\u00fas bendecir\u00eda.<br \/>\nEl evangelista dice que los \u00e1ngeles hablan. Pero para los cristianos estuvo claro desde el principio que el hablar de los \u00e1ngeles es un cantar, en el que se hace presente de modo palpable todo el esplendor de la gran alegr\u00eda que ellos anuncian. Y as\u00ed, desde aquel momento hasta ahora, el canto de alabanza de los \u00e1ngeles jam\u00e1s ha cesado. Contin\u00faa a trav\u00e9s de los siglos siempre con nuevas formas y, en la celebraci\u00f3n de la Natividad de Jes\u00fas, resuene siempre de modo nuevo. Se comprende bien que el pueblo sencillo de los creyentes haya despu\u00e9s o\u00eddo cantar tambi\u00e9n a los pastores, y que hasta el d\u00eda de hoy se una a sus melod\u00edas en la Noche Santa, expresando con el canto la gran alegr\u00eda que, desde entonces hasta el fin de los tiempos, se nos ha dado a todos.<br \/>\n\u00abCuando los \u00e1ngeles los dejaron, los pastores se dec\u00edan unos a otros: Vayamos derechos a Bel\u00e9n, a ver eso que ha pasado y que nos ha comunicado el Se\u00f1or. Fueron corriendo y encontraron a Mar\u00eda y a Jos\u00e9 y al ni\u00f1o acostado en el pesebre\u00bb. Los pastores se apresuraron ciertamente por curiosidad humana, para ver aquello tan grande que se les hab\u00eda anunciado. Pero estaban seguramente tambi\u00e9n plet\u00f3ricos de ilusi\u00f3n, porque ahora hab\u00eda nacido verdaderamente el Salvador, el Mes\u00edas, el Se\u00f1or que todo el mundo estaba esperando. \u00bfQu\u00e9 cristianos se apresuran hoy cuando se trata de las cosas de Dios?<br \/>\nEl \u00e1ngel hab\u00eda anunciado tambi\u00e9n una se\u00f1al a los pastores: encontrar\u00edan a un ni\u00f1o envuelto en pa\u00f1ales y acostado en un pesebre. Pero no es una se\u00f1al en el sentido de que la gloria de Dios se hab\u00eda hecho patente, de tal modo que se pudiera decir claramente: \u00c9ste es el verdadero Se\u00f1or del mundo. Nada de eso. En este sentido, el signo es al mismo tiempo tambi\u00e9n un no signo: el verdadero signo es la pobreza de Dios. Pero para los pastores que hab\u00edan visto el resplandor de Dios sobre sus campos, esta se\u00f1al es suficiente: lo que el \u00e1ngel ha dicho es verdad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fragmentos de La Infancia de Jes\u00fas (IV), libro de Benedicto XVI\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 publicado en Espa\u00f1a por editorial Planeta. El buey y la mula El pesebre hace pensar en los animales, pues es all\u00ed donde comen. 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